30 de junio de 2018

DIOS, CONSUMO, AMOR Y SEXO


El emprendedor y profesor de márketing de la Universidad de Nueva York Scott Galloway realizó en su libro The Four: The Hidden DNA of Amazon, Apple, Facebook and Google una magistral asociación de las grandes empresas tecnológicas con cuatro necesidades humanas fundamentales: Dios, consumo, amor y sexo. Quizá esta creativa relación con nuestros instintos básicos ayude a explicar el éxito de dichas empresas.

Para Galloway, Google es Dios, la respuesta a todas las preguntas. En Google encontramos sabiduría infinita. En Google buscamos explicaciones a nuestras dudas. A Google le preguntamos inquietudes sobre nuestra salud. Como una auténtica divinidad, Google está en todas partes, lo ve absolutamente todo y lo sabe todo de todos y de todo. No podemos esconderle nada: sabe dónde hemos estado, qué hemos hecho. Es el gran hermano, el ojo que todo lo ve. En el mundo moderno, desprovisto cada vez más de fe, y guiado por la racionalidad y la información, Google es Dios. Google es la plataforma más cerebral. Si fuera una virtud, sería la sabiduría. Si fuera un pecado, la soberbia.

Amazon es el consumo. En Amazon podemos obtener todo lo que necesitamos. Responde a nuestras necesidades básicas más primarias e inmediatas, según la pirámide de Maslow: alimentación, vestidos, objetos de primera necesidad. Pero ha ascendido hacia otro tipo de necesidades materiales. Amazon nos concede los objetos de uso común que queremos, desde alimentos a regalos, flores, libros, juguetes, videojuegos, o cámaras fotográficas. Amazon nos sacia materialmente. Amazon es la materialidad y la conveniencia puras. Si fuera una parte del cuerpo, sería el estómago. Si fuera un pecado, Amazon sería probablemente la gula, la glotonería.

Facebook es el amor. La necesidad psicológica de relación, de sentirse apreciado y halagado. De sentirse vinculado, a una pareja o a una comunidad. Según la pirámide de Maslow, Facebook nos soluciona las necesidades de amor y pertenencia. De amistad, intimidad y sentido de la conexión. En Facebook queremos mostrar lo mejor de nosotros mismos para no perder el vínculo. Si fuera una parte del cuerpo, Facebook sería el corazón. Si fuera un pecado, Facebook sería la vanidad.

Apple es el sexo. Es el deseo, la conexión íntima con una entidad idealizada. Es la experiencia perfecta, la marca emocional, el acceso a un torrente de sensaciones que rodean el contacto con un objeto expresamente diseñado para el placer del usuario. Es también la fruta prohibida: sus precios lo sitúan fuera del alcance de muchos. Sólo unos pocos privilegiados pueden acceder a disfrutar de Apple. Por ello, también es éxito, prestigio, estatus. Los márgenes de Ferrari con la capacidad productiva de Toyota. Si Apple fuera un pecado, sin duda, sería la lujuria.

Brillante y creativa comparativa psicológica de las grandes marcas digitales con nuestros instintos básicos. Quizá ello ayude a comprender por qué son inmensas fuentes de creación de valor.

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