23 de febrero de 2017

MOBILE WORLD CONGRESS 2017: MOBILE IS EVERYTHING

En pocos días comenzará la nueva edición del Mobile World Congress, la gran feria tecnológica global sobre movilidad. Previsiblemente, más de 100.000 visitantes circularán por la misma, convirtiendo Barcelona en el epicentro mundial de la tecnología móvil. Catalunya se ha posicionado de forma excepcional en este ámbito, obteniendo la sede de la Mobile World Capital, y configurando un ecosistema emprendedor donde sobresale el clúster Barcelona Tech City, una de las mayores concentraciones de startups digitales de Europa. En Barcelona se respiran aires de San Francisco.

Estos días se espera la presentación de nuevos dispositivos emblemáticos de Nokia, Sony, Samsung, LG o Huawei, entre otros. Incluso, renacerá la mítica Blackberry. Más de 2.200 empresas mostrarán sus novedades en la feria. También Google, Intel, Apple o HTC. No obstante, estamos llegando al fin del paradigma actual de la telefonía móvil. Lo que ahora entendemos como "teléfono" móvil es ya básicamente un pequeño supercomputador interactivo multi-uso, y la tecnología móvil digital se extiende a la práctica totalidad de sectores. No en vano, en el MWC también habrá expositores de Ford, Mercedes o Volkswagen: el automóvil digital y conectado no será más que un gran smartphone con ruedas. Un subsegmento de la emergente nueva red del internet de las cosas (IoT). Nos tendremos que inventar un nuevo nombre para lo que ahora conocemos como "teléfono móvil", pues la función de comunicación por voz será residual y, en todo caso, no necesariamente significará la comunicación con otros individuos. Pronto podremos comunicarnos y hablar (con voz natural) con el propio dispositivo, que se convertirá en una especie de asistente digital. El progreso de la inteligencia artificial convertirá en muy poco tiempo los dispositivos móviles en sistemas inteligentes capaces de interpretar el entorno, tomar decisiones, tener iniciativas y emitir opiniones y sugerencias propias. Los actuales teléfonos móviles se convertirán en asistentes personales capaces de entender nuestros patrones de comportamiento, acceder a nuestros ficheros, leer (y contestar, si queremos) nuestros e-mails imitando nuestro estilo personal, recordarnos el cumpleaños de un amigo, reservarnos de forma autónoma billetes de avión, alertarnos sobre en qué momento debemos tomar nuestra medicina, comprarnos el último libro de innovación (sabiendo que nos gustará), avisarnos de que nuestro tío (al que no hemos visto en meses) está tomando un café en el bar de al lado (nuestro asistente estará monitorizando dónde está la gente de nuestra red de contactos), hacernos notar que tenemos la presión baja o que esta semana no hemos tomado suficiente fruta, tomar el control de nuestro automóvil y conducir por nosotros, o contactar autónomamente con el asistente personal de una chica desconocida con la que (según sus criterios) somos compatibles, y organizarnos una cita sorpresa, reservando restaurante y haciendo que envíen allí un ramo de flores. ¿Increíble? Está a las puertas: la tecnología evoluciona imparable en esta dirección. Y, si se cumple la ley de Moore (que evidencia que cada año y medio aproximadamente se dobla la potencia de computación de los ordenadores), y se aplica a la inteligencia artificial, el futuro produce vértigo: pronto podremos tener dispositivos móviles en nuestros bolsillos con coeficientes intelectuales de 100 (media de los humanos), pero de acuerdo con Moore, podemos predecir que más tarde los coeficientes de nuestras máquinas personales podrán ser de 200, 1.000, 10.000 o 100.000. ¿Nos imaginamos algo similar? ¿Y, nos lo imaginamos en nuestros bolsillos? 


La industria digital es la gran industria global, que transformará el resto de sectores industriales. Los dispositivos móviles dejarán pronto de verse como "teléfonos" y se convertirán en potentes asistentes personales. Todos ellos estarán interconectados y comunicándose autónomamente. Tendrán intuición, inteligencia, iniciativa y capacidad relacional propia. Nuestra vida cambiará en los próximos años, de forma significativamente superior y con mayor velocidad a cómo ha cambiado hasta ahora gracias a la tecnología móvil. Y todo, absolutamente todo (desde los teléfonos móviles a los vehículos autoconducidos, de los electrodomésticos a los ordenadores personales, de los semáforos  a las llaves de casa o a nuestros zapatos) se fundirá en una nueva gran red única y global de comunicaciones, una gran conexión de las cosas. Como reza el lema, mobile is everything.

Las oportunidades de negocio están a la vuelta. En los inicios de internet no podíamos imaginar qué era Facebook. Algún joven genio emprendedor, en estos momentos, en algún garaje, estará ideando el Facebook, Google o el Twitter de este nuevo paradigma de hiperconexión total e inteligencia masiva.

Artículo publicado originalmente en Viaempresa, el 20/02/2017

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