20 de enero de 2017

NUNCA TE FÍES DE UN INSIDER

Últimamente encuentro mucha gente que se niega a aceptar los cambios radicales de paradigma que está imponiendo la tecnología. Gente que manifiesta que, "aunque Google o Facebook entren en banca, siempre seguirán existiendo las entidades bancarias tradicionales". O que afirma que "los coches nunca serán autoconducidos: es demasiado inseguro” ...  Muchas veces, son los insiders (personas que trabajan el sector, y que son grandes especialistas en el mismo) los que con mayor firmeza defienden posiciones inmovilistas. Es lógico: los insiders están atrapados por el paradigma actual. No es su misión imaginarse un nuevo orden de cosas. Y, en el fondo, no quieren imaginarlo, pues pueden quedar en situaciones comprometidas, en evidencia, o perder status-quo. Pero el cambio es imparable, y si algo podemos afirmar, es que en los próximos años asistiremos a unos niveles de transformación de la realidad económica sin precedentes. 

Las grandes plataformas digitales (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft, y tras ellas, IBM y Uber entre otras) están colonizando todos se nichos económicos, y dando paso a una avalancha de jóvenes start-ups digitales que tienen características similares: potencial de expansión exponencial, costes marginales nulos, economías de escala casi infinitas, y marca reconocida. Esta tipología de empresas tienen dos atributos que serán claves en la estrategia competitiva de los próximos años: control segmentado de la interfase de usuario  y potentísimos motores de proceso de bases de datos masivas. Si Facebook, como se ha anunciado recientemente, quiere entrar en banca, puede llegar de forma absolutamente personalizada a usuario, a su casa, trazando un perfil psicológico preciso del mismo (evaluando renta per cápita, propensión al riesgo, salud, rasgos de personalidad, tipologia de relaciones, etc, en base a sus movimientos en la red social). Puede gestionar los ahorros de esta persona con potentes motores de inteligencia artificial, invirtiendo dinámicamente los recursos en los lugares más eficientes del mundo a la velocidad de la luz... Y todo ello sin un solo empleado. Quien no quiere imaginarse un futuro de vehículos compartidos y autoconducidos dice que "serían muy peligrosos" sin pensar en el cambio de paradigma que se avecina: los coches, virtualmente, hablarían entre ellos, formando parte de un sistema de movilidad coordinado, de una comunidad inteligente; y la conexión de todos los vehículos en una red común, gobernada por programas informáticos avanzados, haría casi imposible un accidente.

Sin embargo, los insiders siguen diciendo que "eso no puede ser". Como cuando Olivetti pensaba que siempre, todas las oficinas del mundo, necesitarían máquinas de escribir. O cuando Steve Ballmer, presidente de Microsoft afirmó hace diez años que "no hay ninguna opción de que el iPhone signifique un cambio sustancial en el mercado de móviles, pues es una insensatez vender un teléfono a 500 dólares". Claro, que Ken Olson, un gran especialista en el sector informático vaticinó en 1977 (cuando era presidente de Digital Equipment) que "nunca, nadie, por ningún motivo, necesitará en su casa un ordenador". O cuando, años antes, Thomas Watson (IBM) predecía que "el mercado potencial de los ordenadores será de unas 5 unidades anuales en todo el mundo" (1947). En la misma época, Darryl Zanuck, directivo de la 20th Century Fox manifestaba que "la televisión no tiene futuro, nadie estará sentado ante esta caja cada noche". Un gran experto en explosivos, el almirante William Lehay le dijo al presidente Truman, a principios del 1945, que "una bomba basada en energía nuclear era absolutamente imposible". Y no hablemos de los expertos financieros: a principios del siglo XX el presidente de Michigan Saving Bank aconsejaba a sus clientes no invertir en Ford Motors, pues "lo que es seguro es que los caballos existirán siempre, el automóvil no es más que un invento dudoso "

No os fiéis de los insiders: no quieren ver el futuro.


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