15 de octubre de 2016

BARCELONA TECH CITY

Esta semana he tenido oportunidad de visitar el clúster Barcelona Tech City, en sus instalaciones en Pier 1, Plaza de Palau, en el Puerto de Barcelona. He quedado gratamente impresionado al ver la intensa actividad que se respiraba: un millar de emprendedores de más de 80 empresas interactuando en una vibrante zona de concentración de creatividad, talento y tecnología. Un pedazo de San Francisco en el Mediterráneo. 10.000 metros cuadrados de innovación e iniciativa emprendedora, de espacios de coworking, mesas compartidas, alta conectividad, salas de creatividad, máquinas de café e inevitables futbolines tipo Google.  Barcelona Tech City es el clúster digital de Barcelona, formado por startups que operan en campos digitales, fondos de capital riesgo y business angels, directivos de sistemas de información, grandes empresas tecnológicas y agentes relacionados (universidades, centros de investigación y entidades públicas). Un sector que mueve más de 6.000 millones de euros, y 15.000 empleados en Catalunya. El clúster surge inicialmente como la iniciativa de un conjunto de empresas de e-commerce (Privalia, Letsbonus, Wallapop, Softonic, eDreams…) que contratan un directivo profesional (Miquel Martí) que es capaz de aglutinar y atraer la masa crítica necesaria de agentes al clúster, y de imaginar y ejecutar de forma magistral el proyecto de concentración del clúster en una zona emblemática de una ciudad global (Barcelona) que cuenta con una creciente comunidad emprendedora, escuelas de negocio de élite y un fuerte posicionamiento internacional en este ámbito, abanderado por la titularidad de la Mobile World Capital. Barcelona Tech City es hoy un hub de atracción de talento internacional, y un proyecto emergente y expansivo, de gran recorrido, que sin duda será absolutamente estratégico para Barcelona en los próximos años.

Miquel ha sido capaz de romper dos paradigmas: el paradigma convencional del sistema ciencia-tecnología-empresa (es capaz de desarrollar un potente clúster tecnológico liderado íntegramente desde el sector privado –las políticas públicas deberán adaptarse al mismo, con lo cual será inmune al ciclo político-), y el paradigma convencional de desarrollo de clústers: se aglutina alrededor de una tecnología (la digitalización), de forma transversal (no sectorial) y concentrado geográficamente en una zona urbana (confluyendo con las corrientes de smart city). Aprovecha, además, las sinergias con el Mobile World Congress y con la Mobile World Capital. Lo que se intentó conseguir durante años con la lógica de los parques científicos y tecnológicos partiendo de  espacios vinculados a la ciencia (concentración de agentes, interacción e hibridación), se consigue partiendo del sector privado, y en espacios urbanos internacionalizados y con elevada calidad de vida.


Miquel y BCN Tech City se colocan en el lugar y el momento adecuado: Barcelona, polo internacional de atracción de talento, ciudad abierta, cosmopolita y emprendedora que vibra con los nuevos modelos de negocio, en un momento en que el sistema de innovación local necesitaba un auténtico proyecto ilusionante y transformador. Estoy seguro que éste será el gran proyecto que articulará el sistema de innovación de Catalunya en los próximos años.

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