15 de junio de 2016

JUGANDO A SER DIOS

Esta semana hemos tenido el placer de escuchar en la Universidad de Vic- Universidad Central de Catalunya al Dr. Nigel Fleming. Nigel es un científico-emprendedor protagonista de una épica historia de éxito en el sector biotecnológico. Pero, sobre todo, es un apasionado de la ciencia, la tecnología y la generación de valor en la sociedad a través de la innovación. Su conferencia se centró en otro mito de la ciencia moderna: Craig Venter, el Steve Jobs de la revolución genómica.

Craig Venter es un biotecnólogo y genetista conocido por haber sido pionero en la secuenciación del genoma humano, uno de los grandes hitos científicos de los tiempos más recientes. Escogido por Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo en 2007 y 2008, y por la revista inglesa New Statesman como la 14ª persona más influyente en la esfera global en 2010; Venter es también un referente en aventuras tan apasionantes y controvertidas como la creación de vida artificial o el teletransporte de organismos vivos digitalizados a través de internet.

Venter, apasionado por las posibilidades que ofrecía la genómica, fundó su compañía Celera Genomics con la finalidad de secuenciar el genoma humano, compitiendo contra grandes consorcios de investigación pública. En el año 2000, Venter y Francis Collins (del National Institute of Health) anunciaron conjuntamente la conquista simultánea de la cima: se había secuenciado completamente el genoma humano. El anuncio se hizo con los presidentes de USA (Bill Clinton) y UK (Toni Blair). Un año más tarde, con un día de diferencia, la secuencia completa fue publicada por Nature (los resultados del consorcio internacional Genoma Humano) y Science (los resultados de Celera). Venter lo consiguió con sólo el 10% del presupuesto usado por su competidor público, atraído de inversores de capital riesgo. Pero en la cima de su éxito científico, aparentemente por discrepancias con su principal inversor sobre cómo comercializar los resultados de la investigación, Venter fue despedido de Celera (en un episodio que recuerda la amarga salida de Steve Jobs de Apple).

Desengañado, se marcó una nueva meta personal. En una especie de catarsis, como una íntima travesía del desierto, Craig Venter se enroló en un nuevo proyecto épico: circunnavegar el globo en barco para recoger muestras genéticas de las comunidades marinas con el objeto de mapear el genoma de la vida oceánica. Algo en su travesía recordaba el viaje del Beagle, 170 años atrás, durante el cual Charles Darwin postuló una de las teorías científicas más revolucionarias del momento: la evolución de las especies.

Pero precisamente, Craig Venter tenía en mente desafiar la evolución natural. Si todas las especies vivas comparten un ancestral árbol genealógico común, Venter creó por primera vez vida sintética, fuera de las bifurcaciones del gran árbol evolutivo natural. Mediante procesos tecnológicamente disruptivos generados en su empresa Synthetic Genomics, Venter es capaz de editar genes y generar vida programada a partir de compuestos químicos. ¿Un nuevo Frankenstein? La información genética de los organismos vivos está almacenada en cadenas de ácidos nucleicos. Dichos ácidos está compuestos por bases nitrogenadas, de las cuales existen básicamente cuatro: Adenina, Guanina, Citosina o Timina. Estas bases se pueden interpretar como enormes códigos de cuatro letras (ej: ACAAACTGGGC…) que contienen toda la información genética de un individuo. Dichos códigos pueden digitalizarse, y mediante procesos de edición genética, cambiarse. Craig Venter mostró al mundo que se puede diseñar vida en un PC. Y no sólo diseñarla: modificarla y transmitirla por internet. El código genético se puede convertir en una onda electromagnética que viaja a la velocidad de la luz.

La historia no termina aquí: en 2014, Craig Venter, junto con otros míticos científicos y emprendedores de la generación startup del Silicon Valley, iniciaron un nuevo proyecto: Human Longevity Inc, compañía dedicada a combatir la última enfermedad humana: el envejecimiento. El objetivo: extender la vida humana hasta la inmortalidad, mediante el uso de genómica, metabolómica, microbiómica, proteómica, terapia de células madre y big data.

Un universo de posibilidades se abre ante la humanidad a raíz de los trabajos de Venter y, en general, de los impresionantes avances de la genómica y la ingeniería genética. Desde conocer el origen geográfico preciso más remoto de nuestros genes hasta predecir estadísticamente la probabilidad de contraer una enfermedad programada en nuestro software genético. Desde diseñar organismos sintéticos que combatan el cambio climático a grabar un verso de Homero o un código de barras identificativo en el ADN de una ser vivo. Desde enviar por e-mail el código genético de una vacuna al Tercer Mundo,y sintetizarla allá, a generar de forma remota vida programada en Marte. Desde curar el cáncer hasta lograr la inmortalidad… 

La Historia dirá si Venter se convierte en un nuevo Copérnico o un nuevo Darwin. Pioneros, visionarios, incomprendidos y en parte rechazados por las comunidades científicas y las sociedades de su tiempo por sus propuestas radicalmente transgresoras de la realidad de sus épocas respectivas. Vivimos, realmente, una era de cambios apasionantes.




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