2 de abril de 2016

¿QUÉ DEFINE A UN UNICORNIO?

Estamos plenamente inmersos en la Era Digital. Durante los últimos años se han formado vibrantes comunidades de start-ups digitales en ciudades como Barcelona, Londres, Dublín, Berlín, Nueva York, San Francisco, Tel-Aviv o Seúl. Una cultura de emprendimiento salvaje se extiende por doquier, capturando masas de jóvenes atraídos por una visión de la vida libertaria y democrática, pero a la vez paradójicamente impregnada de capitalismo financiero. Brisas frescas del Valley, con profundas raíces en la revolución hippy de los 60 y epicentro en el campus universitario de Berkeley, invaden el mundo. Brisas inundadas de tipos con camisas hawaianas, equipados con MacBooks de última generación, expertos en Design Thinking y finanzas corporativas, preparados para lidiar con los tiburones del capital riesgo. Los emprendedores en serie no tienen ya suficiente con una sola empresa, y se convierten en emprendedores en paralelo, construyendo simultáneamente diversas iniciativas de startup. Modernos cowboys que cabalgan por las praderas digitales de la innovación, deambulando de ronda de financiación en ronda de financiación, dejando un rastro de post-its, soñando con su El Dorado personal, aquélla iniciativa que les permita ser definitivamente libres, millonarios, y elevar su estatus de simples emprendedores vocacionales a agresivos inversores sistemáticos.

¿Qué características tienen esas iniciativas estelares? ¿Qué define un unicornio? ¿Qué tienen en común empresas como Facebook, Whatsapp, Twitter, Youtube, eBay, Paypal o Linkedin, que hagan posible la atracción masiva de fondos de inversión y su meteórica emergencia y extensión global? Según McKinsey, el camino no es fácil: de 2.952 empresas digitales cotizadas creadas a partir de 1980 en USA, sólo 17 llegaron a ser realmente líderes globales. Aunque 826 superaron los 100 millones de dólares de ingresos, la tasa de éxito (contando que, aproximadamente, sólo llega a ser empresa cotizada una de cada 500 iniciativas) es extremadamente baja. Según estos cálculos, la probabilidad de que una startup digital sea el próximo Facebook es del 0,0011%...  Aunque la posibilidad de que cruce los 100 millones de dólares de ingresos y convierta a sus fundadores en archimillonarios es ya del 0,05%. Not bad (pero tampoco fácil).

Según Peter Thiel, uno de los fundadores de Paypal, inversor mítico de San Francisco, y autor del libro From Zero to One: Notes on Startups, or How to Build the Future, las claves del éxito de una startup digital pasan por los siguientes factores:

Grado de innovación exponencial: La propuesta de valor debe ofrecer prestaciones al menos 10 veces superiores, según Thiel, a su inmediata seguidora, para formar rápidamente un mercado de la nada. Google lo resuelve con algoritmos imbatibles. Paypal con un modelo de negocio radicalmente diferente al preexistente. Amazon mediante una propuesta de valor masiva (100.000 libros en catálogo desde el momento inicial). Apple con un diseño de producto inusual y estratégicamente planificado. Si esos atributos contienen tecnología propietaria, la startup se puede atrincherar en posiciones monopolísticas durante un largo periodo.

Efectos de red: El valor aumenta exponencialmente con el número de usuarios. La adición de un usuario marginal ofrece valor al conjunto, y cuanto mayor sea ese conjunto, más efecto atractivo se genera para el usuario adicional. Facebook, LinkedIn, Twitter o Whatsapp generan potentes efectos de red. Con el beneficio adicional de que modelos de negocio con efectos de red pueden empezar con un número relativamente pequeño de usuarios (lead users, sobre los cuales prototipar y mejorar las propuestas), y crecer explosivamente a continuación.

Economías de escala: La adición de un usuario diluye los costes fijos (de estructura, de gestión, de I+D…). Las startups digitales poseen potentísimas economías de escala, pues el coste adicional de producir una unidad más de producto  (una copia del programa, por ejemplo) es cero. Las economías de escala son especialmente atractivas cuando el crecimiento de la base de usuarios no comporta ni mayor estructura ni personalización de nuevos segmentos. Facebook tiene más de 1500 millones de usuarios, y cada nuevo individuo registrado no implica nuevos costes de estructura ni atención o diseño personalizado para él. Bajo otro modelo, la escala global de producción de Apple permite incluso dominar el pricing del material que compra.


Branding: Crear una marca potente es un elemento de atracción para incrementar la base de usuarios, generar los efectos exponenciales mencionados y fortalecer la posición monopolística de la empresa. El conjunto de atributos de Apple, por ejemplo, contribuye a construir una marca única: el cuidado diseño y las líneas de sus productos, el minimalismo de sus propuestas, la riqueza caligráfica de sus fuentes, la inspiración zen y el carisma personal de Steve Jobs o el ecosistema de conectividad que genera. Desarrollar una estrategia de marca de alta potencia refuerza, por otro lado, la creación de barreras de entrada: el mercado identifica la marca pionera con la cultura de máxima innovación

2 comentarios:

  1. Buen artículo, Xavier, como es habitual. La dificultad de que emerja un nuevo unicornio probablemente sea que estos factores han de multiplicar: Unicornio=(Innovación exponencial)x(Efectos de red)x(Economías de escala)x(Branding). Realmente muy, muy, pero que muy difícil...

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  2. Me encanta la reflexión, voy a rebotarlo con tu permiso a algunas personas cercanas que creo son unicornios. Gracias

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