29 de diciembre de 2015

LOS 10 MEJORES POSTS DE 2015

Para acabar el año, os dejo los links a los mejores posts, los más leídos, del 2015:

¿Es la estrategia un deseo? ¿Es un listado de objetivos? ¿Es un desglose de aspiraciones? ¿Es sólo wishful thinking?

¿Se olvidó Porter de dos fuerzas, cuando elaboró su famoso marco teórico para determinar el atractivo de una industria? Desde la perspectiva de la innovación, quizá sí…

¿Qué son los attacks from below? Descubra cómo las start-ups disruptivas dinamitan el liderazgo de los grandes.

El líder del futuro navegará en la incertidumbre, decidirá en entornos inciertos, tendrá más dudas. Será más débil, y también más humano.

La competitividad de una empresa depende de factores endógenos (su estrategia, organización y recursos), pero también del marco institucional y calidad del entorno donde compite. La frontera de la productividad, en media, lo marca el ecosistema de innovación

Descubra la lógica estratégica tras un aparente simple cambio de marca. O cómo Google ha quedado atrapado por sus accionistas y se ha convertido en empresa conservadora

Las fuerzas disruptivas que están reescribiendo el sistema operativo de la economía y la sociedad global


Dos posts que nos hablan de cómo el mundo sigue avanzando y, en algunos entornos, seguimos retrocediendo.


Por qué ha fracasado el concepto de “transferencia tecnológica”. Qué errores de diseño contiene el paradigma actual y por qué jamás va a funcionar.

Que el 2016 nos traiga salud, prosperidad e innovación...¡Feliz Año Nuevo!

19 de diciembre de 2015

UN VIAJE GENÉTICO AL PASADO

En el año 2008, la revista Time declaró el sistema de test genómico de la empresa 23andMe como invento del año. Dicho test decodifica el ADN de una persona a través de una simple muestra de saliva, proveyendo datos de interés para determinar el probable origen geográfico de los genes del individuo. Esos datos ofrecen también información sobre las posibles enfermedades que dicho individuo podría tener, en uno de los primeros servicios internacionales de medicina personalizada business to consumer (aunque la Federal Drug Administration de EEUU prohibió provisionalmente, en 2013, el suministro de datos sobre la salud de los clientes para evitar posibles confusiones en los mismos, y ante la falta de una regulación clara sobre el tema).

23andMe, startup californiana, pertenece a la última generación de empresas del Silicon Valley que operan en la intersección de la revolución genómica, el big data y los nuevos modelos de negocio. Su fundadora, Anne Wojcicki, uno de los mitos emergentes del Valley, es bióloga, hija de un profesor de física de Stanford, y hermana de la antigua CEO de Youtube, Susan Wojcicki. Anna Wojcicki fue nombrada “The Most Daring CEO” (la CEO más atrevida) por el magazine FastCompany en 2013, a la vez que la revista apuntaba a las consecuencias éticas, sociales y personales de la inquietante posibilidad de conocer al detalle el código genético de los individuos, y sus probabilidades de contraer determinadas enfermedades. Para Fast Companyexiste algo terrorífico en pedir datos fríos, obtenidos por computador, sobre alguien que amas.  ¿Realmente deseas saberlo?

La propuesta de valor de 23andMe es sencilla: por 99$ te envían a casa un kit con una probeta, que debes llenar de saliva. Un servicio de mensajería recoge dicho kit, y en unas 4 semanas, recibes on-line los datos sobre tus raíces genéticas. Tras ese servicio, existe un ingente proyecto de acumulación de información, y de investigación de millones de genomas para mejorar las técnicas predictivas de determinadas enfermedades de origen genético. Pero dicha iniciativa no deja de ser una empresa privada. En 2007, Google invirtió 3’9 millones de dólares en 23andMe. En 2012, consiguieron 50 millones adicionales en series D de capital riesgo. Este año, han levantado una nueva inversión de 115 millones. La empresa sigue creando expectativas, aunque no han conseguido todavía beneficios operativos.

Dejando a un lado su controvertida propuesta sobre provisión de información médica, lo que me fascinó de la empresa es su utilidad para conocer nuestros ancestros. La biología molecular nos permite determinar nuestras raíces más lejanas. Fragmentos de nuestro ADN tienen denominación de origen geográfica. ¿Quines somos? ¿De dónde venimos? Generalmente, no tenemos registro ni recuerdo de nuestros antepasados más allá de un par de generaciones. National Geographic e IBM ya lanzaron hace unos años el proyecto Genographic para compilar muestras genéticas de poblaciones de todo el mundo y procesarlas para determinar la filiación geográfica de los genes, y las rutas de nuestros ancestros en sus migraciones desde la salida del Homo Sapiens de su cuna africana

Hace pocos días recibí los resultados de 23andMe. Aquí los comparto. Un 62,6% de mi ADN procede de la Península Ibérica. Realmente, no tengo ningún registro de antepasados foráneos. Todos mis ancestros conocidos eran originarios de Catalunya o del Sur de España. Pero aparece un curioso 3,3% de genoma originario de Italia (¿posible traza de lejanísimos antepasados romanos?).

Un 2% de mí proviene de las Islas Británicas. Investigando casos similares en la web, podría ser un rastro de los pueblos celtas que habitaron la Península. Pero también pudieran ser antiquísimos genes ibéricos, dado que durante la Edad del Hielo pueblos precélticos se refugiaron en el Sur Europeo y, tras el deshielo, se expandieron a Britania. El caso es que mis genes celtas se localizan en el cromosoma 19, precisamente el que regula el color del pelo y de los ojos. Es consecuente. Más de una vez me han dicho que “parezco” inglés…

Un 1,4% de mi genoma es franco o germánico. ¿Sangre visigoda? Y un sorprendente 0,7% es ashkenazí, proveniente de la comunidad judía de Centroeuropa. Leyendo sobre el origen de este grupo étnico, y contrastándolo con datos del test de 23andMe, una hipótesis es que dicha carga judía venga a través de mi linaje materno (transmitido a través del ADN mitocondrial, que sólo se hereda de madres a hijas). Mi halogrupo de ADN mitocondrial (grupo de población genética) es el llamado “J1b1a”, cuya mayor densidad se da en Prusia, Polonia, Chequia  y zonas del Báltico. Parece que la abuela de la abuela de la abuela de la abuela de mi madre era una ashkenazí centroeuropea que por alguna extraña razón aterrizó en Murcia…

Más sorprendente, si cabe, es la detección de un misterioso 0,1% de ADN próximo al de un individuo de Extremo Oriente (Siberia, Japón, China…) o nativo americano, y un aún más extraño 0,1% de ADN probablemente subsahariano. Algunos europeos que portan ADN asiático lo heredaron de las poblaciones hunas y mongolas, que llegaron a la Europa del Este durante la Edad Media. En mi caso, mi hipótesis, dado el componente residual de esos genes y a su proporción similar, es que se deben a un solo individuo que sitúo en unas 10 generaciones atrás, hacia 1715. Un individuo que tenía ancestros africanos y siberianos... Posiblemente un esclavo en el Nuevo Mundo. Es sabido que, en la época de la exploración de América, y dada la escasez de mujeres en Europa (muchas morían durante el parto), múltiples europeos iban a probar suerte en las Indias Occidentales y volvían con familia. ¿Algún lejano antepasado fue a hacer las Américas y volvió con una esposa americana, de sangre esclava? 

Nunca sabré si todas estas hipótesis son ciertas, pero es una evidencia que en una pequeñísima parte de mi ADN aparecen exóticos genes judíos centroeuropeos, asiáticos y africanos... ¿Cómo llegaron hasta aquí?

Por último, un dato que, al menos a mis hijos les ha divertido mucho: el 3,5% de mi genoma es Neandertal, proveniente de las antiguas especies humanas, previas al Homo Sapiens, que poblaban Europa y que se cruzaron con los humanos modernos (Cro-Magnon). Una proporción notablemente superior a la media (2,7%).

En definitiva, la experiencia 23andMe nos introduce en un nuevo y fascinante mundo. Nos provee de información inédita. Permite que nuestros ancestros más remotos vuelvan a emerger a través de las modernas técnicas de biología molecular. Y nos ofrece una muestra más de los servicios, los productos, y las empresas disruptivas que están transformando el mundo.



8 de diciembre de 2015

ESTO NO VA DE POST-ITS

Hay gente que todavía cree que esto de la innovación va de post-its. Montamos unos cuantos eventos para emprendedores, buscamos un coach, llenamos algunas paredes de post-its de colores, dibujamos unos cuantos canvas, prototipamos, incubamos (palabras de moda en el universo innovador) y… ¡Zas! Ya tenemos unas cuantas ideas transformadoras, convertidas en imbatibles modelos de negocio que nos catapultarán a la economía del siglo XXI: Bonos de compra por internet, la n-ésima red social para singles, o almacenes digitales de objetos perdidos.  Se trata de que el talento escondido aflore, impulsado por otro talento superior intermediador (los incontables asesores de emprendedores). Sumémosle el ecosistema de business angels y venture capitalists y ya tenemos la foto completa: un bonito mundo de flores, colores, filántropos despistados y tiburones financieros sobre el cual reposa la tremenda responsabilidad de la competitividad de las naciones.

No, señores, no va de esto. Las ideas geniales son necesarias, pero insuficientes para afrontar la dinámica competitiva del mundo global.  Si se tratara de llenar las paredes de post-its, Corea del Sur o Massachussets serían líderes mundiales de consumo de este producto. Difícil batir con post-its los 100.000 millones de dólares del último programa de I+D chino para que sus empresas dominen la física de semiconductores y se hagan con el liderazgo mundial de las telecomunicaciones y la electrónica de consumo, o las 700.000 patentes que genera ya el sistema chino de I+D (3 veces las de Japón o USA) ¿Cuántos post-its necesitaríamos para impulsar el cambio estratégico y la actualización de nuestros clústers industriales? En Singapur lo hacen con un programa de 200 M€. ¿Batiremos la industria 4.0 alemana, impulsada por potentísimos centros Fraunhofer a base de incubaciones y post-its? ¿Se puede ganar el liderazgo que imprimen los programas espaciales de la NASA en tecnología de materiales a con unos cuantos post-its de buenas ideas? ¿Tecnificaremos la industria, exportaremos y crearemos unos cuantos millones de empleos a base de post-its?

No, no va de post-its. Esto va de un sistema educativo que fomente las humanidades, la ciencia, la ingeniería y la iniciativa emprendedora como un todo, hibridándolas, sin sesgos ideológicos en favor de unas o en detrimento de las otras. Con estabilidad a largo plazo, formando ciudadanos con solidez humanista, espíritu crítico, rigor científico y vocación emprendedora. Esto va de extender obsesivamente el inglés como lengua de trabajo habitual. Esto va de estabilización de las carreras científicas, con sistemas meritocráticos y excelencia internacional. Y también va de desarrollar una política industrial ambiciosa, orientada a inyectar ciencia a la industria, mediante una administración tractora y un estado emprendedor que comparta el riesgo de los proyectos de muy alta tecnología. Esto va de crear un sistema de innovación capaz de competir en condiciones de igualdad con los países del entorno. Esto va de ciencia y tecnología. Y esto va de dotaciones presupuestarias.

En política de innovación se ha probado casi todo, excepto una cosa: dotarla de recursos. Porque la cosa va de recursos. Si, como ocurre en nuestro país, sólo el 0,9% de los Presupuestos Generales del Estado se destina al impulso de la I+D, cuando durante cinco años consecutivos cae la inversión en I+D/PIB y nadie parece alarmarse,  sólo nos queda rezar y comprar unos cuantos post-its.

Artículo publicado en Sintetia, el 08/12/15


4 de diciembre de 2015

CONFERÈNCIA "COMPETINT EN R+D"

Conferència feta al Sucre de Vic, el 17/11/2015. En ella, explico les estratègies de diferents clústers innovadors per competir globalment, així com la revolució tecnològica a la que estem assistint.