31 de enero de 2015

LA CREATIVIDAD NOS HIZO HUMANOS

En 1939, en Baden-Württemberg (Sur de Alemania), emergieron fragmentos de una extraordinaria figura humana esculpida en hueso de mamut del subsuelo de una oscura gruta de las montañas del Jura (la cueva de Städel). La figura, que representaba un hombre o una mujer, tenía cabeza de león. El inmediato estallido de la Segunda Guerra Mundial hizo que la obra de arte, el Hombre de Städel, fuera olvidada durante treinta años en el cajón de un museo. Una vez recuperada, se tardaron dos décadas más en restaurar la estatua. En 2009, los arqueólogos localizaron el lugar exacto donde emergieron los primeros fragmentos, y fueron capaces de recuperar algunas otras piezas. Mientras, las dataciones mediante Carbono-14 dieron un sorprendente resultado: la figura tenía 40.000 años. La pieza había sido esculpida por un remoto antepasado, un  homo sapiens de la Edad del Hielo, al inicio del Paleolítico Superior. Un hombre que vivió en la Europa de los leones de las cavernas nos dejaba su legado. Es la figura zoomorfa esculpida más antigua conocida, y la primera muestra documentada de arte figurativo en el mundo. Pese a la fascinación que genera, y a los esfuerzos científicos para interpretar su significado, jamás sabremos exactamente qué pensaba aquél hombre, que anatómicamente era exacto a nosotros, en el momento de crearla.

Mucho antes de esculpir el Hombre de Städel, hace 100.000 años, el homo sapiens ya había llegado a Europa, donde había encontrado unos primos lejanos, los neandertales. Dos especies diferentes de hombre convivieron en el continente, el sapiens y el neandertal, durante milenios. La primera, anatómicamente más débil, acabó prevaleciendo. Y es que algo sorprendente ocurrió en el lapso que va desde los 70.000 años atrás hasta la creación del Hombre de Städel. El homo sapiens empezó a hacer cosas extraordinarias: fabricó canoas, lámparas de grasa, arcos y flechas, y agujas para coser pieles mediante tendones animales, entre otras cosas. Las primeras tecnologías humanas, las que permitieron que el sapiens conquistara el continente europeo, abocando a los neandertales a la extinción. Según el profesor Yuval Noah Harari, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, autor del best-sellerSapiens: Una Breve Historia de la Humanidad”, en esa época, el sapiens sufrió algún tipo de mutación en los mecanismos que interconectaban sus neuronas cerebrales para permitirle algo sin precedentes: imaginarse cosas inexistentes. Crear, en definitiva. Y ello dio lugar a una explosión de nuevos conceptos, que se convirtieron en expresiones artísticas o en innovaciones tecnológicas. Es lo que Harari bautizó como Revolución Cognitiva. La primera gran revolución humana, previa y menos conocida que la Revolución Agrícola, la Revolución Industrial o la Revolución del Silicio.

El hombre-león de Städel, la proyección de una imagen irreal, es la primera muestra conocida de la capacidad creativa de nuestra especie. El homo sapiens podía pensar en cosas que no existen en la realidad. Una capacidad creativa que hace posible el arte, en todas sus expresiones. También hace posible la tecnología, con las ventajas competitivas que ésta comporta (en una empresa del siglo XXI, o en la Europa de los leones de las cavernas). Y algo quizá todavía más importante: la capacidad creativa nos permite imaginarnos instituciones inexistentes. La ficción permite idear creencias colectivas. Por ejemplo, mitos, normas, leyes, o principios. Podemos imaginar un dios inexistente, pintarlo en una pared, y extender hábitos de comportamiento que lo satisfagan (desde conductas éticas a sacrificios humanos). Mediante creencias colectivas, miles de individuos pueden alinear comportamientos y empezar a cooperar en proyectos comunes. ¿No fueron las pirámides de Egipto una ingente empresa impulsada por una serie de creencias –en dioses, en reyes- que sustentaban las primeras relaciones de poder? ¿No son el dinero, las empresas o los estados conceptos inexistentes que permiten cooperar a los individuos mediante pautas comunes? Objetos imaginarios como dictaduras o constituciones han cimentado sociedades, países, civilizaciones e imperios y han sido el verdadero eje vertebrador de la Historia. La creatividad nos ha socializado.

La creatividad, la capacidad de rastrear y combinar pensamientos en nuestra mente, de conectar grupos neuronales desconectados para alumbrar ideas increíbles (en ocasiones, aberrantes) permite llenar el mundo de nuevos conceptos imaginarios que han movilizado al hombre a través de los tiempos, propulsando su progreso. Sean esos conceptos espíritus en la Europa del Hielo, las cruzadas en la Edad Media, o Google en la Era del Silicio.


28 de enero de 2015

START-UP ACADEMY EN BARCELONA

Conscientes de la complejidad de idear, iniciar y proyectar al mercado con éxito una empresa de base tecnológica, la Universidad de Vic, junto con Silicon Valley Business School, ha diseñado un Programa de Postgrado en Gestión de Start-ups de Base Tecnológica, que se impartirá en Barcelona a partir del próximo mes de marzo. Es un "mini-MBA" intensivo para tecnólogos o científicos que ocupen posiciones de gestión en el sistema de innovación, o que hayan creado su propia empresa, y que quieran conocer conceptos de estrategia, innovación abierta, design thinking, lean start-up, nuevos modelos de negocio, desarrollo avanzado de producto, márketing, finanzas para emprendedores, y gestión de la propiedad industrial, entre otras cosas.


21 de enero de 2015

ESTADÍSTICAS EN I+D: NUEVO DESASTRE

Hoy se han publicado las estadísticas de I+D correspondientes al año 2013. Vienen con mucho retardo. Deberían haber sido publicadas el año pasado. Ya nos imaginábamos que tanta tardanza escondía una nueva decepción. Seguimos en caída libre. Pasamos del 1,30% de inversión en I+D/PIB al 1,24%, un nivel tercermundista. Retroceden todas las CCAA. Catalunya baja al 1,50%.

El gasto en I+D/PIB es el indicador de innovación por excelencia. Anticipa exportaciones de valor añadido, crecimiento en los mercados, márgenes y productividad futura. Nos espera, por tanto, un porvenir inmediato con exportaciones de bajo coste, escasos márgenes empresariales, menores rentabilidades, menor capacidad inversora y más empleo precario. ¿Hasta dónde tendremos que caer para que alguien reaccione y cambiemos definitivamente el modelo? ¿Hasta qué punto tenemos que retroceder para reconocer que no existe estrategia de innovación y competitividad, y diseñarla y dotarla de recursos de una vez por todas? ¿Cuándo nos daremos cuenta de la nula eficacia de los planteamientos actuales en innovación? ¿A qué se debe tanta inconsciencia e incompetencia? Y no me refiero (sólo) a la clase política. A las organizaciones empresariales, cámaras de comercio, sindicatos, medios de comunicación, universidades y todo tipo de agentes sociales y líderes de opinión tampoco parece importarles lo más mínimo.

Vamos a la deriva. En una empresa, si la inversión en I+D es muy inferior a la de sus competidores, o esa empresa es extremadamente lista y tiene modelos de negocio diferenciales, o es rematadamente estúpida pensando que puede competir sin disciplina inversora en investigación y sin innovación, que puede ahorrarse esos gastos supérfluos (y sus días están contados).  La segunda opción es la más frecuente.

Si un país invierte en I+D sensiblemente menos que sus competidores, condena a sus ciudadanos a perder calidad de vida. La industria se desmantela. Los empleos se precarizan.  La miseria se extiende.


Merecemos la fuga de talento que estamos sufriendo. Deberíamos irnos todos.

AÑO 2013


AÑO 2012


10 de enero de 2015

"I'M THE BAD GUY"

Amazing speech of Dr. Lluis Pareras, neurosurgeon, CEO of Healthequity Venture Capital Fund, and one of the finest specialists in the world in social innovation and healthcare entrepreneurship. 

Proud to have shared many classes and projects with him!



6 de enero de 2015

HACIA UN LIDERAZGO HUMANISTA


John Maeda, autor del libro Redesigning Leadership, preparó en 2009 para el Foro de Davos una síntesis de las características que debería tener el líder del siglo XXI, síntesis que he recuperado de twitter y que podéis ver en la diapositiva adjunta.

Efectivamente, uno de los atributos que mayor peso están ganado en este nuevo siglo en el mundo empresarial es el del liderazgo. Liderazgo que se está reconfigurando. Se está convirtiendo en auténtico liderazgo. Quizá, hasta mediados del siglo XX, el liderazgo era un fenómeno propio de esferas políticas, sociales o militares. No tanto empresariales, puesto que el liderazgo está relacionado con la toma de decisiones en entornos ambiguos o dinámicos, y hasta hace poco las empresas competían en entornos locales y estables. El liderazgo tiene una relación íntima con la estrategia y con la innovación. Con la capacidad de definir planes de actuación diferenciales y ejecutarlos en condiciones de incertidumbre. El liderazgo requiere la transmisión de una energía emocional para extraer equipos y organizaciones de su zona de confort (o de su zona de temor), para movilizarlos y motivarlos. Y hasta 1990, tras la caída del Muro de Berlín, con el inicio de una incipiente globalización, las empresas no necesitaban dirección estratégica o innovación como ahora la necesitan. Por eso, hoy, junto a la estrategia y la innovación, el liderazgo está penetrando profundamente en el mundo de las empresas.

Pero el liderazgo que viene se diferencia radicalmente de las antiguas concepciones de liderazgo, más próximas a la gestión, a la ejecución y a la jerarquía. No solo el entorno competitivo ha cambiado. También lo han hecho las organizaciones. Se habla hoy del nuevo “líder social”, que debe gestionar un complejísimo entramado de relaciones funcionales, de fidelidad y de aversión en sus equipos. Maeda habla de “wirearchy” (algo así como “dirección conectada”) frente a “hierarchy” (jerarquía, dirección por poder), como el instrumento de gestión de equipos complejos, formados por individuos con talento, con aspiraciones, anhelos, ilusiones y temores, inmersos en un entorno global aún mas complejo.

Según Maeda, el líder del futuro, el líder creativo, debe ser un símbolo de inspiración (frente a un símbolo de poder). Debe ser capaz de conseguir objetivos impulsando a sus equipos por incentivos (más que por presiones). Deber ser más conector que jerarca. Más experimentador y flexible que ejecutor de una estrategia predefinida. Más orientado a la improvisación y a la toma de decisiones rápidas que a la reflexión y al análisis exhaustivo. Más ambiguo y permeable a las opiniones que taxativo en las directrices. Más preocupado con la autenticidad que con la razón absoluta. Más proclive a la humildad y sinceridad en su aprendizaje personal que a la apariencia de control. Más diseñador y encajador de equipos y visiones, que literal en su visión personal. Más dependiente de las emociones y de las capacidades de su equipo, más sensible y, hasta cierto punto, más débil. El líder es humano, y debe mostrase como tal.

El líder creativo, auténtico, interactivo y permeable substituirá el antiguo directivo ejecutor. El liderazgo será un ejercicio de intenso humanismo, frente la simple gestión o a la actividad ejecutiva y de control. Una gran noticia para el mundo del management