19 de septiembre de 2015

INSEAD GLOBAL INNOVATION INDEX 2015

The Economist se hacía eco esta semana de la publicación del Global Innovation Index 2015, análisis realizado por la prestigiosa escuela de negocios INSEAD, la Johnson Cornell University, y WIPO (World Intellectual Property Organization). El índice recoge datos de 141 economías en todo el mundo, usando 79 indicadores para evaluar la capacidad innovadora de los países. Para los autores del estudio, los países más innovadores del mundo serían Suiza, Reino Unido, Suecia, Holanda y Estados Unidos. En ellos, se han creado sólidos ecosistemas de agentes interconectados en los cuales la inversión en capital humano, combinada con la existencia de potentes infraestructuras de innovación, ha generado flujos de nuevos conocimientos, creatividad e ideas que se convierten sistemáticamente en nuevos productos y servicios globales.

Los líderes en innovación puntúan bien en los 25 indicadores relativos a sistemas de información, peso relativo de actividades relacionadas al conocimiento, existencia de conexiones entre agentes, y capacidad absortiva de conocimiento por parte de la industria. El índice  mide también la calidad del sistema. En particular, la calidad del sistema universitario en función del impacto de sus publicaciones académicas y el alcance global de sus patentes. USA, Reino Unido, Japón, Alemania y Suiza son los países mejor posicionados en calidad innovadora. La I+D es una de la áreas clave de la política pública, tanto en los países líderes como en aquellos que más crecimiento han experimentado en los últimos años, como China. Todos ellos dedican considerables esfuerzos no sólo a mantener e incrementar su base investigadora, sino a asegurar la absorción de la misma y la capacidad de uso de la tecnología por parte de las comunidades empresariales.

La capacidad de innovar es un factor clave de éxito en la economía del siglo XXI. Los países compiten como sistemas integrados en el mundo global. Existe una clara relación entre el índice de innovación de un país y su renta per cápita. En la gráfica se muestra dicha relación, diferenciando entre aquellos países que se comportan como eficientes sistemas innovadores o los que no. Dicha eficiencia se mide como la relación entre la puntuación de outputs e inputs en los sub-índices medidos. Los países azules obtienen buenas puntuaciones relativas en outputs, manteniendo ciertos niveles de inputs (y a la inversa, los países en rojo, comparativamente, están errando en sus políticas).



En el documento se encuentran numerosos casos de estudio y benchmarks, que llevan a una serie de recomendaciones para la implementación de políticas de competitividad. Una gran conclusión es que las políticas cuentan. La forma en que los diferentes países afrontan sus retos de innovación, la estrategia, la estabilidad en las aproximaciones, y los instrumentos utilizados son determinantes de la competitividad en el mundo global.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada