9 de julio de 2015

GRECIA: ¿DÓNDE ESTÁ LA ESTRATEGIA?

Grecia ha dicho no. Es el primer caso de país europeo que se rebela contra el dictado de los organismos financieros internacionales. Europa está convulsa por la posible salida del país helénico de la zona Euro, debido al incumplimiento de sus compromisos de retorno de los préstamos y de reducción de deuda y déficit público pactados con el Banco Central Europeo, la Comisión Europea, y el Fondo Monetario Internacional (la famosa "Troika"). Estos agentes inyectaron más de 380 mil millones de euros desde 2010 para evitar la quiebra del Estado Griego, tras comprobar que el mismo tenía un déficit del 12,7% del PIB, más del doble del declarado hasta entonces, con el fin de inyectar urgentemente liquidez para evitar la suspensión de pagos del pequeño país.

Grecia no ha sido un alumno aplicado de la Eurozona. Falseó sus cuentas públicas, y dispone de una estructura económica ineficiente. El peso del sector público es excesivo, con más de 800.000 funcionarios sobre una población de 10,7 millones de habitantes. La receta de la austeridad, después de cinco años agónicos para la población griega, no ha hecho efecto: el PIB se ha contraído un 35% desde 2011 (aunque ha comenzado a crecer ligeramente desde 2014), el país sufre una severa deflación, el paro alcanza el 26% (60% para menores de 25 años), y la deuda pública sólo se ha reducido un 11% desde 2011, manteniéndose los últimos años en un desbordado 175% del PIB. La liquidez es escasa, hasta llegar al dramático "corralito" de los últimos días.

¿Quién tiene razón? ¿Los acreedores internacionales, que exigen los retornos puntuales de los fondos prestados, exactamente igual como han hecho otros países? ¿O el pueblo griego, encabezado por el partido radical Syriza, que se niega a devolver los pagos en los plazos exigidos, ante el terrible sufrimiento de la población griega?

En mi opinión, falta un actor clave en esta tragedia colectiva: la estrategia. ¿Donde está la estrategia? ¿Cuál es la estrategia de Grecia para convertirse en un país solvente y competitivo, y cuál es la estrategia de sus acreedores (especialmente de la CE) para hacer de Grecia un país solvente y competitivo? ¿O la CE está sólo preocupada por el retorno del préstamo, pensando que una nueva dosis de austeridad cambiará la cultura y la estructura económica griega?

En management conocemos bien la diferencia crítica entre estrategia y estructura. La estrategia es el plan maestro, el conjunto de actuaciones coherentes y consistentes que hacen competitiva una organización. La estructura es el conjunto de recursos desplegados en el servicio de esta estrategia. Michael Porter, profesor de Harvard, ya postuló a mediados de los 90 que "la eficiencia operativa no es estrategia". Efectivamente, en un entorno empresarial, ser eficiente a nivel operativo (conseguir objetivos con máxima economía de recursos) es un factor higiénico (necesario, pero insuficiente). Es una obligación directiva. Pero nunca puede ser una estrategia en sí. La estrategia viene definida por los factores de exclusividad que hacen diferente, y única una organización, y que constituyen sus fuentes de generación de riqueza. Si alguien en una empresa, al pedir por su estrategia, contesta "reducir costes" o "devolver los préstamos", el final de la misma está a la vista.

En el debate griego todo el mundo habla de estructura, nadie de estrategia. Las políticas de austeridad han tenido este defecto: los acreedores y los ideólogos de las mismas sólo han exigido reducciones de déficit y contención de gasto. Los países afectados han recortado todo lo que han tenido a mano, a menudo de forma lineal e indiscriminada. Algunos, como Grecia, probablemente aún no han eliminado toda la grasa pública sobrante antes de empezar a desmantelar dramáticamente las políticas sociales. Pero todo esto son actuaciones estructurales. Ni siquiera son reformas. Son sólo recortes improvisados a golpes de hacha, sin estrategia subyacente

Disponer de estructuras públicas eficientes y contener el déficit público son factores higiénicos, necesarios para países competitivos. Pero son insuficientes. Los países que ganarán el futuro son aquellos que dispongan también de sectores públicos potentes, con visión estratégica, que actúen, entre otras cosas, como grandes elementos tractores de la innovación y como garantes de la educación universal y de excelencia para sus ciudadanos . Las políticas de innovación y de educación son los auténticos factores estratégicos de las naciones, aquéllos que garantizan la emergencia de nuevas generaciones de personas y organizaciones con capacidad de liderar el futuro, y que crean las condiciones de contorno para la generación de riqueza y su posterior distribución. ¿Por qué no exige y supervisa la UE, además de ajetreados recortes, un riguroso plan de reformas, con políticas de medio y largo plazo, orientadas a situar Grecia en el siglo XXI?  ¿Por qué no exige también inversiones estratégicas que incrementen el nivel de la educación, el peso de los sectores de alta tecnología y la calidad de las exportaciones griegas? Devolver los créditos es algo operativo y estructural. Urgente, pero táctico. Recuperar los mecanismos de creación de riqueza nacional es una cuestión estratégica.

El problema no es sólo cómo devolvemos créditos hoy, sino cómo construimos los verdaderos fundamentos de una economía competitiva para el futuro. De eso no habla Syriza, ni la CE, ni el FMI, ni el Banco Central Europeo. Si no se centra la atención en este objetivo, solucionar la crisis de estos días (siga Grecia dentro del Euro o no) es sólo el preludio de la próxima gran crisis griega.

(Article publicat ahir a ViaEmpresa: 
http://www.viaempresa.cat/ca/notices/2015/07/grecia-on-es-l-estrategia-13735.php)

2 comentarios:

  1. Muy interesante, Xavier.

    Ayer estaba precisamente reflexionando sobre este problema. A mi entender, hay mucha (¡demasiada!) estrategia en la negociación, pero no tanta (ninguna) en el modelo de país que se quiere alcanzar.

    Que Grecia no puede pagar en la situación actual es un secreto a voces. Se está haciendo un teatrillo (¡un drama griego!) porque precisamente lo que parece importar no es el resultado de la negociación sino quién sale victorioso.

    Me temo que esTragedia más que estrategia :P

    ResponderEliminar
  2. magnífico artículo, que comparto plenamente. Enhorabuena, Xavi. saludos cordiales

    ResponderEliminar