22 de mayo de 2015

SECTORES ESTRATÉGICOS

Estos días he asistido a varias discusiones sobre economía e innovación, en las cuales se ha vuelto a repetir una pregunta jamás resuelta: ¿Cuáles son los sectores “estratégicos”? ¿Dónde hay que “apostar”? Es una cuestión que vengo oyendo de forma recurrente desde hace más de quince años. Michael Porter ya escribió a finales de los 80 que no existen sectores de futuro ni sectores condenados a la obsolescencia. En todo caso, existen estrategias empresariales de futuro y estrategias empresariales obsoletas en todos los sectores de la economía. Recuerdo que, cuando se liberalizó el comercio textil con Extremo Oriente, hacia 2005, parecía evidente que el sector textil estaba destinado a desaparecer, ante la invasión de productos de exportación de muy bajo coste. Sin embargo, en aquella época, las empresas que más crecían en Catalunya eran, precisamente, textiles. Compitiendo con modelos de negocio diferenciales, pasando de la manufactura al control de la marca y la distribución (como hicieron Mango o Desigual). 

Algunos de los casos más sonados de innovación de los últimos años se han dado en sectores ultramaduros (el del café, con Starbucks o Nespresso, los servicios de taxi, con Über, o el alquiler de habitaciones, con Airbnb). Por otro lado, ¿qué es un sector? ¿La biotecnología es un sector? ¿La farmacia es un sector? ¿Y las empresas que inyectan plásticos para las cruces de los establecimientos farmacéuticos son también “sector farmacéutico”? ¿ Y la alimentación? ¿Es lo mismo un matadero de cerdos que una boutique de bombones gourmet? Estadísticamente, parece que sí… Pero, ¿tienen los mismos retos estratégicos? ¿El automóvil es un sector? ¿O es una cadena de valor que converge en un único producto (un vehículo) donde se encuentran diferentes empresas (de decoletaje, mecanizado, moldistas, matriceros, proveedores de software y componentes electrónicos, vulcanizadores...) que circunstancialmente compiten en ese sector? Y, para acabar, ¿qué significa “apostar”? ¿Proclamar que es sexy? ¿Organizar unos cuantos centenares de seminarios y conferencias? ¿Cambiar la legislación? (que puede ser vuelta a cambiar en la legislatura siguiente, como pasó con las Energías Renovables)…

Miremos a los líderes internacionales, para ver si nos aportan un poco de luz: ¿en qué sector compite Google, que es una gran plataforma de procesado de datos? ¿En “software”? ¿Y si, como parece, mañana Google lanza servicios financieros on-line? ¿En qué sector se encuentra Apple? ¿PCs? ¿Música? ¿Telefonía? ¿Y cuándo aparezca el iCar? ¿Y Amazon? ¿En logística? ¿En gran distribución? ¿En impresión digital? En realidad, todas estas empresas son grandes plataformas tecnológicas multisectoriales: desarrollan tecnologías que explotan en tantos nichos de mercado (o sectores) como sea posible.


Porque la cosa no va de sectores estratégicos. Va de tecnologías estratégicas. No existen sectores estratégicos. Existen tecnologías clave, habilitadoras de productos y procesos industriales, que están en la base de la resolución pragmática de los problemas económicos y sociales de las personas. Tecnologías que generan ventajas competitivas, que levantan fuertes barreras de entrada a la competencia, y que fortalecen e incrementan la productividad de las empresas o los países que las desarrollan y las protegen legalmente. La UE ya ha determinado qué tecnologías son éstas (las KETs: Key Enabling Technologies, que constituyen “drivers fundamentales de desarrollo humano” según la propia UE). Nanotecnología, Microelectrónica, Materiales Avanzados, Biotecnología, Fotónica, Tecnologías de la Información y Manufactura Avanzada, como mínimo –yo añadiría Química y Tecnologías Energéticas-) son los grandes vectores de progreso por las que sí que hay que “apostar”, a nivel de estrategia individual de empresa, y a nivel de estrategia-país. Apostar sustancialmente incrementando las inversiones estratégicas en dichas tecnologías.

El futuro no es de ningún sector, ni de ningún modelo de negocio. Es de quien más rápidamente desarrolle y ponga en práctica nuevo conocimiento en estas áreas, y lo convierta en tecnología al servicio de las necesidades del ser humano.

1 comentario:

  1. Muy buen post. La tesis final creo que admite dos variantes: el futuro pasa tanto por el desarrollo de las nuevas tecnologías como por su aplicación en diferentes sectores y mercados (maduros o emergentes).

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