13 de marzo de 2015

REVOLUCIÓN "SMART": EL NUEVO TSUNAMI TECNOLÓGICO GLOBAL

Una nueva revolución tecnológica está a punto de sacudir el mundo: la revolución de la sensorización total. La revolución "smart", derivada de la incorporación masiva de dispositivos electrónicos distribuidos, en todos los campos de la vida del ser humano, e interconectados mediante internet. Una revolución que ya empezamos a percibir con la irrupción de una serie tendencias, aparentemente inconexas, pero que configuran el avance del nuevo tsunami tecnológico global: Smart Grids (redes inteligentes), Smart Cities (ciudades inteligentes), Wearables ( sensores en el cuerpo humano), e-Mobiity (movilidad eléctrica), 3D-Printing (impresión en tres dimensiones), y Big Data, entre otros. Conceptos emergentes que en absoluto están inconexos: significan el desbordamiento de la plataforma internet y la digitalización de todos los campos de la vida: entorno urbano, transporte, salud, energía, fabricación, educación, deporte ... Si el mundo digital, hasta el 2007 (con la aparición del iPhone) estaba restringido a las pantallas de PC, hoy la red ha escapado del corsé de los computadores personales y extiende sus tentáculos a absolutamente todos los espacios de la vida profesional y personal, a través de millones de puntos de contacto distribuidos por todas partes, con la potencia transformadora que ello supone.

Se estima que 50.000 millones de nuevos dispositivos, de todo tipo, se incorporarán a la red en los próximos 15 años. Un 20% de ellos tendrán que ver con la salud. El seguimiento en tiempo real de variables fisiológicas mediante sensores ubicados en el cuerpo humano (desde camisetas inteligentes a brazaletes electrónicos de control del sueño, o microcápsulas nanotecnológicas que circularán por el torrente sanguíneo generando señales de control de niveles hormonales, entre otras muchas cosas), y la acumulación de gran número de datos estadísticos, permitirá levantar señales de alerta inminente. ¿Se imaginan un mensaje urgente a su móvil: "En una hora y cuarto usted tiene un 80% de posibilidades de sufrir un infarto de miocardio. Póngase en contacto inmediato con su centro médico"?

Posiblemente, a la vez que recibe este mensaje alarmante, otro programa de software de control de tráfico urbano, que reciba señales en tiempo real de posición y desplazamiento de todos los vehículos de la ciudad, la indique qué camino es el más rápido para llegar al centro médico. Como en el tráfico aéreo actual, una aplicación en su móvil le reservará un slot de conducción rápida. Y es que, en el automóvil, la electrónica gana peso sobre la mecánica: la mayor parte del coste de un automóvil hoy proviene de los dispositivos electrónicos y software embarcado. De forma irremediable, a la vez, los automóviles de motor de combustión se verán sustituidos por vehículos eléctricos. Y ¿a qué se parece un vehículo eléctrico, con elevada carga de software y conexión a internet, sino a un gran iPhone con ruedas?

Millones de puntos de entrada a internet están a punto de decir dónde estamos, hacia dónde vamos, con quien estamos, como estamos, qué necesitamos, qué necesitaríamos y qué podemos consumir en cada momento de nuestra vida. Ofrecer las mejores posibilidades de productos y servicios en cada momento, para maximizar nuestro bienestar abre un campo de negocio infinito para jóvenes start-ups del mundo digital. Porque, si desde 1995 (época aproximada de la irrupción de internet) hasta 2007 (aparición del iPhone), el mundo digital fue un mundo virtual, parelelo (desdoblado, un mundo existente detrás de las pantallas del PC), el iPhone significó la conexión crítica de dos tecnologías transformadoras: internet y comunicaciones móviles. Steve Jobs hizo a internet móvil, ubicua y omnipresente. Con lo cual, la divergencia entre mundo real - mundo virtual desapareció: desde 2007, el mundo virtual y el real empezaron a converger de nuevo. Con la sensorización masiva, el mundo virtual será una proyección fiel, en tiempo real, del mundo físico. Los dos mundos vuelven a convertirse en uno solo. La división entre real y virtual sólo ha durado una década: en adelante, el mundo real será también el digital.

Y esto da pie a una nueva ola de oportunidades: el infinito mar de datos que proporcionará la red ubicua, generará algo que la humanidad nunca ha tenido antes: una potentísima capa superior de gestión del conocimiento. Big Data, el tratamiento de datos masivos, permitirá optimizar procesos administrativos, protocolos médicos, rutas de tráfico, gestión medioambiental, control energético, anticipar tendencias emergentes, prevenir riesgos y hacer más y mejor ciencia al servicio de la humanidad. 

Cuando un terremoto de magnitud 6.0 golpeó California el 24 de agosto de 2014, a las 3:20 de la madrugada, miles de personas se despertaron atemorizadas, y no pudieron volver a dormir. Su ritmo cardíaco fue recogido por brazaletes electrónicos Jawbone de control del sueño, muy populares en el área. El análisis de los datos de los mismos, obtenidos en tiempo real en internet, permitió algo insólito: la determinación del lugar exacto donde la sacudida fue más fuerte. Y, por tanto, la identificación con exactitud del epicentro del terremoto y de las diferentes olas sísmicas sobre el territorio. El nuevo tsunami tecnológico global nos ofrecerá numerosas e inesperadas apicaciones.

(Artículo publicado en ViaEmpresa el 13/03/2015)

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