8 de marzo de 2015

ESTADOS UNIDOS APRENDE DE ALEMANIA EN INNOVACIÓN

Preocupados por un insuficiente crecimiento, por sus bajos salarios, por la competencia global y por la generación de empleo, en Estados Unidos se ha redescubierto la importancia crítica de la manufactura. Las industrias de producción crean empleo. Empleo de calidad, si están integradas con los procesos de I+D. Generan buenas prácticas, dan lugar a habilidades concentradas en el territorio, producen mano de obra especializada, inducen inversiones, crean barreras de entrada a la competencia y son más sólidas y difícilmente reubicables y deslocalizables que los sectores de servicios. Los países ya no compiten sólo en I+D. Compiten por atraer y mantener manufactura avanzada basada en I+D.

Brookings Institution, el think-tank especializado en ciencias sociales y desarrollo económico más influyente del mundo según la Universidad de Pennsylvania, ha publicado recientemente el estudio Skillsand Innovation Strategies to Stregthen Manufacturing: Lessons From Germany. En él se alerta de que la fortaleza de la manufactura, la gran fuente de ocupación de calidad, en Estados Unidos es inferior a la de otras naciones, y toma como ejemplo Alemania. Según Brookings, mientras en Estados Unidos el sistema de innovación es capaz de proyectar jóvenes startups rápidamente a los mercados financieros globales, y generar cadenas de valor integradas alrededor de grandes compañías, no es capaz de consolidar conjuntos más distribuidos de empresas pequeñas y medianas con un alto nivel de sofisticación tecnológica, que demanden mano de obra especializada. Estados Unidos no ha sabido desarrollar un Mittelstand (base de pequeñas y medianas empresas líderes en tecnología y exportaciones) como el alemán, gran fuente de empleo. Y eso constituye hoy una prioridad estratégica nacional.

Según Brookings, Alemania ha desarrollado políticas de innovación destinadas específicamente a combatir los fallos de mercado que inhiben la competitividad industrial. Es el ejemplo paradigmático de cómo un país líder mundial puede mantener una estructura productiva (manufacturera) avanzada y tecnológicamente sofisticada, como fuente de competitividad global, exportaciones, crecimiento económico y empleo, incluso con salarios medios muy superiores a los americanos. El manufácturing en Alemania genera el 20% del empleo (el doble que en Estados Unidos), origina el 22% del PIB y supone el 82% de las exportaciones.


El secreto del éxito, para Brookings, es una política de innovación basada en el impulso a colaboraciones público-privadas en investigación aplicada, y un modelo vocacional de educación dual. El soporte a intermediarios institucionales (básicamente, institutos Fraunhofer) que actúen como centros de I+D orientada para PYMES, e inversiones públicas de financiación de la investigación industrial son las (sencillas) claves del éxito. Las empresas germanas de menos de 250 empleados acceden a ayudas directas de hasta 350.000 € para proyectos de investigación industrial, y a bonos de apoyo a la investigación consorciada con centros de conocimiento para iniciativas que “dado el elevado coste financiero e incerteza del retorno, no se producirían solas”. Los bonos proveen financiación adicional para los centros de investigación o universidades que colaboren con las empresas.


Simple y claro. Por más vueltas que le doy, no entiendo cómo es posible que no existan iniciativas similares, de marcado sentido estratégico, en nuestro entorno. Me embarga una sensación de infinita impotencia cuando leo documentos como éste.

4 comentarios:

  1. Hola. si Estados Unidos está interesado por este tipo de medidas que aplica Alemania desde hace años, ¿por qué España no hace lo mismo???- Me uno a tu impotencia. Seguimos en contacto

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  2. Hola.

    ¡Qué interesante la grafica comparativa!

    La conclusión de cómo "una política de innovación basada en el impulso a colaboraciones público-privadas en investigación aplicada, y un modelo vocacional de educación dual" me ha hecho que pensar aplicado a las cooperativas de Pais Vasco mayoritariamente industriales. Igual su falta de competitividad (no digo que no lo haya, pero podría ser más) viene de que no se ha trabajado bien estos dos puntos. A pensar....

    Un saludo y gracias por este post.

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  3. El estudio del Brooking Institute es harto explicativo. Y la conclusión, también. La innovación es imprescindible en todos los sentidos y su aplicación en determinados sectores, fundamental. Pero debe enfocarse adecuadamente so pena de resultar inútil.

    Dentro de nuestra actividad específica - la internacionalización empresarial - llevamos bastantes años clamando en el desierto por el apoyo decidido a la innovación racional de nuestro sector industrial, sustentado por recursos públicos y privados y políticas eficaces al respecto, considerando que su sostenimiento, fortaleza y expansión internacional deberían constituir motivo de preocupación básico general para quienes gestionan la planificación de nuestra Economía, que parecen considerar las TICs y sus innegables virtudes como un fin más que como la herramienta que realmente son: el desconcierto, la vacuidad y la desidia están instalados en nuestros lares.

    Es un debate que aquí, estimado Xavier, está fuera de lugar, por su extensión y calado. Pero me importa subrayar que debemos continuar trabajando, como buenamente podamos desde nuestras parcelas, por la reconducción de la Innovación hacia su camino correcto. Sabiendo que los obstáculos son muy grandes, pero con la convicción de que no tenemos más remedio que ir por él si queremos tener algún futuro en el horizonte.

    Mi felicitación por el artículo y no tengas duda alguna de que, a pesar de esa sensación de impotencia que a menudo nos embarga, lo que hacemos y explicamos produce sus frutos: es preciso dejar a un lado la impotencia.

    Cordial saludo

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  4. Gracias, Pedro. Ahí estaremos: perserverando para que alguien entienda que sin innovación no hay prosperidad

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