31 de marzo de 2015

DISTRITOS DE INNOVACIÓN: DEL LABORATORIO AL GARAJE


La tendencia es la de nutrir comunidades innovadoras vivas y palpitantes, más que remotos y estériles silos de investigación

(Pete Engardio, “Research Parks for the Knowledge Economy”, Bloomberg BusinessWeek)

Efectivamente, un nuevo mapa de innovación está emergiendo en Estados Unidos y en todo el mundo, según Brookings. Frente a los institutos de investigación aislados, paradigma del viejo modelo de innovación lineal y cerrada, el mundo sale de la crisis con potentes focos innovadores, mayoritariamente urbanos, donde instituciones líderes en investigación están interconectadas dinámicamente con clústeres empresariales, start-ups, incubadoras y aceleradoras de negocio. No cuenta sólo la ciencia. También las relaciones, el trabajo integrado y la calidad de vida. Los distritos de innovación inauguran una nueva concepción del desarrollo económico, el urbanismo, la creación de identidades locales (marcas de ciudad o de territorio), y el networking social. Las políticas de desarrollo económico, urbano, social, tecnológico y científico se integran por primera vez en compactos ecosistemas de alta densidad innovadora, donde el conocimiento fluye a la velocidad de la luz del laboratorio al garaje. Es la máxima plasmación de la innovación abierta.

Barcelona, Berlín, Londres, Medellín, Montreal, Seúl, Estocolmo, Houston, San Francisco o Toronto son ejemplos de dichos distritos. Las actividades, muchas de ellas en la periferia de la ciudad, se reconcentran hacia áreas urbanas, impulsadas en muchas ocasiones por planes de rehabilitación de antiguas zonas industriales. El fenómeno ayuda a expandir el empleo y las oportunidades sociales en históricas áreas de baja renta per cápita. La concentración urbana genera también un efecto repoblador, catalizador del tráfico, y ralentizador de la invasión de áreas extraurbanas sensibles medioambientalmente.

Los distritos innovadores son conglomerados de instituciones educativas y de investigación, empresas de alto potencial de crecimiento, organismos de soporte, proveedores de conocimiento y de servicios avanzados, inversores y fondos de capital, todos ellos interactuando en el día a día, en la inmediata proximidad, conectados por vías sostenibles (como el bike-sharing), alimentados por energías renovables, e “impulsados por cafeína”, según Brookings

Los distritos de innovación o ecosistemas innovadores se asemejan a sistemas naturales, formados por organismos vivos (como en los ecosistemas biológicos), las conexiones entre ellos, y las conexiones con el medio físico donde se relacionan. En un distrito innovador, los “organismos vivos” son todo tipo de organizaciones e individuos que interactúan con la finalidad de obtener resultados económicos. Comprenderían desde los centros de investigación, universidades, start-ups y grandes compañías consolidadas a instituciones públicas o inversores, pero también hoteles, restaurantes, pubs, retailers, o centros médicos. Esta capa constituye el conjunto de activos económicos del ecosistema. El medio (espacios urbanos, zonas verdes, edificios públicos o privados, párkings laboratorios, espacios de co-working e infraestructuras de todo tipo –como el despliegue de la fibra óptica, zonas wi-fi, o conexiones físicas por carretera- ) constituiría el conjunto de activos físicos. Y las relaciones entre todos ellos, desde lazos estratégicos o funcionales de cadena de valor a lazos de interacción puntual (estimuladas por networking-breakfasts, seminarios, conferencias, congresos, etc) configurarían los activos relacionales.

El salto del laboratorio científico al garaje emprendedor no es ni inmediato, ni lógico, ni ocurre por difusión natural. Precisa condiciones de contorno, condiciones de ecosistema. Hasta las ranas, para saltar fuera del agua, necesitan un complejísimo ecosistema que las incube, las desarrolle, y les permita crecer y reproducirse. Un ecosistema donde las condiciones de humedad, salinidad, y temperatura, así como la existencia de nutrientes específicos o de depredadores resutan en éxito o fracaso del proceso evolutivo, respondiendo a un delicado equilibrio natural. 

El diseño y desarrollo de ecosistemas balanceados, integrando políticas económicas, urbanas, científicas, y tecnológicas es clave en el mundo que emerge de la Gran Depresión para que el conocimiento fluya a la velocidad de la luz y, se convierta en ventajas competitivas y en renovado crecimiento económico.




1 comentario:

  1. Hola: los distritos innovadores son una buena opción. Ya leo que Barcelona forma parte de ese circuito...

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