21 de enero de 2015

ESTADÍSTICAS EN I+D: NUEVO DESASTRE

Hoy se han publicado las estadísticas de I+D correspondientes al año 2013. Vienen con mucho retardo. Deberían haber sido publicadas el año pasado. Ya nos imaginábamos que tanta tardanza escondía una nueva decepción. Seguimos en caída libre. Pasamos del 1,30% de inversión en I+D/PIB al 1,24%, un nivel tercermundista. Retroceden todas las CCAA. Catalunya baja al 1,50%.

El gasto en I+D/PIB es el indicador de innovación por excelencia. Anticipa exportaciones de valor añadido, crecimiento en los mercados, márgenes y productividad futura. Nos espera, por tanto, un porvenir inmediato con exportaciones de bajo coste, escasos márgenes empresariales, menores rentabilidades, menor capacidad inversora y más empleo precario. ¿Hasta dónde tendremos que caer para que alguien reaccione y cambiemos definitivamente el modelo? ¿Hasta qué punto tenemos que retroceder para reconocer que no existe estrategia de innovación y competitividad, y diseñarla y dotarla de recursos de una vez por todas? ¿Cuándo nos daremos cuenta de la nula eficacia de los planteamientos actuales en innovación? ¿A qué se debe tanta inconsciencia e incompetencia? Y no me refiero (sólo) a la clase política. A las organizaciones empresariales, cámaras de comercio, sindicatos, medios de comunicación, universidades y todo tipo de agentes sociales y líderes de opinión tampoco parece importarles lo más mínimo.

Vamos a la deriva. En una empresa, si la inversión en I+D es muy inferior a la de sus competidores, o esa empresa es extremadamente lista y tiene modelos de negocio diferenciales, o es rematadamente estúpida pensando que puede competir sin disciplina inversora en investigación y sin innovación, que puede ahorrarse esos gastos supérfluos (y sus días están contados).  La segunda opción es la más frecuente.

Si un país invierte en I+D sensiblemente menos que sus competidores, condena a sus ciudadanos a perder calidad de vida. La industria se desmantela. Los empleos se precarizan.  La miseria se extiende.


Merecemos la fuga de talento que estamos sufriendo. Deberíamos irnos todos.

AÑO 2013


AÑO 2012


1 comentario:

  1. Has explicado claramente por qué la crisis será menos, pero seguirá siendo. Lástima. Lo peor es que en las empresas ni lo están viendo venir.

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