21 de septiembre de 2014

UNA DEFINICION DE INNOVACION

El economista austriaco Joseph Schumpeter, quien aportó el concepto de innovación a la literatura económica, definió la innovación como “la introducción de un bien (producto) nuevo para los consumidores o de mayor calidad que los anteriores, la introducción de nuevos métodos de producción para un sector de la industria, la apertura de nuevos mercados, el uso de nuevas fuentes de aprovisionamiento, o la introducción de nuevas formas de competir que lleven a una redefinición de la industria”. Schumpeter popularizó la idea de “destrucción creativa”: la innovación acababa con viejas formas de hacer las cosas e introducía nuevos y superiores paradigmas, más productivos, eliminando los preexistentes en un constante proceso competitivo y creativo.

La OCDE definió en 1981 la innovación como “todos los pasos científicos, comerciales, técnicos y financieros necesarios para el desarrollo e introducción en el mercado con éxito de nuevos o mejorados productos, el uso comercial de nuevos o mejorados procesos y equipos, o la introducción de una nueva aproximación a un servicio social. La I+D es sólo uno de estos pasos

Para Michael Porter (1990), “las empresas consiguen ventajas competitivas a través de la innovación. Su aproximación a la innovación se realiza en sentido amplio, incluyendo nuevas tecnologías y nuevas maneras de hacer las cosas” (The Competitive Advantage of Nations).

En 2004, el DTI (Department of Trade and Industry) del Reino Unido adopta una de las definiciones más simples y claras que he visto de innovación: “Innovación es explotar con éxito nuevas ideas”.

En mis clases siempre dedicamos un importante espacio de tiempo a debatir qué es la innovación. En las definiciones anteriores se mezclan diferentes conceptos (novedad, mejora, competitividad, ideas, tecnología, productos, procesos…) sin (en mi opinión) conseguir ligarlas todas en una definición única, coherente y consistente. Innovar tiene que ver con aportar novedades (pero no todas las novedades aportan valor). Tiene que ver con explotación (si no explotamos la novedad, si no generamos valor, en todo caso inventamos, pero no innovamos). Tiene que ver con competitividad (por tanto, innovar debe aportar valor en clave de retorno económico). Tiene que ver con creatividad, pero también con tecnología, producto o proceso. Tiene que ver con mejora (pero mejorar no es suficiente: es un factor higiénico, operativo, no estratégico). Y tiene que ver con algo que no aparece en las definiciones más “economicistas”: innovar es también liderazgo, voluntad de asumir riesgos y afrontar incertidumbres. Según Henry Chesbrough, "no existe innovación significativa sin riesgo significativo". Hay una dimensión psicológica, cultural y emocional en la innovación.

Por todo ello, la definición que propongo es la siguiente: “Innovar es explotar con éxito nuevas ideas o nuevo conocimiento, asumiendo más riesgo que los competidores, para conseguir una posición competitiva superior”.

Explotación, éxito, ideas, conocimiento, riesgo, ventaja competitiva… Todo ello, como mínimo, es la innovación.



3 comentarios:

  1. Muchas gracias por tus tesis siempre interesantes.
    En relación con la definición más "genuina" de innovación, no comparto que deba ser un concepto ligado únicamente a actividad empresarial. Considero que su significado más amplio debe contemplar tanto progreso económico como social.
    En el ámbito social, no creo que podamos hablar de competidores o posición competitiva. ¿Es innovación buscar respuestas o soluciones a los retos y demandas sociales que no generan un retorno económico en términos de mejora competitiva? Creo que estamos necesitados de mucha innovación social.

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  2. Estimado Xavier, la cita que señalas de Henry Chesbrough, ¿en qué libro se puede obtener?

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  3. Gabriela, la pronunció en el acto de concesión del Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Vic, en mayo del 2014. No sé si la ha escrito en alguna parte...

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