1 de junio de 2014

CRISIS, PREMIOS NOBEL Y VACAS ESFERICAS

En 1996 el Premio Nobel de Economía fue concedido al profesor de Columbia William Vickrey, que en aquellos momentos tenía 82 años. La prensa tuvo problemas para explicar exactamente cuál había sido su contribución a la ciencia y al progreso. El jurado había proclamado que sus aportaciones habían sido decisivas para el avance de “la teoría económica de incentivos bajo información asimétrica”. Cuando los reporteros intentaron profundizar en sus logros, Vickrey defendió la aplicación de sus teorías a campos tan diversos como la reforma de los metros en grandes ciudades, el sistema electoral, o la mejora del déficit público. Pero el propio Nobel acabó confesando que realmente el premio le había sido concedido por un artículo que significaba “una de sus inmersiones en la economía abstracta”, y que “era de significancia menor para el bienestar de la humanidad”. Vickrey murió tres días después de serle concedido el Nobel, pero sus palabras crearon polémica durante un largo tiempo.

Si la economía es, como la definió Adam Smith, “la ciencia que investiga la naturaleza y la causa de la riqueza de las naciones”, quizá ha olvidado su verdadera esencia. ¿Ha caído la economía presa de las matemáticas? Quizá, como argumentó radicalmente el columnista del New York Times John Cassidy, en su artículo “The Decline of Economics”, ya en 1996: “una de las maneras de conseguir que la economía se enfoque a la resolución de problemas reales sería, precisamente, abolir el Premio Nobel, el cual desde su introducción en 1969 ha contribuido a crear una cultura profesional que ensalza la destreza técnica (matemática) por encima de todo. Desprovistos de este premio, los economistas tendrían que hacer algo útil para ser noticia”.

Efectivamente, parece que muchos de los economistas que contratan las empresas tienen poco conocimiento real de cómo funcionan agentes económicos básicos como las propias empresas. Los mejores académicos tampoco han tenido un trabajo muy lúcido en la previsión, anticipación, diagnóstico y solución de la última crisis financiera. Tampoco saben cuál será la situación económica el próximo año. Sus modelos matemáticos, como los modelos meteorológicos, trabajando sobre entornos de alta complejidad, difícilmente pueden visualizar qué pasará la próxima semana. Thomas Picketty, el economista de moda, autor de “Capital in the Twenty-first Century”, reconoce que “tras obtener su doctorado en economía y pasar varios años como profesor en el MIT, sólo sabía que no sabía nada sobre los problemas económicos del mundo. La economía ha de superar su ingenua pasión por las matemáticas, la teoría pura y la especulación ideológica y avanzar en la investigación histórica y la colaboración con otras disciplinas”.

No es ajena a todo ello la revolución que están sufriendo las facultades de economía. Un movimiento internacional de estudiantes, formado por unas sesenta organizaciones universitarias de unos 30 países como Alemania, Reino Unido, Israel, India, Italia, Austria o EEUU, ha publicado una carta abierta a favor del pluralismo en los estudios de economía. En ella se reclama un cambio teórico, metodológico e interdisciplinario en dichos estudios, “faltos de diversidad intelectual”. Cambio teórico para introducir otras aproximaciones además de la ortodoxia neoclásica. Cambio metodológico para incluir métodos cualitativos, sobre el dominio de la matemática pura. Y cambio interdisciplinar para analizar los complejos procesos económicos en su contexto social, histórico y cultural, no sobre marcos teóricos en el vacío.

Cuando estudiaba ingeniería, circulaba un chiste sobre los ingenieros. Se decía que, en cierta ocasión, se pidió a un ingeniero que calculara el volumen de una vaca. Inmediatamente, el ingeniero respodió “supongamos que la vaca es esférica. Su volumen es 4/3 de PI x R^3”. Efectivamente, el volumen de una esfera responde a una fórmula matemática exacta. Sólo que las vacas raramente son esféricas.

Quizá uno de los problemas que ha desencadenado la crisis, además de la burbuja financiera, ha sido también un exceso de matemáticas en el análisis, y de sesudos académicos diagnosticando complejos problemas sociales y económicos como si fueran vacas esféricas.



2 comentarios:

  1. Tengo un par de años siguiendo tu blog, esta última entrada me pareció simplemente extraordinaria, me ayudas mucho a la reflexión, muchas gracias!

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