1 de febrero de 2014

SUPERANDO EL PUNTO DE EQUILIBRIO

El pasado día 30 tuve el privilegio de asistir a un acto en el Colegio de Economistas de Barcelona, invitado por el colectivo TECNOINDUSTRIA (conjunto de empresas comprometidas con el desarrollo tecnológico del país: Indo, Mier, Avinent, Ames, y La Farga Lacambra entre otras). En el mismo, presenté una comparativa sobre ecosistemas internacionales de innovación. Posteriormente, se celebró una mesa redonda entre los empresarios, con asistencia de Director General de Industria, Antoni Maria Grau.

Reflexionando sobre la discusión que tuvo lugar, llegué a la siguiente conclusión: hay sistemas de innovación que han llegado a su punto de equilibrio. El punto de equilibrio, en un plan de empresa, es aquél en que los ingresos compensan los costes incurridos hasta el momento. En muchos proyectos, se establece una meta emocional: hay que llegar al punto de equilibrio. Y, en demasiados casos, una vez se ha llegado al punto de equilibrio, se produce un cierto relax (“al menos, ya no perdemos dinero”). En la industria de la formación, esto es un clásico: se prepara un programa, se realizan las inversiones oportunas en faculty, instalaciones y publicidad, y se lucha desesperadamente para llegar al punto de equilibrio. Pero hay un detalle crítico: el alumno n+1 genera ingresos que van directamente a margen. El beneficio se genera cuando se supera el punto de equilibrio, así que hay que redoblar los esfuerzos cuando se llega al mismo porque cada unidad adicional producida es mucho más rica que las unidades previas. El punto de equilibrio marca la frontera entre perder o ganar dinero. Es el inicio del negocio, no el final. Un esfuerzo marginal en márketing, una vez superado el mismo, genera un efecto multiplicador en beneficios. El verdadero valor se genera a partir del punto de equilibrio.

Cuando hablamos de sistemas de innovación, Eugeni Terré, que diseñó el Primer Plan de Innovación de Catalunya, ya en 2001 conceptualizó las tres fases críticas de desarrollo de los mismos: CREACION DE MASA CRITICA CIENTÍFICA, TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA Y DESARROLLO DEL ECOSISTEMA.

Efectivamente, en general (hay excepciones) en la evolución de los países líderes en innovación, se ha partido de una primera fase de consolidación de un sistema científico de excelencia, mediante la atracción de talento internacional, reglas de extrema competencia por recursos de investigación y el desarrollo de capacidades de generación de conocimiento competitivas a nivel global. En una segunda fase (que debería solaparse en parte con la primera), el reto es difundir ese conocimiento al entorno socioeconómico. Hoy sabemos que esa difusión no se da de forma autónoma: se precisan políticas de demanda (incentivos fiscales, ayudas directas, créditos blandos) que compensen a las anteriores políticas de oferta e incrementen la capacidad absortiva de la industria. Si todo ello se desarrolla correctamente, en una tercera fase, el sistema empieza a comportarse como tal, con dinámica propia: la interacción ciencia-industria fomenta el crecimiento y escisión de empresas de alta tecnología, la proliferación de emprendedores y la atracción de más talento y capital internacional.


Muchos sistemas han llegado o se encuentran en el punto de equilibrio, que en mi opinión, es la culminación de la primera fase, la consolidación de capacidades científicas. Se ha invertido, y se han obtenido objetivos científicos notables, en algunos casos, excelentes. Pero es el momento de no relajarnos. Retroceder significaría entrar en pérdidas, destruir lo que se ha construido durante años de inversión pública. Pero una unidad adicional de recurso público (en este caso, a la demanda) tiene efectos multiplicadores en el beneficio social: el deseado crecimiento económico y la generación de empleo. Ahora, más que nunca, hay que incidir en el esfuerzo público (marginal respecto al ya realizado) para activar la demanda de innovación industrial, apoyando la investigación concertada, especialmente en proyectos de interconexión entre centros de conocimiento y empresas.

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