11 de enero de 2014

LA ERA DE LA INNOVACION SOCIAL

En los últimos años, se están produciendo una serie de fenómenos que hacen emerger una nueva forma de innovación. De hecho, quizá, una nueva forma de capitalismo. En primer lugar, la aparición de una inmensa clase media-baja formada a partir de los cientos de millones de personas que están saliendo de la pobreza gracias a la combinación de la apertura de los mercados, el cambio tecnológico, y la estabilización política en numerosos países del antiguo Tercer Mundo (desde Sudamérica al Sudeste Asiático, pasando por China, India e incluso algunas zonas de África). En segundo lugar, la caída de clases medias acomodadas a clases medias-bajas (especialmente en Europa), a raíz de la última crisis financiera internacional. Y, en tercer lugar, la retirada del sector público de sus frentes más asistenciales, con drásticos recortes en servicios como sanidad.

Solucionar las necesidades de esta amplísima “base de la pirámide” de la población mundial, tomando la acepción acuñada por el profesor C.K. Prahalad, constituye una obligación moral y, a la vez, una oportunidad para regenerar el capitalismo mediante nuevas formas de innovación social

La innovación social tiene como finalidad obtener un retorno económico resolviendo, a la vez, un problema social. Y esas capas inferiores de la población en países emergentes o emergidos, sumadas a los marginados excluidos de la economía formal en cientos de países por desarrollar, suponen un mercado internacional de entre 2.500 y 5.000 millones de personas, muchas de ellas con rentas inferiores a 5$ al día. Según McKinsey, además, en el mundo (en la periferia de los circuitos financieros internacionales) se encuentran hoy alrededor de 250 millones de microempresas sin acceso a crédito, con un potencial de mercado de 360.000 millones de dólares.

La innovación de base de pirámide es, en general, market-pull. El mercado suele ser tan precario y las necesidades tan evidentes, que en muchas ocasiones dicha innovación se sustenta en simples procesos de ingeniería sobre tecnologías existentes. Las soluciones, a menudo, son obvias.

Productos, en ocasiones, muy sencillos, como columpios para  niños que son utilizados como bombas de agua, o pequeñas placas solares portátiles para recarga de móviles en zonas de difícil acceso a corriente eléctrica pueden resolver grandes problemas humanos. Prahalad explicaba el diseño de un hornillo que permitía cocinar utilizando como combustible excrementos de vaca, ideado para ser vendido en zonas desforestadas de la India (evitando que la población acabe con el poco bosque existente al necesitar madera para cocinar), y que se vendía a 1 $ (a un mercado de cientos de millones de personas). Algunas multinacionales están ya enfocando estos mercados. GE, por ejemplo, rediseñó aparatos de ecografía médica, que en USA se vendían a 100.000 $, para ser suministrados a hospitales de países pobres por 10.000 $. Incluso servicios financieros como el crédito fueron reescalados a micro-créditos, y han constituido una de las grandes historias de éxito de innovación en la base de la pirámide. Recomiendo el libro Capitalismo 2.0, de Lluís Pareras, que expone decenas de ejemplos de iniciativas de innovación social, como las empresas D.Light Design (proveedora de la lámpara Kiran -10$-, 4 veces más potente que una bombilla, idónea para iluminación nocturna en zonas sin electricidad), LifeStraw (sencillo dispositivo personal que convierte el agua contaminada en potable), o Apopo (iniciativa que utiliza ratas entrenadas para explosionar minas).

Pero el modelo no sólo aplica y es necesario en mercados emergentes. Se puede ser pobre en Nigeria  con unos ingresos de 600 $ al año, o en París, Barcelona o San Francisco con ingresos de 10.000 $. Se es pobre cuando no se tienen suficientes ingresos para adquirir alimentos, ropas, vivienda o fármacos, se esté donde se esté. El mundo postcrisis, desgraciadamente, necesitará grandes dosis de innovación social. Por ello, se multiplican las oportunidades de negocio social en la base de la pirámide de los países del primer mundo: DC Central Kitchen, por ejemplo, utiliza comida reciclada para alimentar a los excluidos. Teach For All recluta alumnos recién graduados de las mejores universidades de USA para dar clases a niños de colectivos desfavorecidos. Teaming es un sistema organizado de microdonaciones para solucionar problemas sociales. Los emprendedores sociales tienen iniciativas que no sólo persiguen obtener beneficios. También quieren mejorar la vida de las personas, especialmente aquellas más desfavorecidas.

Creo que en el futuro, la innovación será social o no será. En todas sus dimensiones. También la obligación de los gobiernos de desarrollar competitivos sistemas locales de innovación tiene un componente social: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Las sociedades avanzadas son tan ricas en conocimiento como en desigualdad. Como dice Guillermo Dorronsoro en su reciente post, “tenemos dos frentes de trabajo claros: conectarnos con la ola de crecimiento que traerá la industria del conocimiento, y conseguir mantener una sociedad cohesionada, corrigendo la brecha de desigualdad que en los últimos años se ha ensanchado


(Por cierto, enhorabuena a mis compañeros Xavi Pont y Maite Fibla por su iniciativa Ship2B, "A Human Adventure to a Better World", de desarrollo de iniciativas de social entrepreneurship, por su capacidad de combinar su pasión por la innovación con su intensa vocación social)

4 comentarios:

  1. Interesante el punto de vista. Desde luego que en el emprendimiento social no sólo existe una oportunidad, sino una necesidad.

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  2. Todo muy loable, excepto utilizar ratas para explosionar bombas. ¿Seguro que no se puede inventar un artilugio barato para no tener que masacrar a los animales?

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  3. Hola
    Totalmente de acuerdo con lo que comentas... y esa es la razón que me ha llevado a fundar el HUB de Innovación Social by Adama (www.socialihub.org ).
    Esperamos poder desarrollar innovaciones sociales de tan alto impacto como las que comentas.
    Saludos
    Juan Antonio Gómez

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  4. Me encanta la afirmación de que “la innovación social tiene como finalidad obtener un retorno económico resolviendo, a la vez, un problema social”. Estoy completamente de acuerdo con ella. ¿Qué hay de malo en correlacionar ambas variables, dinero y necesidad social?

    Actualmente estoy desarrollando un blog, www.rootgood.com, que pretende ser un lugar donde se puede aprender creatividad con ejemplos de ideas de negocio innovadoras para necesidades importantes (la salud, el trabajo, la educación y demás). En el fondo, uniendo el dinero con la atención de problemas de verdad.

    Curiosamente, la creatividad no es una disciplina que actualmente se enseñe de manera estructurada ni la universidad ni en la empresa privada. Por ello, está todo por hacer. A mi modo de ver estamos hoy en el ámbito de la creatividad como estábamos en 1996 con la web: comenzando y a punto de explotar.

    Por ello, creo esencial investigar hasta donde podemos llegar con la creatividad. Esto es lo que yo personalmente trato de hacer en www.rootgood.com. Aquí incluyo el ejemplo de “English gimnasio”, una idea de cómo se podría crear un negocio para aprender inglés y hacer ejercicio simultáneamente (http://rootgood.com/2013/11/23/english-gimnasio/).

    Enhorabuena por el blog, por sus contenidos tan trabajados, y muchas gracias.

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