22 de junio de 2013

100.000 ENTRADAS DE PASION POR LA INNOVACION

Acabamos de cruzar la frontera de las 100.000 entradas. No puedo estar más satisfecho, no ya por el hito conseguido, sino por la cantidad de gente que cada día me comenta que sigue mi blog y me anima a continuar haciendo proselitismo de la innovación.

La innovación es un concepto apasionante que va mucho más allá de la dimensión empresarial. La innovación surge como un concepto meramente tecnológico, concebido en un contexto de teoría económica, y evoluciona a lo largo del último siglo hasta convertirse en un fenómeno cultural complejo y en una apasionante actitud vital. La unidad de activación de la innovación es el emprendedor. Y el emprendedor emprende en cualquier ámbito de la vida: lidera, transforma, arrastra y genera valor allá donde esté. Aprovecha el cambio del entorno para crecer y hacer crecer. Y afronta la vida con iniciativa personal y actitud positiva.
 
En este año y medio de vida del blog, han pasado muchas cosas en el mundo de la innovación. Entre ellas:
 
- La emergencia del movimiento "Lean Start-Up" ha cambiado todo lo que sabíamos de Gestión de la Innovación. Nos equivocábamos cuando tratábamos la innovación como un fenómeno similar al de la Gestión de la Calidad. Nada que ver. Quizá porque el límite de lo que entendemos por innovación se ha elevado: lo que antes era innovación ahora es simple mejora o rutina de negocio. La verdadera innovación cada vez es más disruptiva, y para ello se precisa crear contextos organizativos separados de los originales (noción de "escisión", "spin-off" o "start-up"). Y sí que existe una parte del mundo de la Calidad que debemos recuperar: el concepto "lean" (ligero, flexible), que importamos del management japonés a mediados del siglo XX. Las empresas del futuro serán ligeras, adaptativas, y dispuestas a crecer y autoescindirse nuevamente.
 
- La implosión de la estrategia: la estrategia se vuelve introspectiva. Adiós a las visiones, misiones, valores y planes a largo plazo. El largo plazo no existe. La clave, detectar las competencias esenciales, y dinámicamente, pivotar sobre ellas para generar nuevas oportunidades de negocio. Para ello, nuevamente, la estructura debe ser "lean".
 
- El fallo de la investigación de mercado y de los conceptos clásicos de márketing: no se puede pedir a un cliente información sobre algo que no existe. Un ciego no puede describir el color rojo, como un consumidor no puede describir un producto disruptivo que jamás ha visto. Olvidémonos del cliente, pero situemos al potencial consumidor en el centro del diseño corporativo y de producto. Todo para el cliente, pero sin el cliente. Observémoslo, pero no lo escuchemos. De todo ello va la metodología de Design Thinking..
 
- La emergencia de una nueva cultura emprendedora (resultado positivo de la crisis). Todos queremos ahora ser emprendedores. Nos damos cuenta que emprender significa controlar nuestra vida. Por fin entendemos que un trabajo estable garantizado de por vida es la mejor manera de aniquilar las inquietudes profesionales e intelectuales del individuo. Pero no nos equivoquemos: necesitamos empresas que crezcan y compitan globalmente. Autoocuparse por necesidad no es emprender. Montar una churrería no es desarrollar una start-up. Cuidado que el péndulo político no oscile hacia el otro extremo, y nos encontremos generando centenares de miles de pequeños negocietes, pensando que nos hemos convertido en superpotencia emprendedora.
 
- Desde la perspectiva de política pública, cada vez somos más los ciudadanos que exigimos políticas de innovación reales, no cosméticas. Dotadas de presupuesto, no de palabras vanas en discursos repetitivos. Con estrategias a una generación, no a cuatro años. Políticas que estimulen la I+D sin excusas ("el mercado es inteligente" o "ya surgen empresas innovadoras solas"). No invertir en I+D significa renunciar a cubrir un efecto bien conocido en economía: el fallo de mercado. Efectivamente, el mercado es inteligente y por eso renuncia a invertir en proyectos arriesgados, como los de I+D. Por eso son necesarias políticas de asignación de recursos que tengan efecto multiplicador y efecto adicional en la economía. Políticas integrales (de investigación e industriales) y compensadas (de oferta y demanda). La austeridad es un valor, no una estrategia. Necesitamos estrategias de competitividad agresivas. Si no, que pregunten a Singapur, Finlandia o Corea del Sur si sus milagros económicos han pasado espontáneamente.
 
Seguiremos luchando por todo ello... De las 100.000 entradas, un 45% son locales. Un 25%, de USA. Un 15% de Sudamérica. El resto, de Europa (Francia, Alemania, Italia, UK), y algunas de Rusia, Japón, Australia, Israel e incluso Arabia Saudita.
 
Por un mundo más rico, más próspero, más equilibrado, y más innovador....

1 comentario:

  1. Enhorabuena por tus 100.000 visitas ya superadas, espero que podamos seguir disfrutando e inspirándonos con tus acertados posts. Interesantes palabras sobre la evolución del concepto de innovación, dónde nació y cómo se ha ido adaptando y refinándose hasta la actualidad...

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