29 de enero de 2013

TERRITORIOS INNOVADORES

¿Puede un territorio ser innovador? Efectivamente, en un contexto de competición internacional acelerada, la innovación se convierte cada vez más en un proceso complejo de raíz social (depende de las conexiones entre los agentes), y cultural (depende también del conjunto de creencias y comportamientos que guían las actitudes de los individuos). La innovación precisa de un sólido contexto social y cultural para generar dinámicas de crecimiento económico. Y dichos contextos, por definición, son contextos de ámbito local y regional, donde existe una homogeneidad cultural, y donde las conexiones sociales son robustas, generando lazos de confianza en la corta distancia, y en el medio y largo plazo. Los clústeres (concentraciones de agentes) innovadores suelen tener diámetros que se cruzan, como máximo, en un día de coche. Por eso, la innovación palpita en pequeños territorios, que atraen talento e irradian productos de éxito a todo el mundo.

La red social subyacente configura la base de todo sistema de innovación. Silicon Valley es una intensa y densa red social, cuyos nodos están interconectados de forma sistémica. Un país o un territorio con grandes artistas, por ejemplo, puede ser altamente creativo, pero no es innovador, porque las singularidades creativas no se sistematizan en un proceso que de lugar a creación de riqueza permanente. Igualmente un país o un territorio con centros de conocimiento de élite que no se "clustericen"con el entorno (que no dispongan de una comunidad de empresas y emprendedores dispuestos a absorber el conocimiento que generan y a transformarlo en tecnología, conocimiento en acción, en la proximidad local), no es innovador. Como no lo es un país con grandes multinacionales que importen sus compras estratégicas y exporten internacionalmente, sin generar un sector auxiliar de primer nivel a su alrededor. Éste era el caso del clúster de la electrónica de consumo en Catalunya, desintegrado una vez las inversiones iniciales huyeron buscando entornos más eficientes en coste.

Un territorio innovador está impregnado de cultura emprendedora, asimilada desde los primeros estadios educativos. Dispone de universidades y centros de conocimiento abiertos, interconectados con el exterior. Tiene empresas fuertemente enraizadas, mediante conexiones estratégicas con proveedores locales (de conocimiento, de materias primas, de productos elaborados, de servicios, de consultoría). Existe rivalidad local (las empresas del territorio compiten entre ellas), pero capacidad cooperativa (para defender, por ejemplo, intereses colectivos). Hay capital inversor, inicialmente de origen local (pero capaz de atraer capital internacional complementario). Y está sometido a una demanda exigente... La proximidad con clientes sofisticados, clientes exigentes, anticipa el futuro (suelen ser lead users). En Catalunya, la excelente red hospitalaria y la sensibilidad social por una salud de primer nivel, genera una gran oportunidad para demanda temprana de productos ultrasofisticados en tecnologías médicas, que una vez probados localmente, pueden expandirse al mercado internacional en un segundo bucle de realimentación. En USA, los contratos de defensa significan una demanda ultraexigente para las empresas de electrónica y semiconductores, que desarrollan unas capacidades diferenciales que posteriormente pueden explotar comercialmente. Y, por ejemplo, Japón, con una población techie por naturaleza (exigente en la incorporación de electrónica en la vida cotidiana), supo convertir desarrollos básicos en electrónica (muchos de ellos originarios de USA), en el sector de electrónica de consumo más potente del mundo (hasta que llegó Steve Jobs, surgido de otro territorio -ecosistema- innovador y les arrebató el podio).

Un territorio innovador está sometido a fuerzas físicas atractivas (ver el post "La innovación es un fenómeno de proximidad"), que tiende a concentrar talento, capital y tecnología.

En Catalunya, la existencia de centros de conocimiento de élite, abiertos a la cooperación local y (a la vez) a las redes científicas de excelencia internacionales; la existencia de tradición industrial transformadora (capaz de convertir las iniciativas en productos); la renaciente cultura emprendedora, y la singularidad creativa de toque mediterráneo, marca de país (Gaudí, Miró, Dalí, Adrià...) generan las condiciones de partida ideales para configurar competitivos territorios innovadores. ¡Esperemos verlo pronto!

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