2 de enero de 2013

POR QUÉ EL CONCEPTO "I+D+i" ES RIDICULO (2)

El último post sobre el concepto de I+D+i ha causado mucha expectación. En pocos días casi se ha llegado a las 1.000 entradas. 

El amigo y referente Miquel Barceló, presidente de Innopro y ex-consejero delegado de 22@ (padre conceptual del modelo implantado en el famoso distrito de la innovación de Barcelona), me ha hecho llegar una observación relevante: el concepto de "I+D+i" es ridículo, además de por todo lo visto, porque mezcla conceptos que no son homogéneos: la I+D es un INPUT, mientras que la "i" es un OUTPUT. 

La I+D se mide, por tanto, en indicadores de input (inversión, coste, recursos humanos dedicados...) o, como mucho, indicadores intermedios (patentes, publicaciones...). La innovación se mide en retorno económico y/o valor finalista generado (incrementos de productividad, retorno de la inversión, market share, puestos de trabajo creados...).

No confundamos I+D con innovación. No pensemos que un país o una organización que realiza importantes esfuerzos en I+D, innova realmente. Ni despreciemos el concepto de innovación frente al de I+D. ¿En cuantos procesos defenderíamos destinar más input y, en cambio, despreciaríamos el output?

2 comentarios:

  1. Muy interesante. ¿Has pensado en aplicar los conceptos de I+D+i a la economía? Como decía Jordi Pigem en el programa Singulars a Jaume Barberà, el sistema económico actual está llegando a su límite por el simple hecho de los límites propios de los recursos del planeta, estamos aplicando modelos económicos del siglo XIX (trabajo+capital=maximizar beneficio del capital!) cuando estamos en el sigle XXI. ¿Dónde está la innovación en el sistema económico? o sea ¿el output? Pero el output para la sociedad y no solo para el capital: incremento en la calidad de vida, trabajo, sostenibilidad , equidad, etc Tenemos que innovar en la gestión de los recursos y en la economía http://t.co/03Bt4mYP

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  2. Efectivamente, precisamente por eso la innovación será la base de la competitividad y de la creación de valor del siglo XXI: como inputs, la tecnología (el conocimiento en acción) y la creatividad, son recursos infinitos. Pero no nos conformemos con crear de forma genial o generar conocimiento de forma excelente: hay que convertirlos, imperativamente, en nuevos productos, nuevos procesos y nuevos servicios. Mayor productividad, más exportaciones, mayor retorno de la inversión... En definitiva, más valor para crear riqueza, crecer y generar bienestar social.

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