30 de agosto de 2012

SISTEMAS DE INNOVACIÓN AVANZADOS (2): ALEMANIA

Alemania no recorta en I+D. Parte de su crecimiento económico en las últimas décadas se ha basado en   industrias de media y alta tecnología, con un elevado componente de ingeniería. Casi el 80% de su I+D proviene de los sectores del automóvil, componentes eléctricos, química, y máquina-herramienta. Pero, además, el Gobierno Federal ha incrementado substancialmente sus inversiones en TIC, biotecnología y nanotecnología.

Alemania tiene el objetivo estratégico de alcanzar el 3% de inversión en I+D sobre PIB para el 2015. La UE recomienda esta objetivo a sus estados miembros para el 2020. Recordemos que España se sitúa en el 1,3 % (Catalunya en el 1,63). Alemania destina ya el 2,8% de inversión en I+D sobre PIB, y no ha recortado esfuerzo público en estimular la innovación durante la crisis. 2/3 de esta inversión la proveen las empresas. 1/3, el Gobierno Federal o los Länder. Eso significa que Alemania provee unos 50.000 millones de euros anuales en distintos programas de impulso a la innovación. Es el cuarto país del mundo, en valor absoluto, en esfuerzo innovador, tras USA, China y Japón.

La mayor parte del los Länder complementan el esfuerzo federal con programas propios de soporte, que estimulan la competición entre regiones, la diferenciación y el desarrollo de clústers específicos.

Alemania tiene diferentes redes de institutos de investigación e innovación, cada una con un objetivo específico. Los 70 institutos Max Planck están destinados a la generación de ciencia básica. Los 60 institutos Fraunhofer tienen como misión específica apoyar a la PYME en sus procesos de innovación. Además, existen otras redes como Steinbeis (red de profesores universitarios que enfocan su investigación a necesidades industriales), los institutos Leibniz, o los Helmholz (con asignaciones específicas de investigación estratégica en campos como la energía o la defensa). 

Durante los últimos años (los años de la crisis) las dotaciones para políticas de innovación se han incrementado en media un 5% anual. En palabras de un directivo de Fraunhofer: "no hay duda que la clave del éxito de las exportaciones alemanas de hoy se debe al esfuerzo de política tecnológica de los últimos años".

Efectivamente, la High-Technology Strategy es un programa interdepartamental de promoción de la innovación, que fue dotado con 15.000 M€ en el periodo 2006-2009. Dicho plan se enfocó en el desarrollo de un mix de sectores establecidos como prioridades nacionales, como clima/ energía, salud/ nutrición, movilidad, seguridad y comunicaciones. En 2010 se lanzó la segunda fase de esta estrategia, trabajando con escenarios de roadmap tecnológicos, impulsando específicamente la comercialización de tecnología universitaria y los proyectos mixtos ciencia-industria.

La industria está fuertemente involucrada en el diseño de estos roadmaps, que definen las competencias tecnológicas estratégicas que serán necesarias en el futuro, y preparan los programas de capacitación oportunos. Grandes empresas industriales y tecnológicas, como BASF, Bosch, Daimler, Deutsche Telekom o Siemens contribuyen a la High Tech Strategy aportando capital a fondos mixtos público-privados, orientados al impulso de start-up's en fases early-stage. Dichos fondos han financiado nuevas empresas tecnológicas con más de 800 M€ desde 2006.

La integración de alta tecnología en productos y sectores tecnología intermedia forma parte también de las prioridades estratégicas del sistema de innovación germano. La influencia de las redes de PYMEs familiares, y su peso en las exportaciones de todo tipo de productos tecnológicos (desde máquina-herramienta a sistemas láser) ha llevado al Gobierno Federal a lanzar programas específicos de innovación en PYMEs. En 2008 se inició el programa ZIM (Impulso a la Innovación en PYMEs), dotado con 300 M€ anuales. Dichos fondos financian específicamente programas consorciados entre pequeñas empresas e institutos de investigación y tecnología. 900 M€ adicionales fueron añadidos en 2009-2010 como medida excepcional de estímulo a la innovación para combatir la crisis.

Fuente: Innovation and Research Strategy for Growth. Department for Business Innovation & Skills. UK


27 de agosto de 2012

THE MACHINE THAT CHANGED THE WORLD

Hace unos años, unos profesores del MIT (Massachussets Institute of Technology) publicaron un libro que se convirtió en clásico: La Máquina que Cambió el Mundo (The Machine that Changed the World). En él se detalla cómo el sector del automóvil pasó de un sistema de producción artesanal (principios del siglo XX), a un sistema industrializado masivo pero inflexible (cadena de montaje) y, finalmente, a una industria en masa y con demanda a la carta, just-in-time. Efectivamente, la industria del automóvil se inicia en pequeños talleres que confeccionaban automóviles artesanales, hasta que Henry Ford aplica principios del management científico Tayloriano, basados en métodos de organización de burocracia-máquina (originarios del filósofo alemán Max Weber) y alumbra la cadena de montaje: hiperespecialización del trabajo y economías de escala permitían confeccionar automóviles idénticos, a precios asequibles para la clase media norteamericana. Se democratiza así el sector del automóvil.
 
Años después, en un Japón devastado tras la Segunda Guerra Mundial, una antigua empresa fabricante de lavadoras, Toyota, reta los principios de Ford introduciendo cambios radicales en la gestión: reducción absoluta de inventarios e inversión en tecnología de cambio de serie, de modo que el automóvil se pueda ensamblar a la carta. Estos principios (Lean Production y Just-in-Time), junto con la focalización en la Mejora Continua y la Calidad Total, colocan a Toyota en liderazgo global de la industria tras la crisis del 2008, después de 60 años de mejora incremental.
 
De todo ello habla el libro del MIT. Sorprende constatar que, en la industria más competitiva del mundo (la del automóvil), y la más intensiva en I+D (hasta el estallido de la crisis, ahora se ha visto superada por la farmacéutica), las innovaciones de ruptura hayan sido organizativas: la cadena de montaje y el Just-in-Time.
 
Pero el motivo de este post es reflexionar sobre el título del libro: La Máquina que Cambió el Mundo. Efectivamente, el automóvil, impulsado por la combinación de dos tecnologías clave (motor de combustión y producción en masa), transforma el mundo. El mundo que conocemos, nuestra cultura y nuestra sociedad, han sido transformados, reconfigurados de manera insospechada por una máquina (una tecnología, en definitiva) rupturista: el automóvil. En la manera en cómo nos relacionamos, en la manera en cómo entendemos nuestro entorno, en el modo como transportamos bienes, en el dimensionamiento y alcance de los mercados, en la diseminación de prácticas de gestión y en la propia configuración absoluta de la economía, entre otras muchas cosas. Cabe reflexionar sobre cómo una tecnología remodela y condiciona la trayectoria de la civilización. Probablemente desde Gutemberg, con la invención de la imprenta, ninguna otra tecnología había impactado el mundo de forma similar.
 
Pero hay otras tecnologías que han cambiado y están cambiando el mundo. En mi opinión, en los últimos 30 años, dos nuevas tecnologías totalmente transformadoras han emergido. Las consecuencias del cambio las estamos sufriendo todavía, y la ola de desestabilización que han generado pueden estar, en parte, en el origen de la gran crisis organizativa que afecta al mundo occidental.
 
En primer lugar, el ordenador personal. A principios de los 80, numerosas marcas competían por definir un producto basado en otras tecnologías clave (semiconductores y lógica binaria). La dramática decisión de IBM de abrir su estándard (y permitir que cualquier fabricante lo clonara) convierte un instrumento de altísima tecnología (un PC) en un electrodoméstico de bajo coste. Lo comoditiza. Lo democratiza, como hizo Ford con el automóvil. Y en todos los hogares se abre la posibilidad de disponer de millones de veces más potencia de cálculo y memorización de la que disponían los astronautas del Apolo XI que alcanzaron la luna. Potencia de cálculo y memoria para dibujar, para realizar operaciones matemáticas, para contabilidad, para almacenar infinita documentación, para procesar digitalmente imágenes y visualizar vídeos, o para jugar. La interconexión informática global a través de Internet, consolida y multiplica el efecto del ordenador personal en nuestra cultura, difuminando la división entre ocio y trabajo. El trabajo deja de ser cada vez más un lugar físico para convertirse en un estado mental.
 
En segundo lugar, el smartphone (teléfono inteligente). Tecnología que resulta de la combinación de otras tecnologías clave preexistentes: telefonía móvil, internet y el propio PC. La capacidad de cálculo y de almacenamiento de memoria se asocia indefectiblemente al individuo, interconectado en cada momento a la red de información global, a la que se superponen nuevas capas de relación (redes sociales). El teléfono inteligente controlará nuestra información personal formal (documentación oficial, documentación laboral, expedientes médicos), e informal (contactos, trayectorias, fotografías, vídeos).
 
Vienen tiempos excepcionales: por primera vez en la historia, las tecnologías (las máquinas) que han cambiado el mundo están (todas) en fase de fermentación e indefinición: el automóvil sufre la convulsión de la llegada del vehículo eléctrico. El PC agoniza ante nuevos entrantes (tablets y smartphones). Y éstos no tienen todavía un diseño dominante y se hallan en periodo de intensísima innovación de producto, con guerras totales entre marcas (véase los recientes litigios entre Apple y Samsung por infracción de patentes). Y, las tres (automóvil, PC y smartphone) convergirán en el vehículo del futuro, que tendrá acceso móvil y conectividad total

24 de agosto de 2012

SISTEMAS DE INNOVACIÓN AVANZADOS (1): USA



Es un falso tópico afirmar que en USA no hay estímulos públicos a la innovación. Existen, en gran cantidad, en diversos formatos, y, de hecho, han constituido la base de su liderazgo tecnológico durante el último siglo. Es cierto que existen otros factores clave, como el tamaño de sus mercados o el espíritu emprendedor de una nación joven, constituida por sucesivas oleadas de inmigrantes. Pero el gran driver de la innovación en USA ha sido el sector público. La administración  norteamericana ha jugado un papel determinante, mucho mayor del que tradicionalmente se ha reconocido. Veamos:

Durante la Guerra Fría se realizaron programas de inversión masivos en I+D universitaria e industrial, especialmente en los campos de electrónica, ciencias de la vida y energía. De este substrato surgieron incontables empresas que comercializaban aplicaciones civiles surgidas de capacidades financiadas con fondos públicos, en aviónica, semiconductores, arquitectura de computadores y software, entre otros.

La Agencia de Proyectos Avanzados para la Defensa (Defence Advanced Research Projects Agency, DARPA), creada en 1958, provee todavía financiación y soporte de gestión para proyectos empresariales y académicos con potencial interés en ámbitos de defensa, de muy alto riesgo tecnológico (que el mercado no financiaría por sí solo) especialmente en ciencias de la vida, ciencias físicas e ingeniería. Su presupuesto es de 3.000 M$ por año. De proyectos financiados por DARPA surgió, entre otras cosas, Internet.

El presupuesto federal de investigación para proyectos universitarios y/o empresariales es distribuido entre diferentes departamentos y agencias, incluyendo el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía, la National Science Foundation, o the National Institutes of Health (NIH). Éste cuenta con un presupuesto anual de 32.000 millones de dólares. La NASA, para proyectos espaciales, cuenta con 17.000 millones de dólares adicionales.

Con la finalidad de impulsar proyectos de alto riesgo tecnológico en el seno de clústers industriales específicos, se han creado programas como el National Center for Manufacturing Sciences (NCMS), el consorcio SEMATECH (investigación en semiconductores), o el Advanced Technology Program. Sólo para soporte de proyectos aplicados de nanotecnología, el presupuesto federal ha pasado de 460 M$ a 1800 M$ en una década.

Para desarrollar nuevas empresas de alto potencial de crecimiento, con la finalidad específica de cubrir las fases de fallo de mercado, existe el Small Business Investment Company Program. Los presupuestos asociados son del orden de 2.000 M$, proveídos por el gobierno federal, que suelen ser complementados con fondos públicos estatales. Algunos estados, doblan la asignación federal.

La compra pública es también un potente instrumento al servicio de la innovación y el desarrollo de tecnología industrial. El 2,5% del presupuesto de compras públicas se destina a compra de tecnología innovadora para empresas americanas de alta tecnología. La administración  es utilizada como primer mercado impulsor y/o como lead user de tecnologías incipientes.

Por último, existe una excepcional base de investigación universitaria, soportada también vía agencias como el Departamento de Energía y el National Institute for Health. El sistema competitivo, y la concesión legislativa de la  propiedad intelectual de todo resultado de investigación financiado con fondos federales, a las universidades, las incentiva fuertemente a financiarse vía transferencia tecnológica.

Es evidente que la existencia de grandes empresas, líderes internacionales en sectores de alta tecnología, como IBM, Microsoft, Google, Apple, Hewlett Packard, Cisco, Boeing, Pfizer, Amgen o Johnson & Johnson juega un rol importante en la inversión agregada en I+D del país. Pero la emergencia de dichas empresas es, en parte, el fruto de un trabajo de inversión pública acumulativa, competitiva y estable en el tiempo, que ha generado un ecosistema con mercados colaterales de consultoría en management, propiedad industrial, venture capital o business angels.

Y poca gente sabe que los programas de financiación de la Small Business Investment Company, que proporcionan 2 $ de financiación de proyectos de alto potencial, por cada $ privado early-stage, han impulsado empresas como Apple, AOL, Intel, Amgen, Cotsco, Staples o FedEx cuando sólo era embriones titubeantes.

Después de estudiar durante más de 10 años muchos sistemas innovadores, mi conclusión es la siguiente: no hay ecosistema innovador, con una dinámica de crecimiento basada en tecnología, sin un compromiso público previo, consistente y a largo plazo con la financiación competitiva de proyectos excelentes y de impacto.

Fuente: Innovation and Research Strategy for Growth. Department for Business Innovation & Skills. UK.







22 de agosto de 2012

CICLOS DE INNOVACIÓN CON ESADE ALUMNI

Los pasados meses de junio y julio iniciamos un ciclo de conferencias ESADE Alumni - ACC10. Os dejo los dos primeros vídeos:

Jornada "Gestión Estratégica de la Innovación y la Tecnología", con la intervención de Enric Barba (Director General B2B de CIRSA), Vicenç Aguilera (Director General de Tecnología de FICOSA), y del Director General de Industria de la Generalitat, Joan Sureda.

Jornada "Start-up's: Empresas Innovadoras de Alto Potencial de Crecimiento", con la intervención de Ágata Gelabertó (fundadora de la start-up Regenear), Lluís Pareras (Director de Innovación del Col.legi de Metges de Barcelona), Josep Maria Echarri (CEO de Inveready), y Fernando Zallo (director de ESADE BAN).


8 de agosto de 2012

LAS 6 OLAS DE LA INNOVACIÓN: VÍDEO TED UPC

Os dejo el link de la charla sobre las seis olas de la innovación ("Innovación 6.0") que impartí con motivo de la jornada TED que organizó la Universitat Politècnica de Catalunya en el campus de Vilanova i la Geltrú el pasado mes de junio:


Recordad mi hipótesis:

1ª ola: technology-push. La tecnología es el campo de juego de la innovación
2ª ola: market-pull. El mercado es el campo de juego de la innovación
3ª ola: La organización como sistema de innovación
4ª ola: La innovación se expande a la cadena de valor
5ª ola: La innovación se expande al conjunto de la economía internacional - Open Innovation
6ª ola: La innovación se incrusta en la cultura de las naciones.

El punto de destino de todo ecosistema innovador es la cultura de las naciones. Las naciones serán culturalmente innovadoras y emprendedoras o quedarán excluidas de la historia (recordad el link inicial de este blog: Innovación 6.0)

¡Espero que os guste!

5 de agosto de 2012

EL PAÍS QUE YO QUIERO


Quiero un país en que los individuos aspiren a generar valor para la comunidad, no sólo a capturarlo. Un país en el cual la iniciativa personal y la asunción de riesgos sea un referente social admirado, respetable y deseable.

Quiero un país que se sustente en la combinación de la racionalidad científica, la innovación tecnológica, la libertad económica y la democracia política como formidable cadena de creación de prosperidad.

Quiero un país en el cual los niños aprendan a cooperar para competir, y compitan por cooperar. Un país en el cuál se entienda que competir es un concepto noble y deportivo.

Quiero un país sensible con la ciencia y la tecnología. Que vibre con cada avance, con cada logro que se consiga en estos ámbitos. Y que fomente el espíritu crítico en los niños. Que cuestione todos los dogmas y que crea firmemente en la ciencia como base indiscutible del progreso humano.

Quiero un país en el que se estimulen los liderazgos. En el que se premie a los mejores. Un país que ame la meritocracia y desprecie la mediocridad.

Quiero un país en el que todos tengan las mismas oportunidades. En el que cada uno escoja qué quiere ser, pero una vez escogido, aspire a ser el mejor en su ámbito.

Quiero un país que no “apueste” frívolamente por nada en concreto, pero apoye sistemáticamente la excelencia.

Quiero un país comprometido con la innovación. Con un compromiso consistente a largo plazo. Que no detraiga recursos estratégicos ante la primera emergencia. Que construya su sistema innovador de forma acumulativa, sin interferencias políticas. Que compita como formidable sistema innovador, con la suma de todos sus agentes. Con una sociedad civil fuerte, informada e influyente que no permita desviaciones en dicho compromiso.

Quiero un país que no escatime recursos a la ciencia, pero que haga de la interconexión con la industria una prioridad estratégica. Un país donde la innovación se estimule compitiendo enérgicamente por proyectos, y se prioricen las iniciativas ambiciosas, excelentes internacionalmente, pero de elevado impacto en la prosperidad nacional.

Quiero un país de activistas innovadores. De gente creativa, librepensadora, tolerante y abierta al mundo. Un país de emprendedores natos, convencidos de que cada fracaso es un peldaño más hacia el éxito. Sabedores de que no existen realidades positivas ni negativas. De que no hay circunstancias buenas ni malas, sólo cambio permanente. Y ávidos por generar nuevo valor del cambio, buscando las oportunidades allá donde se encuentren.

Quiero un país donde el sistema educativo tenga como objetivos estratégicos enseñar a aprender, enseñar a emprender y enseñar a innovar.

Un país con hoja de ruta a una generación. Un país que sepa cuáles son sus fuentes de valor, y las potencie sistemáticamente. Un país con una estrategia económica propia, clara y contundente. Con proyectos transformadores e ilusionantes.  Quiero un país que siente su prosperidad en la excelencia científica y el liderazgo empresarial, y los fomente obsesivamente.

Un país en el cual las infraestructuras estén al servicio del talento, y no el talento al servicio de las infraestructuras.

Un país con políticos carismáticos, referentes, internacionalizados y preocupados por el propio país, por su partido y por ellos mismos (por este orden, no al revés).
Quiero un país próspero, respetado, independiente y orgulloso. Un país de calidad, que poder dejar a mis hijos.

No es tan difícil… Sólo es cuestión de poner manos a la obra. Los momentos de grandes crisis son momentos de grandes transformaciones y, por tanto, de mayores oportunidades.