28 de mayo de 2012

BARCELONA: CLUSTER DE START-UPs

Estos días hemos asistido al controvertido lanzamiento de Facebook al NASDAQ. Aunque no ha cumplido expectativas, y el valor de la acción ha caído un 16% desde su inicio (en una semana), no hay dudas que la entrada de Facebook en el mercado cotizado de alta tecnología norteamericano es un gran hito de la historia de los negocios y de la propia tecnología. 

No obstante, me surgen algunas dudas inquietantes: en primer lugar, como se pregunta hoy La Vanguardia, ¿es "normal" que el valor  bursátil de Facebook sea superior al de empresas como Daimler o BMW? Facebook es una de esas empresas que han sabido utilizar inteligentemente el efecto viral de la red, propagándose por el canal más rápido que existe: el canal adolescente. Pero, desde un punto de vista de estrategia competitiva: ¿tiene capacidad de crear barreras de entrada a la competencia (más allá de la marca y la masa crítica)? ¿tiene modelo de negocio sostenible? ¿tiene capacidad real de creación de valor?

En mi opinión, una buena iniciativa de start-up (Facebook era una start-up hace unos pocos años) debe tener algunas características imprescindibles: la capacidad de creación de barreras de entrada (mediante una IP propia, por ejemplo), un equipo imbatible (¿Zuckerberg es comparable a Jobs o a Bill Gates?), un producto diferencial respecto a lo preexistente, un modelo de negocio claro y sostenible (¿cómo gana dinero Facebook?) y un mercado potencial elevado (en este caso, Facebook sí que cumple los requisitos). A la luz de esta metodología, es irracional que Facebook supere en valor bursátil a BMW. 

¿Estamos ante el inicio de una nueva burbuja puntocom? Quizá estamos ante un cruce de caminos, en el cual empezamos a tomar el equivocado: el tipo de empresa capaz de generar valor real, de desarrollar una cadena auxiliar de proveedores, de extender buenas prácticas, de competir en base tecnológica, y de generar clústers competitivos internacionalmente, en mi opinión, no es el modelo Facebook. El modelo de referencia no es este, al menos desde la perspectiva de desarrollo económico de un país. Como tampoco el modelo de referencia de emprendedor debe ser el un joven de 20 años que monta una web en la habitación de su casa, por brillante que sea la web y oportunista que sea el negocio.

En la misma línea, Expansión publicó un artículo hace unos días sobre el "clúster de empresas de base tecnológica de Barcelona". Hablaba de empresas como Infojobs, Letsbonus, Privalia, eMagister, o Groupalia entre otras. Ojalá tuviéramos centenares más de ellas. Pero no era este el objetivo que nos marcábamos en 2001 cuando, siguiendo la Estrategia de Lisboa, planteábamos aflorar el stock de conocimiento científico, creando un clúster real de empresas de alta tecnología surgida de entornos científicos. Nuestro modelo de referencia era (y creo que debe seguir siéndolo) el de empresas con tecnología propia, fuertemente vinculadas a la universidad y a centros de conocimiento de primer nivel, con producto propio claramente diferencial surgido de la frontera del conocimiento. 

La realidad es que en diez años, se han creado en Barcelona unas 400 de estas empresas referentes, start-up's surgidas de entornos científicos, de las cuales un 20% están muertas o inactivas (baja tasa de mortalidad, han estado en ocasiones "dopadas" de recursos públicos), y de las cuales sólo un 10% facturaba en 2010 más de 5 M€. Un clúster de un tamaño substancial,  surgido de entornos de alto potencial científico, pero con una dinámica pobre y con tremendos problemas de crecimiento.

Conclusión: Se han creado demasiadas empresas de base científica en relación a la base de investigación del país (habría sido más "normal" experimentar otras vías de transferencia tecnológica, como la comercialización de patentes a empresas preexistentes con capacidad de manufacturing y venta). Pero son demasiado pocas todavía para obtener algún gran éxito internacional. La innovación tiene una clara base probabilística. Han recibido demasiados recursos públicos, pero todos ellos demasiado pequeños. Las gacelas, los líderes de este colectivo, sin embargo, no han podido crecer suficientemente porque los tramos de financiación son muy pequeños... La diferencia con USA: en USA, la verdadera política industrial es la extrema velocidad y eficiencia de sus mercados financieros.

La otra cara de la moneda: existen gran cantidad de dichas empresas en periodo de incubación, buscando dramáticamente recursos para salir a la luz., algunas de ellas realmente excelentes. La crisis nos ha cogido en el peor momento. Con cinco años más de programas y financiación estable, el sistema de innovación entero, hubiera explotado, hubiera generado éxitos internacionales, y se habría desarrollado un mercado financiero mucho más rápido y sofisticado para empresas de base tecnológica. Y, por encima de todo, hubiera creado referentes sociales , modelos de referencia, diferentes a los actuales.

18 de mayo de 2012

UN CAMI INNOVADOR CAP A LA INDEPENDENCIA

Fa uns dies vaig dinar amb un bon amic, amb qui vam estudiar junts i a qui he retrobat després de 20 anys de pèrdua de contacte. Vam parlar de la complicada situació del país, i em va confessar que s'havia tornat radicalment independentista.

Prescindiré d'opinions polítiques. No és objecte del blog polemitzar sobre això. No obstant, no em puc estar de reproduir als lectors la proposta que li vaig fer. Una proposta novedosa per assolir, no sé si la independència política, però sí la llibertat econòmica, el creixement i el benestar:

Proposo que constituïm un fons estratègic de 1.000 milions d'euros anuals, intocables, independents del poder polític, destinats única i exclusivament a recerca industrial i a impulsar projectes empresarials d'alt risc tecnològic.

1.000 M€ per incentivar i finançar projectes ultracompetitius de molt alta tecnologia en empresa, consorciats amb centres de recerca d'èlit, universitats i centres tecnològics. Projectes que serien avaluats externament, en primer lloc, en estricta clau científica, per una oficina independent (dirigida per un Chief Scientist Officer triat per concurs internacional, inqüestionable i immune als canvis polítics). I, en segon lloc, un cop seleccionats els projectes de major qualitat, excel.lència i repte científic, consignar els recursos als que major impacte tinguessin en l'economia. Això sí, haurien de ser projectes industrials, cofinançats per l'empresa. I res de hardware, tot software (cap més edifici).

Amb 1000 M€ ben gestionats com a detonant, es podrien induir 4000 M€ d'inversió privada (efecte multiplicador 1 a 4), i generar 20.000 M€ addicionals de facturació en productes d'alta tecnologia en el mig termini (increment del 10% del PIB aprox). Estic convençut que en 10 anys hauríem desenvolupat potentíssims sectors biotecnològics, TIC, de nanotecnologia, de manufactura i de materials avançats. Que hi hauria un dens teixit de coneixement, sense discontinuïtats entre els centres de recerca i la indústria. Que tindríem un fort lideratge industrial de base tecnològica a partir del coneixement generat en projectes consorciats d'R+D, valorització de la tecnologia generada i creixement de start-up's d'alta tecnologia.

La injecció que suposaria pel sistema d'innovació ens col.locaria al voltant del 4% en R+D/ PIB (al nivell de Finlàndia). I aquest fons es podria realimentar amb un percentatge de royalties dels projectes que tinguin èxit (per exemple, el 1% de les vendes que generin), amb la qual cosa, en un termini de 5-10 anys, podria ser autosostenible.

Per la meva experiència, i pel que s'ha fet a Catalunya, en 10 anys, a part de consolidar el sistema científic i "clusteritzar-lo" amb l'entorn, podríem col.locar 100 empreses tecnològiques al NASDAQ, disposar de 100 multinacionals catalanes d'alta tecnologia i haver atret 100 grans centres d'R+D internacionals a Catalunya. Catalunya podria ser un dens hub internacional d'alta tecnologia.

Es una entelèquia? No ho crec... Països de la mateixa dimensió de Catalunya, en termes de PIB, demografia, i població empresarial, ho han aconseguit seguint exactament aquesta estratègia. Aquest és un camí que d'altres han experimentat abans.

I són molt 1.000 milions d'euros? No massa... Un 1% del rescat bancari espanyol. Només el 3% del pressupost de la Generalitat. La meitat del deute d'algunes agències autonòmiques. Dos anys de l'obra social d'alguna gran caixa catalana (ara banc), o la facturació d'alguna gran empresa tèxtil local.

Ara segurament és impossible. Però aquesta estratègia-país és factible. Esperem que vinguin temps millors per aconseguir el gran consens que la faci realitat. No sé si aquest és el camí de la independència política, però sí el de la diferenciació, la independència econòmica i el benestar social que tots desitgem.

16 de mayo de 2012

LA GRAN PARADOJA

Esta semana se ha hecho público que IESE y ESADE figuran, una vez más, entre las mejores escuelas de formación de directivos del mundo (concretamente, entre las 5 mejores). Paralelamente, The Economist publicaba un significativo avance de un grupo de investigación de Barcelona en tecnología optoelectrónica.  Catalunya posee una capital con marca internacional (Barcelona). Es capaz de atraer talento creativo e innovador de todo el mundo. Miles de directivos internacionales se forman cada año en escuelas de negocio como las mencionadas, aprendiendo las prácticas de gestión más avanzadas. Y nuestros mejores centros de investigación se encuentran en la élite mundial del conocimiento de excelencia. Somos un país atractivo, de clima agradable, con una elevada (hasta el momento) calidad de vida. Y todavía existe un tejido industrial que hunde sus raíces en la primera revolución industrial. El espíritu emprendedor todavía impregna la personalidad y la idiosincrasia catalana. 

Disponemos de centros de conocimiento de primer nivel, de capacidad manufacturera y de directivos formados en las mejores escuelas de negocios del mundo... ¿Qué diablos nos está pasando, pues, para ser incapaces de salir de esta crisis? ¿Dónde está la debilidad que nos crea impotencia organizativa para explotar nuestras capacidades? ¿A qué se debe esta terrible paradoja? (que, por otro lado, se puede hacer extensiva a España y a gran parte de Europa). 

Se aceptan opiniones...

14 de mayo de 2012

GRAFENO: EL MATERIAL DEL FUTURO

En el año 2010, se concedió el Premio Nóbel de física a los investigadores André Geim y Konstantin Novoselov por sus descubrimientos sobre un prometedor nuevo material: el grafeno.

Sintetizado a partir del grafito, el grafeno está compuesto por átomos de carbono dispuestos hexagonalmente, en láminas de un átomo de espesor. Se caracteriza por ser el material más resistente conocido: tiene 40 veces la dureza del acero estructural, susceptible de reaccionar químicamente con otros materiales, lo cual le convierte en base de nuevos compuestos de diferentes materiales (lo que le confiere gran capacidad de desarrollo). Es ultraligero y flexible; y cuenta con propiedades de conductividad que lo hace óptimo para fabricar dispositivos del tipo transistores de efecto de campo. Potencialmente, puede ser un substituto teórico perfecto del silicio (con algunas ventajas físicas adicionales: su conductividad es 1000 veces superior) y dar a luz a una nueva generación de dispositivos semiconductores. IBM ha desarrollado transistores de grafeno de 300 Ghz (casi 10 veces más rápidos que sus equivalentes de silicio), lo que abre las puertas de nuevos procesadores ultra-rápidos. El grafeno es, además, sensible a la luz (genera electricidad a partir de la absorción de fotones).

Según la BBC, el grafeno es el "próximo gran avance", que puede dar origen a una nueva era tecnológica, dejando para la historia la era del silicio. Según el Nóbel André Geim, "el grafeno no tiene una sola aplicación, ni siquiera es un solo material: es una nueva familia de materiales, del mismo modo que lo son los plásticos". Y el modo en que puede ser utilizado es tan sorprendente como sus propiedades. "Teóricamente, se puede desarrollar un iPhone de grafeno, ultraligero, y enrollarlo como un lápiz para ponértelo tras la oreja", según James Tour, de la Rice University.

Los materiales usados hasta el momento para dispositivos electrónicos transparentes, tipo touchscreens, como las capas finas de Indio, son caros y quebradizos. Las primeras pantallas táctiles flexibles de grafeno fueron desarrolladas en 2010. Producir grafeno en láminas enrollables es el primer paso para una generación disruptiva de dispositivos electrónicos transparentes más baratos, resistentes y flexibles. Hoy, sin embargo, todavía existe un problema tecnológico a la fabricación en gran escala de grafeno monocapa.

El pasado fin de semana, The Economist anunciaba que unos investigadores del ICFO (Instituto de Ciencias Fotónicas) de Barcelona habían demostrado que se pueden realizar fotodetectores ultra-sensibles, de bajo coste, en grafeno. Es el primer paso para la fabricación de componentes de electrónica de consumo en grafeno.

Es un nuevo éxito de la ciencia catalana. Un éxito de un modelo que ha tardado más de 10 años en consolidarse, y que se ha demostrado excelente e internacionalmente competitivo. Un éxito de un modelo basado en la autonomía, el liderazgo y la competencia abierta por recursos. Como dijo una vez el director del ICFO, el Dr. Lluís Torner, "la gente que cambia el mundo, pasa por aquí -por nuestros centros de investigación-. Pronto, el mundo será cambiado desde aquí".




8 de mayo de 2012

EL PLAN MARSHALL NO ERA UN PLAN DE AUSTERIDAD

Los que hace años que nos dedicamos a la innovación, sabemos que la verdadera riqueza emana de la creación de nuevo valor, no de la optimización de lo preexistente. Sabemos también que reducir costes es un factor higiénico en cualquier organización (necesario, pero insuficiente). Pero no es una estrategia competitiva válida en entornos occidentales. Cuando un empresario nos dice que su estrategia es "reducir costes" es que realmente no tiene estrategia. El propio Michael Porter, profesor de Harvard, padre de la escuela de posicionamiento estratégico de dicha universidad, es taxativo: "la eficiencia operativa no es estrategia". Reducir costes pertenece a la esfera estructural de las organizaciones, jamás a la esfera estratégica. Dicho de otro modo: la austeridad es una virtud, no una estrategia competitiva.

Tras la Segunda Guerra Mundial, una Alemania en ruinas, devastada industrial y moralmente, fue una de las primeras beneficiarias del European Recovery Plan, más conocido como Plan Marshall. Estados Unidos inyectó 13.000 millones de dólares de la época para reactivar la economía europea (un 5% de su PIB) en el periodo 1948-1952. El equivalente, hoy, serían unos 730.000 millones de dólares.

El Plan Marshall no era un plan de austeridad. Supuso una inyección económica colosal, destinada a estimular proyectos productivos, tecnológicos, industriales e infraestructurales, concedida en forma de préstamos y ayudas directas. Como consecuencia,  Europa vivió la fase de mayor crecimiento de su historia, con incrementos del 35% en la producción industrial entre 1948 y 1952 y alcanzando la producción agrícola previa a la guerra. En paralelo, se instalaron las bases del mercado común europeo, y se aseguró la democracia y la estabilidad política en Europa Occidental.

Hoy parece claro que las políticas de austeridad, por sí solas, no pueden sentar la base de la estrategia competitiva de ningún país avanzado. A no ser que el grado de anoxia económica la deflación brutal,  la pérdida de poder adquisitivo y la fuga de capitales nos situe en posiciones competitivas que nadie desea... Todavía hay países con mano de obra que produce por un cuenco de arroz.

Es conveniente hoy leer un pedazo del discurso inicial del Secretario de Estado de EEUU, general George Marshall, que nos resultará extrañamente familiar (quizá sería necesario, ahora, cambiar el rol de USA por el de Alemania)

"The modern system of the division of labor upon which the exchange of products is based is in danger of breaking down. . . . Aside from the demoralizing effect on the world at large and the possibilities of disturbances arising as a result of the desperation of the people concerned, the consequences to the economy of the United States should be apparent to all. It is logical that the United States should do whatever it is able to do to assist in the return of normal economic health to the world, without which there can be no political stability and no assured peace. Our policy is not directed against any country, but against hunger, poverty, desperation and chaos. Any government that is willing to assist in recovery will find full co-operation on the part of the U.S.A. Its purpose should be the revival of a working economy in the world so as to permit the emergence of political and social conditions in which free institutions can exist."

6 de mayo de 2012

¿I+D ES IGUAL A INNOVACION?

Hace unos años, la consultora Booz Allen Hamilton publicó un famoso estudio que ponía de manifiesto una sorpendente evidencia científica: en una muestra de las 1000 empresas con mayor presupuesto de I+D, no existía correlación alguna entre la inversión en I+D  y el éxito de mercado. Sorprendente, ¿no?

Este estudio corroboraba otras aportaciones, como la de la obra de referencia Time for a Model Change, en este caso, sobre el sector del automóvil, el más competitivo y el más intensivo en tecnología del mundo. En Time for a Model Change se pone de evidencia cómo marcas como BMW, Mercedes o Porsche (comptiendo con una amalgama de tecnología, estilo, calidad y posicionamiento de marca -innovación de producto-) u otras como Honda, Nissan o Toyota (con prácticas organizativas basadas en el kaizen japonés, y una fuerte base de innovación de procesos) superaban a los iconos de la industria norteamericana: Ford, Chrysler, o General Motors. Sorprendentemente, éstas eran las marcas con mayores presupuestos de I+D de su sector y del conjunto de sectores de la economía.

Efectivamente, la respuesta a la aparente paradoja es sencilla: I+D NO ES IGUAL A INNOVACION. La innovación comporta la explotación de nuevas ideas o conocimiento, con éxito en el mercado. La innovación es I+D más estrategia, más organización, más posicionamiento de marca (como mínimo).

Curiosamente, el ingente cambio tecnológico está provocando que, en algunos sectores, el desarrollo tecnológico corporativo se convierta en factor higiénico: es necesario, pero insuficiente. Las compañías deben continuar invirtiendo masivamente en tecnología, al ritmo vertiginoso en que se produce el cambio tecnológico, o serán expulsadas del mercado. Pero no es suficiente, deben aportar estrategias diferenciales, productos superiores en otras dimensiones (diseño, por ejemplo), o nuevos modelos de negocio para ganar la batalla competitiva.

Sin embargo, existe otra inquietante paradoja: si asumimos que invertir más en I+D no necesariamente lleva al éxito de mercado (a nivel de empresa, microeconómico), ¿cómo es posible que a nivel de país, macroeconómico, sí que exista una clara correlación entre inversión en I+D y la riqueza, el crecimiento o el nivel de bienestar de ese país?

Existen dos posibles respuestas:

a) A nivel macroeconómico, hay correlación, pero no causalidad. Es decir, quizá un país invierte más en I+D porque es más rico. Pero no necesariamente es más rico porque invierta más en I+D...

b) Existen desbordamientos (spillovers) de la inversión en I+D a nivel microeconómico, que explican el comportamiento macroeconómico, y cuya medida es extremadamente complicada. Dichos desbordamientos son "efectos secundarios" que hacen que, aunque la inversión en I+D no necesariamente favorezca el éxito de mercado de la empresa que la ejecuta, posiblemente dicha inversión tenga efectos positivos, en cualquier caso, sobre el sistema de innovación. Por ejemplo, formando técnicos y directivos que aprenden de la experiencia y la próxima vez tienen mayor éxito de mercado (aunque sea en otra empresa). O, por ejemplo, profesionalizando grupos de investigación en centros públicos, universidades o centros tecnológicos.

Hace poco discutía con Bruno Cassiman (IESE), probablemente uno de los mejores investigadores científicos del fenómeno de la innovación, sobre esta sorprendente paradoja entre el nivel micro y el macro. Coincidíamos en que la razón de dicha contradicción estaba en que el efecto positivo de los spillovers (externalidades económicas que afectan a terceros) es mucho mayor de lo esperado, y que está todavía poco explicado o poco entendido. Por ello, realizar actividades e I+D en un sistema local de innovación siempre es positivo y contribuye al fortalecimiento del sistema entero. Y, probablemente, por ello, la verdadera causalidad vaya en el sentido de que acumular actividades de I+D en un país, lo hace más rico en el medio y largo plazo.