28 de diciembre de 2012

POR QUÉ EL CONCEPTO "I+D+i" ES RIDICULO

Hace unos días, en un post anterior, manifesté que el término "I+D+i" me parecía ridículo. Efectivamente, me parece un concepto transnochado y repleto de apriorismos. Al menos, por los siguientes motivos:

a) La "i" minúscula merece tanto (o más) respeto y consideración como la "I+D" en mayúscula. La "i" es la "innovación", el concepto sobre el cual existe un amplio consenso en el mundo económico de ser la fuente principal de competitividad de las naciones, el motor fundamental de crecimiento económico de los países, la base de su bienestar social y de su nivel de vida. Y, sin embargo, en España (I+D+i es un término acuñado por la administración española), se escribe en minúscula frente a un "I+D" mayúsculo. ¡Craso error! Sin "i" (sin innovación"), la I+D no se consuma en prosperidad aunque la "i" subliminalmente se desprecia por ser un acto empresarial. Efectivamente, mientras la I+D suele asimilarse a la pureza investigadora, básicamente académica (otro error: la industria hace y debe hacer más I+D), la pequeña "i" sólo puede darse en entornos empresariales. La "i", por definición, es la explotación con éxito del nuevo conocimiento (I+D) o nuevas ideas. Sin la "i", la "I+D", sea de naturaleza pública o privada, deja de tener correlación con la prosperidad de la sociedad u organización que la paga. El término "I+D+i" resume y plasma gráficamente la marginación ancestral que la innovación ha tenido en España. Que en parte, sigue teniendo. Y que explica buena parte de la crisis actual.

b) El concepto "I+D+i" transmite un modelo lineal de innovación, inexistente. El fenómeno de la innovación no es secuencial. No es cierto que alguien haga investigación básica, que esta investigación básica (I) se transforme en desarrollo experimental (D), y que finalmente alguien más lo aplique en la empresa (i). Esta secuencia no tiene las mismas coordenadas temporales ni espaciales. Hay investigación básica (mucha) que no se convierte en innovación. Hay innovación que no proviene de la I+D. Hay desarrollo (D) que no proviene de investigación básica (I). Y, por otro, lado, investigación básica realizada hoy en España puede convertirse en innovación dentro de 20 años en Hong-Kong. Inyectar recursos en investigación básica esperando que, por difusión, se conviertan en desarrollo experimental y finalmente en innovación empresarial en su entorno inmediato, como una mancha de aceite, no ha funcionado en ningún lugar del mundo. Y menos, ahora, que la ciencia está totalmente globalizada y la innovación se da en entornos abiertos. La innovación tecnológica (existen otros tipos de innovación) es un fenómeno complejo, de tensión dinámica entre las necesidades (arrastre) del mercado, y las oportunidades (empuje) que genera la tecnología. Para que aflore en un territorio determinado, precisa de condiciones de contorno: presiones (de mercado, rivalidad local, competencia...), incentivos (públicos y privados) y capacidades (talento, infraestructuras, tradición industrial, emprendedores, cultura de excelencia), y estabilidad política para mantener dichas condiciones en el largo plazo.

c) La "fórmula" es incorrecta. No tiene sentido sumar los conceptos "I+D+i". En todo caso, la I+D es una parte de la "i". La innovación (tecnológica) en un contexto empresarial es I+D+O (organización) + E (estrategia) + M (márketing) + V (valor generado), como mínimo. Así, "i" (innovación) = I+D+O+E+M+V. La pobre "i", pues, es mucho más que la I+D.

El concepto "I+D+i", pues, es un concepto inspirado en un modelo trasnochado (el modelo lineal de la innovación), incorrecto conceptualmente y que plasma de forma plástica y explícita la poca consideración que la innovación (el motor formidable de la competitividad) ha tenido en España. 

Un país, o una organización, rica en I+D, pero que desprecie la "i" (que desprecie, en definitiva, la innovación) es como una empresa que compre excelente materia prima, pero renuncie a procesarla. O un equipo de fútbol que pasee virtuosamente la pelota por el medio del campo, sin marcar un solo gol.
Empecemos a cambiar el concepto, hablemos de "I"mayúscula, y situemos de una vez a la innovación en el centro de las estrategias de salida de la crisis.

9 comentarios:

  1. Suscribo tus palabras Xavier a la par que recuerdo las de Justo Nieto en "Y tú, ¿innovas o abdicas?": I+D,I, eliminando el + y proporcionándole a la Innovación el protagonismo que merece.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Aunque me parece acertado que se hable de poner la última "i" mayúscula por darle mayor importancia, siempre se ha escrito en minúscula por el simple motivo de diferenciarla de la primera, no por que se haya considerado inferior. Tampoco creo que la I+D forme parte de la innovación, puesto que la innovación es un proceso que tienes dos características básicas que no tienen por qué tener la investigación o el desarrollo: la novedad y la aplicación.

    Creo que es posible hablar de I+D+i cuando nos referimos a una innovación que procede de la I+D y de innovación cuando hablamos de un proceso de novedad y aplicación que puede provenir de diversas actividades.

    De cualquier forma, el debate es interesante.

    ResponderEliminar
  3. Sinceramente, a mí me parece banal plantearse si cualquier término és "ridículo" o no. Y no comento más porque, siendo coherente, no creo que se lo merezca.

    ResponderEliminar
  4. Mucha retorica; innovación es otra cosa

    ResponderEliminar
  5. Sinceramente no entiendo vuestras críticas. Es una entrada de un blog, no creo que sea para decir ni que es retórica ni que no es un tema ridiculo. Si fuera el motivo de una charla entendería vuestras criticas, pero por una entrada de blog...

    ResponderEliminar
  6. Hola Xavier: Acabo de descubir tu blog y me ha encantado. Aunque no me considero un experto como tú, ni mucho menos, mantengo un blog desde hace casi 2 años que casualmente se titula: "La importancia de la i": http://blogs.laverdad.es/faro/2013/07/04/la-importancia-de-la-i/ cuyo objetivo fundamental es divulgar este concepto en Pymes y AAPP (innovación pública), los dos sectores menos proclives a la innovación. Ya que estoy, adjunto otro blog que he comenzado a escribir recientemente: http://in4u.euroresidentes.com/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Juanjo! Si quieres intercambiar ideas, xavier.ferras@esade.edu.
      Un abrazo!

      Eliminar
  7. Muchas gracias a tí, Xavier. Este post tuyo me sirve de inspiración para uno que estoy escribiendo, enel que incluyo a la innovación pública, concepto en el que he profundizado un poco. Te agradezco que me des la posibilidad de estar en contacto. Te escribiré de vez en cuando. Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  8. A mi me parece que la fórmula perfecta sería: Investigación+Desarrollo+Implementación=Innovación (sustentada). ¿Qué opinan?

    ResponderEliminar