17 de octubre de 2012

LA INTELIGENCIA DE HANNIBAL LECTER


Grigori Perelman es un matemático ruso, que hace unos años resolvió uno de los problemas más complejos de los últimos años, la llamada conjetura de Poincaré, propuesta en 1904 y considerada una de las hipótesis matemáticas más difíciles de demostrar. Ya a principios de los 80, en la antigua URSS , consiguió la puntuación más alta en la categoría de personas con coeficiente intelectual Mensa. En 2002 publicó en su web la resolución de la conjetura de Poincaré. En 2006 se le otorgó la medalla Fields (considerada el mayor honor que puede recibir un matemático). Pero la declinó, como el premio posterior de un millón de dólares (Premio del Milenio). No le interesaba, sólo le interesaba  bucear   en la matemática pura. Perelman vive aislado, en un modesto apartamento de San Petersburgo, con su madre enferma, y prácticamente no se relaciona con el exterior.

Hannibal Lécter era el psicópata caníbal protagonista de “El Silencio de los Corderos”. Magistralmente interpretado por Anthony Hopkins, Lécter proyectaba una inquietante imagen de hombre extraordinariamente culto, calculador, frío y capaz de penetrar en lo más profundo de la psicología humana mediante una capacidad de seducción fuera de límites. Con una habilísima conversación y una mirada penetrante, hipnótica, casi consigue seducir una joven Jodie Foster, que está apunto de abrir la jaula donde lo tienen confinado.

Steve Jobs fue el genio creativo de nuestra época. Capaz de hallar la perfección en la intersección entre alta tecnología y arte. Capaz de mostrar a sus clientes qué era lo que realmente deseaban, tuvo la habilidad de proyectar Apple por dos veces hasta la cumbre de la industria tecnológica internacional. Hoy, Apple tiene un valor de mercado de 3 veces el PIB de Catalunya.

¿Quién es más inteligente, Perelman, Lécter o Jobs?

Para el filósofo José Antonio Marina, el talento es la inteligencia triunfante. Los tres buscan el triunfo mediante la inteligencia. Los tres son individuos de extraordinario talento. Pero poseen tres tipos diferentes de inteligencia.

Pédelman es el paradigma de inteligencia racional, concentrada en la resolución de problemas analíticos. Es la inteligencia cartesiana. La inteligencia lineal, que sólo ve el árbol y obstinadamente busca la manera de cortarlo. Pero no ve el bosque. Pierde de vista el contexto. Sin embargo, éste es el tipo de inteligencia que se ha considerado como válida durante los últimos cuatro milenios. La inteligencia en la que está basada, todavía, el sistema educativo. Por cierto, ¿desearía usted que su hijo fuera un Pedelman?

Lécter es la máxima expresión de inteligencia emocional (en este caso, al servicio de fines perversos). El caníbal sabe jugar con las emociones de Jodie Foster, sabe gestionar las emociones de su interlocutor en beneficio propio. Mediante una sofisticada  conversación, apelando a las partes más débiles  y sensibles del consciente e inconsciente de su interlocutor, en un diálogo de tanteos y ataques certero a los más íntimo de las aspiraciones, anhelos y sentimientos de Foster , es capaz de manipular a la joven protagonista del filme. Lécter utiliza la inteligencia para seducir. Muestra un talento seductor.

Steve Jobs es el gran ejemplo contemporáneo de inteligencia relacional. Jobs relaciona de forma original conceptos prexistentes y aparentemente divergentes, e incluso los mezcla con necesidades latentes (no manifiestas) de sus potenciales clientes. Mezcla tecnología y diseño. Utiliza memorias flash y reproductores MP3 (que ya existían) para lanzar un producto rompedor: el iPod. Rompe las reglas del juego de la tecnología móvil yendo contracorriente: eliminando complejidad tecnológica, incorporando usabilidad. Convierte la electrónica en un concepto bonito. Jobs es un caso de estudio de inteligencia estratégica, creativa (¡toda estrategia de éxito requiere creatividad!). Según el profesor de UCLA Richard Rumelt, “la buena estrategia es diseño, y el diseño trata de relacionar elementos con el fin de crear un todo coherente

Del mismo modo que toda organización debe saber innovar sistemáticamente y operar eficientemente al mismo tiempo, también debe dotarse de los tres tipos de talento: el basado en la inteligencia racional (para realizar análisis y diagnosis objetivas, para desarrollar tareas operativas o de I+D), el basado en inteligencia emocional (para gestionar equipos, para liderar de forma carismática), y el basado en inteligencia relacional (para lanzar visiones únicas, para generar estrategias rompedoras).

¿Qué tipo de inteligencia tiene usted?

(Escrito en Donosti, asistiendo al congreso de TCI –The Competitiveness Institute-)


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