21 de septiembre de 2012

¿COMO MEDIR LA CALIDAD DE MI ESTRATEGIA?

Toda estrategia debe tener tres componentes básicos:


  • Una diagnosis certera de la situación
  • Una propuesta de valor original
  • Un plan de actuaciones realizable, consistente y coherente


Existen estrategias empresariales (y vitales) que suelen partir de diagnosis erróneas. A menudo, la realidad es multifactorial, y comprender las razones últimas de las cosas no es evidente. Algún filósofo japonés del kaizen (la "mejora continua") dijo que para llegar al verdadero motivo, a la raíz de los problemas, hay que preguntarse como mínimo 5 veces el por qué. ¿Por qué hemos perdido producción? Porque ha fallado una máquina clave. ¿Por qué ha fallado esa máquina? Porque se ha estropeado un circuito. ¿Por qué se ha estropeado ese circuito? Porque se ha recalentado. ¿Por qué se ha recalentado? Porque el ventilador no funcionaba. ¿Por qué no funcionaba? Porque no se había revisado la correa... Y eso nos puede llevar a mejorar nuestra planificación de mantenimiento preventivo.

En cualquier caso, especialmente en entornos complejos, la realidad suele tener muchas dimensiones. Un fallo típico de análisis estratégico es concentrar la diagnosis en una o unas pocas causas. En estrategia política, suele ser algo común: Hitler hizo creer a los alemanes que la causa de todos sus problemas eran los judíos. Actualmente, el tópico dominante en el Norte de Europa es que los países del Sur son derrochadores  patológicos. Por ello, las propuestas de valor y los planes de actuaciones posteriores posiblemente sean erróneos o, en el mejor de los casos, limitados. Una buena diagnosis, analítica y emocionalmente imparcial es fundamental para definir una buena estrategia.

La propuesta de valor subsiguiente debe ser original. Si no es original, si es esperable, nuestros adversarios o competidores pueden estar preparados para contrarrestarla o (en el caso de competidores de mercado) hacer lo mismo que nosotros. La Historia está llena de ejemplos de movimientos estratégicos que triunfan por inesperados. El general Schwartzkopf, durante la primera guerra del Golfo, atrincheró sus tropas frente a las de Saddam Hussein, en un aparente intento de buscar un ataque frontal, mientras los mejores marines esperaban en la costa de Kuwaitt, simulando un inminente desembarco. Sin embargo, de forma absolutamente secreta, el grueso de sus tropas se movió rápidamente, en un invisible y arriesgado golpe de efecto, detrás del enemigo, atravesando miles de kilómetros de desierto. Nadie se lo esperaba. Incluso, tuvo que contener las ansias de protagonismo de los mandos de las tropas de élite (marines y divisiones aerotransportadas), que fueron meros espectadores de una maniobra que acabó con la guerra en menos de 100 horas.

La originalidad, en el mundo de los negocios, se traduce en innovación. Ya vimos que en un mundo de hipercompetición como el actual, la única opción estratégica válida era la innovación sistemática (ver el post "El fin de la estrategia")

Por último, el plan de actuaciones debe ser (por supuesto) realizable, consistente (debe abordar todas las facetas de la opción estratégica escogida a fin de completar la propuesta de valor) y coherente (el despliegue de los objetivos estratégicos parciales debe estar coordinado: es importante buscar óptimos globales, no subóptimos locales).

Evalúe su plan estratégico. Piense si la diagnosis es certera y completa, no sesgada por componentes emocionales o intereses parciales. Compruebe si su propuesta de valor es original. Analice su plan de actuaciones y diseccione su consistencia y coherencia... ¿Tiene una buena estrategia?

Piense, además, que cada uno de estos factores es multiplicativo (no aditivo). El fallo de uno de ellos lleva a resultado cero al total.

(Para más info, les recomiendo el magnífico libro Good Strategy, Bad strategy, del profesor de UCLA Richard Rumelt)

1 comentario:

  1. Qué razón tienes Xavier. Concuerda con lo que el otro día leí:

    El estratega "no vive a la espera de los estímulos, sino anticipándolos y creándolos sin parar.
    Saludos

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