27 de agosto de 2012

THE MACHINE THAT CHANGED THE WORLD

Hace unos años, unos profesores del MIT (Massachussets Institute of Technology) publicaron un libro que se convirtió en clásico: La Máquina que Cambió el Mundo (The Machine that Changed the World). En él se detalla cómo el sector del automóvil pasó de un sistema de producción artesanal (principios del siglo XX), a un sistema industrializado masivo pero inflexible (cadena de montaje) y, finalmente, a una industria en masa y con demanda a la carta, just-in-time. Efectivamente, la industria del automóvil se inicia en pequeños talleres que confeccionaban automóviles artesanales, hasta que Henry Ford aplica principios del management científico Tayloriano, basados en métodos de organización de burocracia-máquina (originarios del filósofo alemán Max Weber) y alumbra la cadena de montaje: hiperespecialización del trabajo y economías de escala permitían confeccionar automóviles idénticos, a precios asequibles para la clase media norteamericana. Se democratiza así el sector del automóvil.
 
Años después, en un Japón devastado tras la Segunda Guerra Mundial, una antigua empresa fabricante de lavadoras, Toyota, reta los principios de Ford introduciendo cambios radicales en la gestión: reducción absoluta de inventarios e inversión en tecnología de cambio de serie, de modo que el automóvil se pueda ensamblar a la carta. Estos principios (Lean Production y Just-in-Time), junto con la focalización en la Mejora Continua y la Calidad Total, colocan a Toyota en liderazgo global de la industria tras la crisis del 2008, después de 60 años de mejora incremental.
 
De todo ello habla el libro del MIT. Sorprende constatar que, en la industria más competitiva del mundo (la del automóvil), y la más intensiva en I+D (hasta el estallido de la crisis, ahora se ha visto superada por la farmacéutica), las innovaciones de ruptura hayan sido organizativas: la cadena de montaje y el Just-in-Time.
 
Pero el motivo de este post es reflexionar sobre el título del libro: La Máquina que Cambió el Mundo. Efectivamente, el automóvil, impulsado por la combinación de dos tecnologías clave (motor de combustión y producción en masa), transforma el mundo. El mundo que conocemos, nuestra cultura y nuestra sociedad, han sido transformados, reconfigurados de manera insospechada por una máquina (una tecnología, en definitiva) rupturista: el automóvil. En la manera en cómo nos relacionamos, en la manera en cómo entendemos nuestro entorno, en el modo como transportamos bienes, en el dimensionamiento y alcance de los mercados, en la diseminación de prácticas de gestión y en la propia configuración absoluta de la economía, entre otras muchas cosas. Cabe reflexionar sobre cómo una tecnología remodela y condiciona la trayectoria de la civilización. Probablemente desde Gutemberg, con la invención de la imprenta, ninguna otra tecnología había impactado el mundo de forma similar.
 
Pero hay otras tecnologías que han cambiado y están cambiando el mundo. En mi opinión, en los últimos 30 años, dos nuevas tecnologías totalmente transformadoras han emergido. Las consecuencias del cambio las estamos sufriendo todavía, y la ola de desestabilización que han generado pueden estar, en parte, en el origen de la gran crisis organizativa que afecta al mundo occidental.
 
En primer lugar, el ordenador personal. A principios de los 80, numerosas marcas competían por definir un producto basado en otras tecnologías clave (semiconductores y lógica binaria). La dramática decisión de IBM de abrir su estándard (y permitir que cualquier fabricante lo clonara) convierte un instrumento de altísima tecnología (un PC) en un electrodoméstico de bajo coste. Lo comoditiza. Lo democratiza, como hizo Ford con el automóvil. Y en todos los hogares se abre la posibilidad de disponer de millones de veces más potencia de cálculo y memorización de la que disponían los astronautas del Apolo XI que alcanzaron la luna. Potencia de cálculo y memoria para dibujar, para realizar operaciones matemáticas, para contabilidad, para almacenar infinita documentación, para procesar digitalmente imágenes y visualizar vídeos, o para jugar. La interconexión informática global a través de Internet, consolida y multiplica el efecto del ordenador personal en nuestra cultura, difuminando la división entre ocio y trabajo. El trabajo deja de ser cada vez más un lugar físico para convertirse en un estado mental.
 
En segundo lugar, el smartphone (teléfono inteligente). Tecnología que resulta de la combinación de otras tecnologías clave preexistentes: telefonía móvil, internet y el propio PC. La capacidad de cálculo y de almacenamiento de memoria se asocia indefectiblemente al individuo, interconectado en cada momento a la red de información global, a la que se superponen nuevas capas de relación (redes sociales). El teléfono inteligente controlará nuestra información personal formal (documentación oficial, documentación laboral, expedientes médicos), e informal (contactos, trayectorias, fotografías, vídeos).
 
Vienen tiempos excepcionales: por primera vez en la historia, las tecnologías (las máquinas) que han cambiado el mundo están (todas) en fase de fermentación e indefinición: el automóvil sufre la convulsión de la llegada del vehículo eléctrico. El PC agoniza ante nuevos entrantes (tablets y smartphones). Y éstos no tienen todavía un diseño dominante y se hallan en periodo de intensísima innovación de producto, con guerras totales entre marcas (véase los recientes litigios entre Apple y Samsung por infracción de patentes). Y, las tres (automóvil, PC y smartphone) convergirán en el vehículo del futuro, que tendrá acceso móvil y conectividad total

3 comentarios:

  1. Tengo un excelente recuerdo de este libro. A principios de los 90 fue muy útil para motivar a nuestro equipo (en una empresa de componentes automocion TIER 1) para entender e implantar los principios del Lean Manufacturing. Fue la basede la mejora de nuestra competitividad y convirtió nuestra planta en la mejor del grupo durante muchos años.

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  2. Ei, Xavier, m'agrada que destaquis la innovació de procés; saps que en sóc ferm defensor i trobo a faltar programes públics de dinamització en aquest àmbit. Segur que els estàs preparant!

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  3. Algun dirigent de singapore deia q el millor invent per a ells havia sigut l'aire acondicionat.

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