6 de mayo de 2012

¿I+D ES IGUAL A INNOVACION?

Hace unos años, la consultora Booz Allen Hamilton publicó un famoso estudio que ponía de manifiesto una sorpendente evidencia científica: en una muestra de las 1000 empresas con mayor presupuesto de I+D, no existía correlación alguna entre la inversión en I+D  y el éxito de mercado. Sorprendente, ¿no?

Este estudio corroboraba otras aportaciones, como la de la obra de referencia Time for a Model Change, en este caso, sobre el sector del automóvil, el más competitivo y el más intensivo en tecnología del mundo. En Time for a Model Change se pone de evidencia cómo marcas como BMW, Mercedes o Porsche (comptiendo con una amalgama de tecnología, estilo, calidad y posicionamiento de marca -innovación de producto-) u otras como Honda, Nissan o Toyota (con prácticas organizativas basadas en el kaizen japonés, y una fuerte base de innovación de procesos) superaban a los iconos de la industria norteamericana: Ford, Chrysler, o General Motors. Sorprendentemente, éstas eran las marcas con mayores presupuestos de I+D de su sector y del conjunto de sectores de la economía.

Efectivamente, la respuesta a la aparente paradoja es sencilla: I+D NO ES IGUAL A INNOVACION. La innovación comporta la explotación de nuevas ideas o conocimiento, con éxito en el mercado. La innovación es I+D más estrategia, más organización, más posicionamiento de marca (como mínimo).

Curiosamente, el ingente cambio tecnológico está provocando que, en algunos sectores, el desarrollo tecnológico corporativo se convierta en factor higiénico: es necesario, pero insuficiente. Las compañías deben continuar invirtiendo masivamente en tecnología, al ritmo vertiginoso en que se produce el cambio tecnológico, o serán expulsadas del mercado. Pero no es suficiente, deben aportar estrategias diferenciales, productos superiores en otras dimensiones (diseño, por ejemplo), o nuevos modelos de negocio para ganar la batalla competitiva.

Sin embargo, existe otra inquietante paradoja: si asumimos que invertir más en I+D no necesariamente lleva al éxito de mercado (a nivel de empresa, microeconómico), ¿cómo es posible que a nivel de país, macroeconómico, sí que exista una clara correlación entre inversión en I+D y la riqueza, el crecimiento o el nivel de bienestar de ese país?

Existen dos posibles respuestas:

a) A nivel macroeconómico, hay correlación, pero no causalidad. Es decir, quizá un país invierte más en I+D porque es más rico. Pero no necesariamente es más rico porque invierta más en I+D...

b) Existen desbordamientos (spillovers) de la inversión en I+D a nivel microeconómico, que explican el comportamiento macroeconómico, y cuya medida es extremadamente complicada. Dichos desbordamientos son "efectos secundarios" que hacen que, aunque la inversión en I+D no necesariamente favorezca el éxito de mercado de la empresa que la ejecuta, posiblemente dicha inversión tenga efectos positivos, en cualquier caso, sobre el sistema de innovación. Por ejemplo, formando técnicos y directivos que aprenden de la experiencia y la próxima vez tienen mayor éxito de mercado (aunque sea en otra empresa). O, por ejemplo, profesionalizando grupos de investigación en centros públicos, universidades o centros tecnológicos.

Hace poco discutía con Bruno Cassiman (IESE), probablemente uno de los mejores investigadores científicos del fenómeno de la innovación, sobre esta sorprendente paradoja entre el nivel micro y el macro. Coincidíamos en que la razón de dicha contradicción estaba en que el efecto positivo de los spillovers (externalidades económicas que afectan a terceros) es mucho mayor de lo esperado, y que está todavía poco explicado o poco entendido. Por ello, realizar actividades e I+D en un sistema local de innovación siempre es positivo y contribuye al fortalecimiento del sistema entero. Y, probablemente, por ello, la verdadera causalidad vaya en el sentido de que acumular actividades de I+D en un país, lo hace más rico en el medio y largo plazo.

4 comentarios:

  1. Gracias por esta interesante reflexión.
    En mi opinión, creo que al menos en la mayoría de las empresas de este país no se aprecia ni se entiende la I+D por tener un riesgo y ritmo propio y, como resultado, se trabaja según inputs diarios de la dirección. Se suelen decir bonitas palabras de cara a la galeria, pero no suele existir una estrategia de I+D firme y consensuada con la organización, con los soportes necesarios para convertir la I+D en innovación.
    En consecuencia, no se obtienen los resultados de innovación esperados y se cierra el círculo de desprestigio de los profesionales de la I+D dentro de las empresas. A la corta o a la larga, estos profesionales, agotados, suelen tender a buscar nuevas oportunidades fuera del entorno de I+D y/o de la empresa, lo que explicaría en parte los fenómenos de spillovers mencionados.

    ResponderEliminar
  2. Muy interesante reflexión.
    En mi opinión, es muy acertado pensar que a la I+D el suele faltar estrategia y soporte por parte de la organización para convertirla en innovación. Lo que suele ocurrir es que no se entiende que la I+D supone un riesgo y un ritmo propio. En consecuencia, de cara a la galería se habla de estrategia, pero en la práctica se trabaja de acuerdo con inputs de corto plazo de la dirección. Por supuesto, y más en tiempos difíciles en donde no todo vale y la velocidad de cambio del entorno es mayor, no se suelen consegir los resultados de innovación esperados y se refuerza la imagen negativa de los profesionales de I+D, que suelen acabar agotados e intentando moverse hacia entornos más seguros (centros de investigación)o más reconocidos (posiciones de técnico-comercial o de desarrollo de mercados), que explicarían los spillovers mencionados. Quizás no esté todo perdido, pero creo que se desperdicia mucho por el camino...

    ResponderEliminar
  3. Xavier;

    La justificació del finançament públic de l'R+D es basa, precisament, en les seves externalitats positives, pel desbordament que tu dius. No hi ha contradicció alguna! Si que hi ha, en canvi, un factor interessant a destacar: per molt que provi a internalitzar l'R+D una empresa -meva, que sigui només meva- no aconsegueix traduir-la sempre en innovació, això és: no pot rendibilitzar-la per si sola.

    Per tant no, en absolut: no gasten més en R+D perquè són més rics; són més rics perquè gasten més en R+D. Tampoc no gasten més en educació perquè siguin més rics, sinó a l'inversa.

    ResponderEliminar
  4. Ciertamente todos en algún momento hablamos de Innovación, I+D, I+D+i etc, etc sin tener claro lo que trasciende y lo que implica cada uno de estos términos. Para algunos directivos hablar de Innovación, e incluso "gastar" en Innovación,no es más que un mero trámite de "libro" que le permite poder airear a los cuatro vientos de que su gasto en I+D es de un "%" de las ventas etc, etc, Mera publicidad, sin fundamento.
    Sin meterme en aspectos micros o macros, tan sólo puedo decir que cuando de verdad hay una estrategia, una idea, un convencimiento, y este se aplica "implicando" y haciendo partícipe a toda la organización, hay un efecto micro, que transciende y mejora el macro. Aunque a corto o a medio no haya una correlación con las ventas o los resultados, a la larga, sin duda, nos hace a todos mejores y más orgullosos de tener un elemento "diferenciador" en este Mercado -como el que a mi me atañe - La automoción, tan competitivo a veces, tan anodino también...

    Jesús Fernández

    ResponderEliminar