8 de mayo de 2012

EL PLAN MARSHALL NO ERA UN PLAN DE AUSTERIDAD

Los que hace años que nos dedicamos a la innovación, sabemos que la verdadera riqueza emana de la creación de nuevo valor, no de la optimización de lo preexistente. Sabemos también que reducir costes es un factor higiénico en cualquier organización (necesario, pero insuficiente). Pero no es una estrategia competitiva válida en entornos occidentales. Cuando un empresario nos dice que su estrategia es "reducir costes" es que realmente no tiene estrategia. El propio Michael Porter, profesor de Harvard, padre de la escuela de posicionamiento estratégico de dicha universidad, es taxativo: "la eficiencia operativa no es estrategia". Reducir costes pertenece a la esfera estructural de las organizaciones, jamás a la esfera estratégica. Dicho de otro modo: la austeridad es una virtud, no una estrategia competitiva.

Tras la Segunda Guerra Mundial, una Alemania en ruinas, devastada industrial y moralmente, fue una de las primeras beneficiarias del European Recovery Plan, más conocido como Plan Marshall. Estados Unidos inyectó 13.000 millones de dólares de la época para reactivar la economía europea (un 5% de su PIB) en el periodo 1948-1952. El equivalente, hoy, serían unos 730.000 millones de dólares.

El Plan Marshall no era un plan de austeridad. Supuso una inyección económica colosal, destinada a estimular proyectos productivos, tecnológicos, industriales e infraestructurales, concedida en forma de préstamos y ayudas directas. Como consecuencia,  Europa vivió la fase de mayor crecimiento de su historia, con incrementos del 35% en la producción industrial entre 1948 y 1952 y alcanzando la producción agrícola previa a la guerra. En paralelo, se instalaron las bases del mercado común europeo, y se aseguró la democracia y la estabilidad política en Europa Occidental.

Hoy parece claro que las políticas de austeridad, por sí solas, no pueden sentar la base de la estrategia competitiva de ningún país avanzado. A no ser que el grado de anoxia económica la deflación brutal,  la pérdida de poder adquisitivo y la fuga de capitales nos situe en posiciones competitivas que nadie desea... Todavía hay países con mano de obra que produce por un cuenco de arroz.

Es conveniente hoy leer un pedazo del discurso inicial del Secretario de Estado de EEUU, general George Marshall, que nos resultará extrañamente familiar (quizá sería necesario, ahora, cambiar el rol de USA por el de Alemania)

"The modern system of the division of labor upon which the exchange of products is based is in danger of breaking down. . . . Aside from the demoralizing effect on the world at large and the possibilities of disturbances arising as a result of the desperation of the people concerned, the consequences to the economy of the United States should be apparent to all. It is logical that the United States should do whatever it is able to do to assist in the return of normal economic health to the world, without which there can be no political stability and no assured peace. Our policy is not directed against any country, but against hunger, poverty, desperation and chaos. Any government that is willing to assist in recovery will find full co-operation on the part of the U.S.A. Its purpose should be the revival of a working economy in the world so as to permit the emergence of political and social conditions in which free institutions can exist."

3 comentarios:

  1. Ara m'agrades, Xavier: la macro també importa! Ara bé, quan Europa creixia es fraguava la crisi actual: un potent centre exportador i una periferia importadora i, per tant, necessitada de prèstecs exteriors. Si arriba un pla Marshall, que tant de bo, haurem de ser prou competitius per no caure de nou en un enorme dèficit comercial exterior; i això, tu i jo ho sabem prou bé, vol dir innovació. I també dimensió per poder fer-la i poder explotar-la.

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  2. Xavier, creo que se está entrando en un debate sin sentido Parece que la elección entre austeridad y crecimiento sea un trade off. Evidentemente no lo es. Austeridad supone no gastar en aquello que no es productivo. Austeridad para el Estado significa reducir los costes de estructura que no permiten ser eficientes. Sé que es un factor higiénico, así me lo habéis explicado en el MBA,y que es necesario pero no es suficiente. Pero se debe hacer. ¿Y quién dice que no se puede ser eficiente en costes y a la vez invertir dinero público en aquello que es productivo? Gastar el dinero en el Plan E, que supuso poner cesped artificial en todos los campos de fútbol de España no es productivo. Gastar el dinero público en Innovación, emprendedores, empresarios, etc.es decir, crear nuevo valor, sí. Estamos en una situación, occidente en general pero España en particular, en la que hay que reducir gastos a la par que se impulsa lo que puede ser productivo y generar crecimiento. ¿Dónde está el problema?

    Un abrazo fuerte,

    Carlos Oliveras

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  3. El problema está en que probablemente los árboles no nos dejan ver el bosque. Hay que recortar todos los cortes supérfluos, efectivamente, como en una empresa. Pero eso en sí no es un plan de ruta de salida de la crisis. Quizá por mi sesgo profesional, superpuesto a lo anterior, encuentro a faltar una estrategia de crecimiento, por ejemplo, centrada en la potenciación de sectores de alta tecnología. Somos un país de extremos: hemos ido del derroche supuestamente Keynesiano del Plan E, a una extremista austeridad luterana (quizá, en este caso, por absoluta necesidad). Como decía el filósofo, "en el justo medio está la virtud". Ni una cosa ni otra. Eliminar gastos, siempre. Invertir en economía productiva y en superar el fallo del mercado, también.

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