17 de febrero de 2012

LA TEORIA DEL SUSPENSO ALEATORIO

Para crear una economía innovadora, el reto último es desarrollar una sociedad innovadora. Y esta tarea se incrusta en lo más profundo del sistema educativo. Cambiar el conjunto de creencias y comportamientos que guían las actitides individuales (en definitiva, la cultura de una sociedad) es trabajo de una generación. Pero si no empezamos ahora, jamás lo conseguiremos. Y la crisis, sin duda, nos está ayudando a acelerar este cambio de valores.

El sistema educativo se sustenta en una serie de paradigmas obsoletos. Los sistemas de valoración son puramente lineales (tanto estudias, tanto aprendes, tanto obtienes), lo cual configura un modelo absolutamente inválido para la realidad del siglo XXI. Un niño o un adolescente, en la escuela o en la universidad actual, son valorados por la cantidad de conocimientos aprendidos, no por la calidad de los mismos, por la rapidez en asimilarlos o por la capacidad de autoelaborarlos. El principal reto del sistema educativo, hoy en día, no es simplemente aprender, sino aprender a aprender, aprender a investigar, aprender a emprender, e incluso aprender a olvidar y a rehacer de nuevo los paradigmas aprendidos.

Existen una serie de capacidades fundamentales que serán críticas en el mundo postcrisis, entre ellas:

a) La tolerancia al fracaso. La capacidad de reinventarse, de caer y volver a levantarse, de reconfigurar nuevos escenarios personales y profesionales. Y eso significa aprender a desaprender. La experiencia deja de ser un valor, y emerge la capacidad creativa y adaptativa como parámetro de éxito.

b) La iniciativa personal. El liderazgo. La asunción de riesgos y de responsabilidades. La toma de decisiones. Incluso, la toma de decisiones bajo presión.

c) La empatía, la capacidad comunicativa, la inteligencia emocional. La habilidad en gestionar las emociones propias y de tus interlocutores. La capacidad negociadora.

d) La transversalidad, la capacidad de trabajar en proyectos multidisciplinares. ¿No se podría estudiar ingeniería, por ejemplo, desarrollando un automóvil íntegramente, bajo el formato de un proyecto, en lugar de estudiar en profundidad diferentes silos aislados, a menudo inconexos? (tecnología de materiales, electrónica de potencia, motores, hidráulica...)

e) La capacidad crítica, la habilidad en elaborar discursos propios, de cuestionar el conventional wisdom. La autenticidad. Una sociedad innovadora debe estar repleta de librepensadores.

¿Estamos preparando a las futuras generaciones para desarrollar estas capacidades?

Propongo, entre otras muchas cosas, que en los cursos de educación primaria, secundaria y universitaria exista un suspenso aleatorio. Quizá le toque a alguien que ha trabajado rigurosamente, que ha obtenido la mejor calificación... Al final, debería repartirse un suspenso. "Sabemos que has superado el curso de forma brillante... Pero te ha tocado el suspenso aleatorio. Deberás repetir curso. Porque esto es lo que te genera auténtico aprendizaje: superar la frustración, aprender a levantarte de nuevo, enfentarte a lo inesperado". Y es que la vida real será así: trabajar duro, elaborar propuestas, desarrollar proyectos, invertir cientos de horas personales, y, quizá, fracasar ante un acontecimiento o variable inesperada.

En el modelo del sistema educativo, el premio es lineal, proporcional al esfuerzo destinado. En la vida, desafortunadamente, la respuesta a menudo no es lineal, ni esperable, ni en ocasiones deseable.

 
(Para calibrar la crisis de valores que nos embarga, ver el post "Un momento de frustración")



4 comentarios:

  1. Fantástico Xavier, estoy 100% de acuerdo. La educación que tenemos hoy aún responde a las necesidades que hubo durante la Revolución Industrial, por lo que ha quedado totalmente obsoleta. Hoy existen otras necesidades, y la educación debería dar un giro para responder a ellas; y de forma rápida, sino cuando aplique el nuevo modelo, es posible que las necesidades hayan cambiado de nuevo. Y, de momento, mientras el sistema se mueve a la velocidad de los dinosaurios (y no me refiero a los Tyrannosaurus, sino a aquellos que pesaban 40-50 toneladas), la mejor vía que se me ocurre para ir dibujando el camino, es ofrecer una educación alternativa o complementaria de forma extraescolar...

    ResponderEliminar
  2. Hola Xavi,
    Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. Debemos volver a empezar de cero, y cambiar este sistema educativo - y yo añadiría también nuestro conjunto de valores - para que se valore la cultura del "Esfuerzo", de una vez por todas. Será tarea difícil, pero o lo hacemos o caeremos en el pozo de la vulgaridad para siempre. Sin embargo déjame que sea un poco pesimista, pues no veo en nuestros políticos ni en nuestra sociedad el más leve atisbo de intentarlo. A veces creo que muchos de ellos todavía piensan que el "Ladrillo" podrá volver a levantarnos...

    Jesús Fernández Gómez.

    ResponderEliminar
  3. Hola Xavier,
    Cuando leí tu libro, ya me gustó mucho lo que nos cuentas del "suspenso aleatorio". De hecho, alguna que otra vez se lo digo a mis hijos.
    Por aportar algo, el otro día hablé con los padres de un compañeros de mi hijo que por motivos de trabajo tuvieron que "salir" durante un par de años a Inglaterra. A la pregunta de ¿qué tal en el colegio?, su respuesta fué - Fantástico-.

    Básicamente la reflexión a la que llegue después de oirles, fue la siguiente: Mientras que en éste país se penaliza que pises la raya, en el exterior se motiva e incentiva el que te salgas de ella...

    Saludos

    ResponderEliminar
  4. Gracias, Fernando! Espero que disfrutes del blog!
    Un fuerte abrazo,

    Xavier

    ResponderEliminar