18 de abril de 2015

INEQUALITY (DESIGUALDAD)

El profesor Anthony Atkinson es un pionero en el estudio de la economía de la pobreza y de la desigualdad. En su último libro, Inequality, what can be done? argumenta que la desigualdad no es inevitable, no es algo que venga dado, como el clima, sino que es el producto de un comportamiento humano consciente. La salida de la crisis nos ha dejado un mundo mucho más desigual. En Estados Unidos, la diferencia entre los ingresos de los más pobres y de los más ricos se mantuvo más o menos constante desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los 70. En 2012, sin embargo, el 1% de población con mayores ingresos doblaban la riqueza que tenían en 1979, y obtenían una quinta parte del producto interior bruto norteamericano. En el Reino Unido, la riqueza del 1% más opulento, que era del 19% del PIB tras la Primera Guerra Mundial, cayó al 6% en 1979. Pero en 2012 volvía a ser de más del 12%. 

Atkinson identifica tres causas de dicho incremento de las desigualdades: la globalización, que permite que las naciones más ricas operen de forma asimétrica en las naciones más pobres; el rápido cambio tecnológico, que ha acabado con los empleos más seguros, especialmente en sectores relacionados con los sistemas industriales, y la explosión de un sistema financiero predatorio, entre otros.

El cambio tecnológico, que debería ser una fuente de crecimiento económico y de bienestar social, se ha convertido en un mecanismo polarizador. En el Reino Unido, este efecto se ha venido a denominar “economía de reloj de arena”, con una clase profesional en la cima (a menudo cultivada a través de prácticas gratuitas y carísimos programas formativos, con lo cual sólo unos pocos privilegiados pueden acceder), y una precaria clase low-cost en la base, a menudo empleada en servicios. No debería ser así. Ni mucho menos. Especialmente en un mundo en que la tecnología, sobre el papel, puede resolver prácticamente todos los problemas materiales del ser humano. El origen de esta anomalía es puramente organizativo: no hemos encontrado la manera de conseguir que la avalancha de innovaciones de ruptura que generamos (a un ritmo que jamás ha visto antes la humanidad) afecten positivamente al conjunto de la sociedad.

Adkinson rechaza la idea de que la dirección del cambio tecnológico sea incontrolable. Por el contrario, es el resultado de decisiones tomadas por científicos, gobernantes, consumidores e inversores, entre otros. Mariana Mazzucato ya demostró con su best-seller  “El Estado Emprendedor” cuál es el rol crítico de las administraciones en generar innovaciones de ruptura (internet, GPS, los semiconductores o las comunicaciones móviles son ejemplos de innovaciones inducidas por el sector público). El reto, ahora, es dirigir dichas innovaciones a solucionar los problemas más acuciantes del ser humano. Un ejemplo, según Mazzucato, podría ser la aproximación de Alemania en las energías renovables, incentivando fuertemente las inversiones privadas y la investigación en tecnologías energéticas sostenible, haciendo frente a la vez al cambio climático y evitando la pérdida de puestos de trabajo en ese país.

Para Adkinson, necesitamos un “nuevo modo de pensar”. La riqueza de un país “no es el producto del genio de unos pocos emprendedores, sino la labor colectiva de millones de personas, con el soporte del sector público”. El Estado crea y mantiene infraestructuras, financia la investigación, ofrece educación y protege la prosperidad. Por tanto, “la riqueza producida por todo el sistema no debe ser capturada por unos pocos individuos”.  Probablemente es el momento de refundar el capitalismo, haciéndolo más social. Por ello, ahora, los grandes programas de soporte a la I+D europea (Horizon 2020 o RIS3) ya, explícitamente, reclaman que la investigación genere un crecimiento inteligente, inclusivo y sostenible.

10 de abril de 2015

ABUNDANCE: UN MUNDO DE ABUNDANCIA ES POSIBLE

Cuando éramos una especie que vivía en las sabanas africanas, desarrollamos un especial sentido de la alerta negativa, amplificada y orientada a la supervivencia: nos llamaba la atención cualquier ruido extraño, cualquier silencio inesperado o cualquier silueta que pudiera parecer un león amenazante. Estamos genéticamente predispuestos para magnificar los estímulos negativos. Por ello, sorprendentemente, en la era del silicio, todavía prestamos mucha más atención a las malas noticias que a las buenas. Por este motivo nos interesa más todo aquello que puede ser nocivo que lo que puede inducir optimismo. Por eso consumimos de forma masiva noticias dramáticas. Por ello, la prensa nos inyecta cada día, en portada y de forma destacada, miles de eventos negativos: accidentes, desastres naturales, hambre, o guerras. Y por eso tenemos permanentemente esa sensación de colapso como sociedad y como civilización, de que nada funciona y todo irá a peor.

Pero si somos capaces de alzar la mirada y contemplar, no los titulares de los diarios de hoy, sino la evolución de la humanidad en un lapso de varias décadas, las evidencias son abrumadoras: estamos progresando positivamente de forma exponencial. Desgraciadamente, no todos, pero sí en media. En cien años, la esperanza de vida se ha doblado, la renta per cápita a nivel global se ha multiplicado por tres, y la mortalidad infantil se ha reducido en un 90%. El precio de los alimentos básicos ha caído a sólo el 10% de lo que valían, comparativamente, hace 100 años. El coste de la electricidad se ha reducido 20 veces, el del transporte, 100 veces, y el de las comunicaciones, 1000 veces. En los países desarrollados, hoy, incluso el 99% de los ciudadanos por debajo de los umbrales de pobreza tiene acceso a electricidad y agua potable, el 95% disponen de televisión, y el 88% de teléfono móvil. Aunque no lo parezca, nos encaminamos hacia un mundo de abundancia.

Esta es la esperanzadora tesis del libro Abundance, de Peter Diamandis y Steven Kotler. Acabamos de pasar la frontera de los 7.000 millones de habitantes en el mundo. El 66% de los cuales estará conectado a internet hacia el 2020. 3000 millones de personas se añadirán a la conversación global en los próximos 5 años, con toda la fuerza creativa, el talento y las oportunidades que ello conlleva. Hoy, un adolescente africano, con un móvil en las manos tiene acceso libre a GPS, vídeo de alta definición, una librería infinita, clases online, juegos y, incluso, conferencias internacionales vía Skype. Tiene más acceso a información que el presidente Reagan en los 80. Disponemos, o dispondremos en breve de memoria y capacidad de cálculo prácticamente ilimitada a coste cero, de información y educación prácticamente infinita a coste cero.

Y es que el mundo, de forma imperceptible, pero vertiginosa, está siendo impulsado por un desarrollo tecnológico exponencial. No sólo están emergiendo tecnologías que tienen rendimientos crecientes y acelerados, sino que todas están llegando a la vez. Se está produciendo una convergencia tecnológica nunca vista antes: la sensorización total (el internet de las cosas), la robótica, la biología sintética, la inteligencia artificial, o los nuevos materiales cambiarán el mundo a mejor, de forma absolutamente impensable. Y lo harán en pocos años. ¡Seamos optimistas! Tenemos que dejar de pensar en el futuro en una forma lineal y local. Tenemos que pensar de forma exponencial y global.

En 1870, el aluminio era un metal más escaso que el oro. Sólo personajes exóticos, como el rey de Siam, podían permitirse el lujo de disponer de cubiertos de aluminio. Sin embargo, el aluminio se encuentra presente en un 8% de los componentes de la corteza terrestre. Teníamos millones de toneladas de aluminio a nuestros pies. Pero hasta que en 1886 los químicos Hall y Héroult no descubrieron el proceso de síntesis del aluminio a partir de la bauxita mediante electrólisis, la humanidad no pudo disponer de este recurso. Y es que la escasez es contextual. La tecnología es una gran fuerza liberadora de recursos

Por ello podemos pensar que, en un mundo donde el 70% de la superficie terrestre es agua (eso si, el 97% de ella, salada), sólo es necesario profundizar en el proceso de desalinización para proveer a la humanidad de agua dulce. En un planeta que recibe anualmente radiación solar equivalente a 5000 millones de veces el consumo mundial de energía, sólo es cuestión de tiempo (y de inversión en tecnología), que liberemos el mundo de sus necesidades energéticas. En pocos años, cada individuo estará rodeado de miles de sensores. Cada dispositivo manufacturado estará sensorizado y conectado a internet, por lo que sólo será necesario consultar Google cuando perdamos las llaves de casa. Cada persona tendrá su genética decodificada, y podrá planificar cuidadosamente su salud. Los accidentes de tráfico serán sólo un recuerdo, en un entorno de movilidad autónoma guiada por inteligencia artificial. Y la biología sintética permitirá desarrollar organismos generadores de combustible o eliminadores de todo tipo de residuo orgánico o inorgánico. Bajando los planos de la nube de internet a través de su smartphone, un agricultor en una estepa remota podrá imprimir una silla de diseño, una llave inglesa o recambios de los filtros del motor de su tractor. El hijo del mismo agricultor podrá seguir cursos gratuitos on-line de las mejores universidades del mundo, o consultar especialistas médicos mediante apps específicas de telemedicina. Y nada mejor que la educación y la sanidad para liberar al mundo de la presión demográfica. Desmintiendo a Malthus, las sociedades con mayor acceso a educación y sanidad, son aquellas que tienen un crecimiento demográfico más equilibrado.

El poder transformador y liberador de recursos de la tecnología nos permite vislumbrar un mundo de abundancia. Es una terrible paradoja de que en un mundo de tecnologías exponenciales continuemos sufriendo grandes crisis económicas, y, aún, que salgamos de las mismas con mayores desigualdades. Seamos optimistas. Tenemos que cambiar el "mindset" (la mentalidad), ser positivistas y concentrarnos en lo que realmente puede liberarnos y definir radicalmente un futuro sin escaseces: la ciencia y la tecnología al servicio de las necesidades del ser humano

2 de abril de 2015

IS AMAZON GOING TO KILL SUPERMARKETS?

Disruptive innovation in shopping: Amazon presented this week a small device, the Dash Button, that allows you to order any item directly from home, when you're short of stocks (from cookies to shampoo, from toasts to milk or orange juice...). The device incorporates a wi-fi controller connected to your smartphone through an specific Amazon app. The order to replenish is immediately sent to Amazon, and you'll receive the products at home in 24 hours.

If it works, it will be a true breakthrough in the customer experience, fueled by the easiness of use, the convenience of the device, and the invitation to trigger an impulsive and automatic replacement system. 

Is the traditional concept of retailing threatened?



More info: http://time.com/3766581/amazon-dash-button-ordering-april-fool/

31 de marzo de 2015

DISTRITOS DE INNOVACIÓN: DEL LABORATORIO AL GARAJE


La tendencia es la de nutrir comunidades innovadoras vivas y palpitantes, más que remotos y estériles silos de investigación

(Pete Engardio, “Research Parks for the Knowledge Economy”, Bloomberg BusinessWeek)

Efectivamente, un nuevo mapa de innovación está emergiendo en Estados Unidos y en todo el mundo, según Brookings. Frente a los institutos de investigación aislados, paradigma del viejo modelo de innovación lineal y cerrada, el mundo sale de la crisis con potentes focos innovadores, mayoritariamente urbanos, donde instituciones líderes en investigación están interconectadas dinámicamente con clústeres empresariales, start-ups, incubadoras y aceleradoras de negocio. No cuenta sólo la ciencia. También las relaciones, el trabajo integrado y la calidad de vida. Los distritos de innovación inauguran una nueva concepción del desarrollo económico, el urbanismo, la creación de identidades locales (marcas de ciudad o de territorio), y el networking social. Las políticas de desarrollo económico, urbano, social, tecnológico y científico se integran por primera vez en compactos ecosistemas de alta densidad innovadora, donde el conocimiento fluye a la velocidad de la luz del laboratorio al garaje. Es la máxima plasmación de la innovación abierta.

Barcelona, Berlín, Londres, Medellín, Montreal, Seúl, Estocolmo, Houston, San Francisco o Toronto son ejemplos de dichos distritos. Las actividades, muchas de ellas en la periferia de la ciudad, se reconcentran hacia áreas urbanas, impulsadas en muchas ocasiones por planes de rehabilitación de antiguas zonas industriales. El fenómeno ayuda a expandir el empleo y las oportunidades sociales en históricas áreas de baja renta per cápita. La concentración urbana genera también un efecto repoblador, catalizador del tráfico, y ralentizador de la invasión de áreas extraurbanas sensibles medioambientalmente.

Los distritos innovadores son conglomerados de instituciones educativas y de investigación, empresas de alto potencial de crecimiento, organismos de soporte, proveedores de conocimiento y de servicios avanzados, inversores y fondos de capital, todos ellos interactuando en el día a día, en la inmediata proximidad, conectados por vías sostenibles (como el bike-sharing), alimentados por energías renovables, e “impulsados por cafeína”, según Brookings

Los distritos de innovación o ecosistemas innovadores se asemejan a sistemas naturales, formados por organismos vivos (como en los ecosistemas biológicos), las conexiones entre ellos, y las conexiones con el medio físico donde se relacionan. En un distrito innovador, los “organismos vivos” son todo tipo de organizaciones e individuos que interactúan con la finalidad de obtener resultados económicos. Comprenderían desde los centros de investigación, universidades, start-ups y grandes compañías consolidadas a instituciones públicas o inversores, pero también hoteles, restaurantes, pubs, retailers, o centros médicos. Esta capa constituye el conjunto de activos económicos del ecosistema. El medio (espacios urbanos, zonas verdes, edificios públicos o privados, párkings laboratorios, espacios de co-working e infraestructuras de todo tipo –como el despliegue de la fibra óptica, zonas wi-fi, o conexiones físicas por carretera- ) constituiría el conjunto de activos físicos. Y las relaciones entre todos ellos, desde lazos estratégicos o funcionales de cadena de valor a lazos de interacción puntual (estimuladas por networking-breakfasts, seminarios, conferencias, congresos, etc) configurarían los activos relacionales.

El salto del laboratorio científico al garaje emprendedor no es ni inmediato, ni lógico, ni ocurre por difusión natural. Precisa condiciones de contorno, condiciones de ecosistema. Hasta las ranas, para saltar fuera del agua, necesitan un complejísimo ecosistema que las incube, las desarrolle, y les permita crecer y reproducirse. Un ecosistema donde las condiciones de humedad, salinidad, y temperatura, así como la existencia de nutrientes específicos o de depredadores resutan en éxito o fracaso del proceso evolutivo, respondiendo a un delicado equilibrio natural. 

El diseño y desarrollo de ecosistemas balanceados, integrando políticas económicas, urbanas, científicas, y tecnológicas es clave en el mundo que emerge de la Gran Depresión para que el conocimiento fluya a la velocidad de la luz y, se convierta en ventajas competitivas y en renovado crecimiento económico.




22 de marzo de 2015

SINGULARITY UNIVERSITY: TECNOLOGÍAS EXPONENCIALES AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD

Singularity University es una organización que provee programas de educación, genera alianzas innovadoras y acelera de startups para ayudar a empresas, instituciones, ONGs, inversores y gobiernos a entender el poder transformador de las tecnologías de última generación. La finalidad: utilizar dichas tecnologías para impactar positivamente en la calidad de vida de miles de millones de personas. Ya comentamos en el post “La Economía Exponencial” la gran paradoja que supone constatar que la tecnología, hoy, puede resolver la práctica totalidad de problemas del ser humano. Pero asistimos impotentes al espectáculo de cómo nuestra incapacidad organizativa y política impiden poner esta potencia tecnológica y científica al servicio de los grandes retos de la humanidad.

Xavier Pont, de Ship2B, ha asistido al congreso de Singularity University en Sevilla, y nos ha hecho el gran favor de redactar el siguiente post:

Las tecnologías y las organizaciones exponenciales al servicio de los grandes retos de la humanidad

Cuando Raymond Kurzweil y Peter Diamandis fundaron Singularity University (SU) en el 2008 no pensaban que podrían generar el impacto que están consiguiendo en tan poco tiempo y con tan pocos medios. Es verdad que las entidades fundadoras (Google, NASA, Nokia, Cisco, Kauffman Foundation, etc.) prometían grandes progresos  pero, sin duda, no al nivel que están consiguiendo. Sus cursos en el campus de la NASA de una semana a $12.000 se han vuelto aspiracionales para las grandes mentes y emprendedores de medio mundo.

El concepto de Singularity University se basa en 3 pilares fundamentales: 

·         Tecnologías exponenciales: la tecnología aumenta a un ritmo inimaginable que nos superará a todos en pocos años: ya están imprimiendo carne con impresoras 3D para el tercer mundo creada genéticamente sin necesidad de animales; ya puedes leer el estado de ánimo y el historial médico o profesional de una persona con unas gafas preparadas y sin que él se de cuenta; la energía solar ya es más barata que el petróleo (cuando hace tan sólo cuatro años era cuatro veces más cara); ya puedes mover cosas con tu pensamiento; ya puedes hacerte una dieta según tu código genético; en el 2020 ya no podrás diferenciar un robot de una persona, etc.

·         Organizaciones exponenciales: Además, estas tecnologías consiguen llegar al mercado con organizaciones super eficientes y con una plantilla mínima. En Kodak trabajaban 50.000 personas, en Instagram menos de 1.000. Conocer como montar organizaciones exponenciales es determinante si quieres ser disruptivo. Salim Ismail en su libro OrganizacionesExponenciales explica las claves de este tipo de organizaciones. En nuestra tierra Javi Creus (fundador de Ideas for Change) lo explica también muy bien en su famoso pentagrowth (ver) Todo este cambio es producto de “las 4 D”: digitalización, democratización, demonetización y disrupción.

·         Grandes problemas de la humanidad: la misión de SU es sacar de la pobreza a 2.000 millones de personas en los próximos 10 años a través de las tecnologías y las organizaciones exponenciales (lo que equivale a decir que hoy en día cualquier persona en cualquier lugar del mundo puede crear un impacto disruptivo que resuelva algún gran reto de la humanidad). Hay que dirigir esta aceleración tecnológica y esta eficiencia organizativa para resolver los grandes retos de la humanidad (SU habla de 9 grandes retos: Envirnoment, Energy, Education, Health, Security, Food, Water, Poverty y Disasters). Son numerosos los ejemplos que nos permiten ver que esto es posible.


Los mensajes de fondo de SU son potentes y cualquier Universidad de prestigio o cualquier escuela de negocios debe considerarlos si no quiere quedar desfasada en sus contenidos y al margen del futuro. En SU reúnen a los expertos y ponentes mejores de cada ámbito para ilustrarnos con cientos de ejemplos de todos estos cambios. Como todas las organizaciones también tienen sus problemas, sus precios no son precisamente sociales y sus contenidos no son en abierto (una clara contradicción con su credo) pero, sin duda, la SU tiene un gran porvenir. La semana pasada aterrizaron por primera vez con un summit en Sevilla, y las instituciones catalanas y asociaciones empresariales están trabajando duro para poder tener a la SU el año que viene en Barcelona.

De momento, todos deberíamos tomar nota de esta gran iniciativa. Para los que tengan mayor interés en profundizar en las tecnologías exponenciales, una recomendación de lectura para las vacaciones: Abundance de Peter Diamandis & Philip Kotler (ver), no tiene desperdicio .

Xavier Pont

21-marzo-2015

15 de marzo de 2015

NUEVAS TENDENCIAS EN EDUCACIÓN

La Fundación Ship2B es una iniciativa liderada por Xavier Pont, Maite Fibla y Clara Navarro, que tiene como objetivo impulsar el emprendimiento social y la inversión de alto impacto como instrumento para conseguir un cambio positivo en nuestra sociedad. En un mundo donde crecen los desequilibrios sociales, se desmantela el estado del bienestar, y miles de personas han visto cómo se han deteriorado sus condiciones económicas a causa de la Gran Depresión, Xavier, Maite, Clara, y un conjunto de personas y entidades líderes en sus sectores, han decidido impulsar empresas sociales. Empresas que tengan como misión la solución de un problema social o medioambiental definido, sin renunciar a la rentabilidad y a la sostenibilidad económica, pero priorizando la reinversión de sus beneficios en la causa social, y primando un comportamiento equitativo y ético hacia todos los agentes afectados por sus actividades.

Entre sus iniciativas, destaca la reciente convocatoria B-Challenge, de aceleración de proyectos sociales en el ámbito de la educación. Ship2B y el instituto de prospectiva Creafutur han realizado previamente un brillante análisis de las nuevas tendencias en educación, sntentizando 8 macrotendencias:

1. Educación a través de juegos: convertir las sesiones en un desafío constante, proponiendo retos a los alumnos para despertar su interés. Dichos juegos pueden representar simulaciones o roles. La revolución digital y móvil ofrece una plataforma disruptiva en la propuesta sistemática de nuevos juegos educativos, y un increíble campo emergente de nuevas oportunidades de negocio.

2. MOOCs (Massive On-line Open Courses): cursos abiertos accesibles por internet, sin límite de matriculaciones. Los contenidos suelen ser gratuitos y, en todo caso, se paga por el certificado o título. Supone la democratización total de la enseñanza, y la concentración en extremos del valor en la cadena educativa: si las clases son ya una commodity, accesibles gratuitamente por internet, el valor se concentrará en el diseño de los contenidos, y en la marca que los imparta y expida.  (Nota al margen: parece que las más recientes tendencias cuestionan la sobreexpectativa MOOC, y anticipan una llegada de MCOOCs –Massive Customized Online Open Courses- cursos masivos, pero a la carta)

3. Big Data y Open Data: la creación de gran cantidad de datos, y la apertura de los mismos más allá de la institución que los genera (sea una administración pública, una universidad o una escuela). Big y Open Data permiten compartir currículums y perfiles de alumnos, analizar buenas prácticas, detectar tendencias, medir efectividades… ¿Cuál es la secuencia de temas más efectiva? ¿Qué hábitos de los estudiantes generan mejores resultados? ¿En qué momento están listos para pasar al siguiente tema? Schoolzilla, iniciativa que pretende solucionar estas cuestiones, ha levantado ya más de 1,7 M$ de capital riesgo.

4. Educación personalizada: realización de programas a medida, de materiales personalizados (la impresión digital permite hoy customizar el material didáctico según el perfil específico del estudiante), acompañamiento a la carta…

5. Educación inclusiva: educación que permite a los estudiantes acceso regular a la escuela, con énfasis en colectivos con difícil acceso a la formación. Según la OCDE, los mejores sistemas educativos son aquellos que combinan calidad e igualdad social, adquiriendo conocimientos y aptitudes en base a las capacidades del alumno, no a su nivel socioeconómico.

6. Learning by doing: experimentación, DIY (Do It Youself), y trabajo basado en proyectos. Hace pocos días, Luis Garicano publicaba un artículo en El País, donde afirmaba que en un mundo donde toda la información está disponible en el PC, el reto educativo es construir proyectos en equipo, a partir de piezas de conocimiento que el alumno puede capturar de diferentes fuentes. Se acabó la clase magistral. La teoría se trabajará individualmente, en casa, con material audiovisual; y la práctica se desarrollará en clase con supervisión del profesor.

7. Clase digital: substitución de los soportes clásicos (libros y apuntes) por ordenadores, tablets, apps y material audiovisual de todo tipo. No sólo como apoyo al profesor y mecanismo de transformación metodológica. También como mecanismo de seguimiento automatizado individual del alumno.

8. Plataformas colaborativas: mecanismos de generación de conocimiento grupal, como comunidades de aprendizaje en cualquier disciplina: desde idiomas (con bases de datos compartidas de recursos digitales), a matemáticas o cocina. En este ámbito, emergen también comunidades de interconexión de estudiantes (para compartir dudas, experiencias…), o de intercambio de materiales. Algunas startups en este campo, como Chegg, cotiza en bolsa y  genera ingresos de más de 60 millones de dólares.

Poca gente ha meditado en profundidad sobre la revolución metodológica que las nuevas tecnologías están provocando en el sector educativo. Hoy, entrar en un aula de grado significa enfrentarse a una hidra de 30 cabezas: 30 estudiantes, con sus tablets o PCs, conectados entre ellos, interactuando, y con acceso a toda la información del mundo en tiempo real. ¿Cómo puede un profesor explicar estrategia competitiva si los estudiantes acceden a los vídeos del mismo Michael Porter?  Y, ¿cómo escalar la potencia de dichas tecnologías para dar a todos los jóvenes del mundo un acceso inteligente, inclusivo, sostenible y orientado a formar personas honestas y comprometidas socialmente?

Un reto apasionante que Xavi, Maite, Ship2B, y Creafutur nos ayudan a resolver. Gràcies, companys, un privilegi estar a prop vostre!






13 de marzo de 2015

REVOLUCIÓN "SMART": EL NUEVO TSUNAMI TECNOLÓGICO GLOBAL

Una nueva revolución tecnológica está a punto de sacudir el mundo: la revolución de la sensorización total. La revolución "smart", derivada de la incorporación masiva de dispositivos electrónicos distribuidos, en todos los campos de la vida del ser humano, e interconectados mediante internet. Una revolución que ya empezamos a percibir con la irrupción de una serie tendencias, aparentemente inconexas, pero que configuran el avance del nuevo tsunami tecnológico global: Smart Grids (redes inteligentes), Smart Cities (ciudades inteligentes), Wearables ( sensores en el cuerpo humano), e-Mobiity (movilidad eléctrica), 3D-Printing (impresión en tres dimensiones), y Big Data, entre otros. Conceptos emergentes que en absoluto están inconexos: significan el desbordamiento de la plataforma internet y la digitalización de todos los campos de la vida: entorno urbano, transporte, salud, energía, fabricación, educación, deporte ... Si el mundo digital, hasta el 2007 (con la aparición del iPhone) estaba restringido a las pantallas de PC, hoy la red ha escapado del corsé de los computadores personales y extiende sus tentáculos a absolutamente todos los espacios de la vida profesional y personal, a través de millones de puntos de contacto distribuidos por todas partes, con la potencia transformadora que ello supone.

Se estima que 50.000 millones de nuevos dispositivos, de todo tipo, se incorporarán a la red en los próximos 15 años. Un 20% de ellos tendrán que ver con la salud. El seguimiento en tiempo real de variables fisiológicas mediante sensores ubicados en el cuerpo humano (desde camisetas inteligentes a brazaletes electrónicos de control del sueño, o microcápsulas nanotecnológicas que circularán por el torrente sanguíneo generando señales de control de niveles hormonales, entre otras muchas cosas), y la acumulación de gran número de datos estadísticos, permitirá levantar señales de alerta inminente. ¿Se imaginan un mensaje urgente a su móvil: "En una hora y cuarto usted tiene un 80% de posibilidades de sufrir un infarto de miocardio. Póngase en contacto inmediato con su centro médico"?

Posiblemente, a la vez que recibe este mensaje alarmante, otro programa de software de control de tráfico urbano, que reciba señales en tiempo real de posición y desplazamiento de todos los vehículos de la ciudad, la indique qué camino es el más rápido para llegar al centro médico. Como en el tráfico aéreo actual, una aplicación en su móvil le reservará un slot de conducción rápida. Y es que, en el automóvil, la electrónica gana peso sobre la mecánica: la mayor parte del coste de un automóvil hoy proviene de los dispositivos electrónicos y software embarcado. De forma irremediable, a la vez, los automóviles de motor de combustión se verán sustituidos por vehículos eléctricos. Y ¿a qué se parece un vehículo eléctrico, con elevada carga de software y conexión a internet, sino a un gran iPhone con ruedas?

Millones de puntos de entrada a internet están a punto de decir dónde estamos, hacia dónde vamos, con quien estamos, como estamos, qué necesitamos, qué necesitaríamos y qué podemos consumir en cada momento de nuestra vida. Ofrecer las mejores posibilidades de productos y servicios en cada momento, para maximizar nuestro bienestar abre un campo de negocio infinito para jóvenes start-ups del mundo digital. Porque, si desde 1995 (época aproximada de la irrupción de internet) hasta 2007 (aparición del iPhone), el mundo digital fue un mundo virtual, parelelo (desdoblado, un mundo existente detrás de las pantallas del PC), el iPhone significó la conexión crítica de dos tecnologías transformadoras: internet y comunicaciones móviles. Steve Jobs hizo a internet móvil, ubicua y omnipresente. Con lo cual, la divergencia entre mundo real - mundo virtual desapareció: desde 2007, el mundo virtual y el real empezaron a converger de nuevo. Con la sensorización masiva, el mundo virtual será una proyección fiel, en tiempo real, del mundo físico. Los dos mundos vuelven a convertirse en uno solo. La división entre real y virtual sólo ha durado una década: en adelante, el mundo real será también el digital.

Y esto da pie a una nueva ola de oportunidades: el infinito mar de datos que proporcionará la red ubicua, generará algo que la humanidad nunca ha tenido antes: una potentísima capa superior de gestión del conocimiento. Big Data, el tratamiento de datos masivos, permitirá optimizar procesos administrativos, protocolos médicos, rutas de tráfico, gestión medioambiental, control energético, anticipar tendencias emergentes, prevenir riesgos y hacer más y mejor ciencia al servicio de la humanidad. 

Cuando un terremoto de magnitud 6.0 golpeó California el 24 de agosto de 2014, a las 3:20 de la madrugada, miles de personas se despertaron atemorizadas, y no pudieron volver a dormir. Su ritmo cardíaco fue recogido por brazaletes electrónicos Jawbone de control del sueño, muy populares en el área. El análisis de los datos de los mismos, obtenidos en tiempo real en internet, permitió algo insólito: la determinación del lugar exacto donde la sacudida fue más fuerte. Y, por tanto, la identificación con exactitud del epicentro del terremoto y de las diferentes olas sísmicas sobre el territorio. El nuevo tsunami tecnológico global nos ofrecerá numerosas e inesperadas apicaciones.

(Artículo publicado en ViaEmpresa el 13/03/2015)