15 de diciembre de 2014

¿CUÁNTO TIEMPO TARDARÍAMOS EN ALCANZAR A LOS LÍDERES?

Zenón de Elea fue un filósofo griego nacido en el 490 a.C que planteó una serie de paradojas relativas al movimiento. La más famosa de ellas, posiblemente, fue la de Aquiles y la tortuga. Aquiles, guerrero más veloz de los aqueos, en cierta ocasión fue retado por una tortuga. La tortuga le dijo al guerrero que era capaz de ganarle en cualquier carrera, si le daba una ligera ventaja. Aquiles se burló, prepotente, seguro de su superioridad, y aceptó el reto. Sentado bajo un árbol, dejó que la tortuga recorriera diez metros. Entonces fue a su alcance. Fijó la vista donde estaba la tortuga, pero cuando llegó a aquella posición, ésta ya no estaba allí, sino que había avanzado un pequeño trecho. Sin desanimarse, fijó de nuevo la vista en la posición de la tortuga y siguió corriendo, pero al llegar de nuevo, la tortuga ya no estaba, había avanzado un poco más. De este modo, Aquiles no podía ganar a carrera: dondequiera que fijara la vista, una vez llegara, la tortuga ya le habría avanzado.

En innovación, no somos Aquiles, somos tortugas. Me he entretenido a comprobar cuánto se había incrementado la inversión en I+D sobre PIB en una década, en España. Sólo 0,23 puntos sobre PIB. A esta increíble velocidad de crucero, y suponiendo que las “tortugas” que tenemos delante (que realmente son Aquiles) no se mueven, tardaríamos:
  • 47,9 años en llegar a la media de la UE
  • 48,9 años en llegar al nivel actual de China
  • 92,1 años en alcanzar a USA
  • 97,4 años en alcanzar a Alemania
  • 102 años en llegar al objetivo de la UE para el 2020 (3% I+D/PIB)
  • 155,3 años en alcanzar a Finlandia
  • 176,3 años en alcanzar a Corea del Sur
  • 181,6 años en alcanzar a Israel

Con un poco de suerte, nuestros tataranietos vivirán en un país innovador y competitivo (suponiendo que el resto de países paralizan todas sus actividades innovadoras desde ahora mismo)


A Catalunya no estem gaire millor. Els temps de la nostra cursa, al ritme actual, són:
  • 19,6 anys en arribar a la mitja de la UE
  • 20,4 anys en arribar al nivell actual de Xina
  • 25,7 anys en arribar al nivell actual del País Basc
  • 56,1 any en arribar al nivell actual d’Estats Units
  • 60,4 anys en arribar al nivell actual d’Alemanya
  • 64,8 anys en arribar a l’objectiu de la UE pel 2020 (3% R+D/PIB)
  • 108,3 anys en arribar al nivell actual de Finlàndia
  • 125,7 anys en arribar al nivell actual de Corea del Sud
  • 130 anys en arribar al nivell actual d’Israel.

Els països capdavanters ens porten ni més ni menys que un segle d’avantatge.




9 de diciembre de 2014

INVESTIGACIÓN INDUSTRIAL Y PATENTES

Estos días he capturado un par de tweets nteresantes, sobre investigación industrial y sobre patentes. El primero me lo envió Xavier Potau (@xavierpotau, ex-compañero del IRTA y ahora en Technopolis Group (UK)). En él se hace referencia a los datos publicados recientemente en el Industrial R&D Scoreborad de la Unión Europea

No hace falta decir gran cosa... De las 2500 empresas del mundo con mayor inversión en I+D, España sólo cuenta con 17, que representan sólo el 0,8 % de la inversión mundial en I+D. El campeón europeo es el Reino Unido, con 140 empresas en el ránking, que representan el 4,4% del esfuerzo mundial en investigación industrial, aunque Alemania, con un número ligeramente inferior (138), llega al 11% de inversión global en I+D industrial. Las empresas alemanas son más intensivas en tecnología que las británicas.

Otro tweet inquietante llega de Conrad Hackett (@conradhackett), extraído del 6th Report on Economic, Social and Territorial Cohesion de la UE. en el que compara los registros de patentes por millón de habitantes en Europa y en USA. Las zonas coloreadas de azul más intenso superan las 250 aplicaciones por año y millón de habitantes. Las coloreadas en azul pálido, no llegan a las 50.


EL NUEVO CONTRATO SOCIAL FINLANDÉS

En 2007 asistí a una conferencia de la asociación empresarial FemCat. En ella se exponían las conclusiones de un viaje que un grupo de empresarios catalanes había hecho a Finlandia, país tomado como modelo de innovación y competitividad. Todavía conservo las diapositivas. En su diagnosis, se detectaba que existía un déficit de inversión pública en I+D en Catalunya de 969 M€. Y un déficit de inversión privada de 2.630 M€. Para un tamaño empresarial, PIB y población similar a Catalunya, ¿Qué pasaba en Finlandia que las inversiones empresariales en I+D prácticamente doblaban a las de Catalunya?

La explicación la encontré en la web de TEKES, la agencia de desarrollo industrial y tecnológico finlandesa. En ese momento, TEKES inyectaba a la economía finlandesa 600 M€ públicos en la financiación de proyectos industriales de muy alta tecnología, según la fórmula matching fund (por cada euro público se exigían fondos privados en proporción 1 a 3 ó 1 a 4). La economía finlandesa estaba propulsada por un increíble flujo de fondos destinados al desarrollo de tecnología industrial. Esos 600 M€ públicos, multiplicados por 4 a través del mercado, generaban los más de 2.000 millones de inversión en exceso en I+D  que detectó FemCat. Además, según la propia asociación, “Invierten en proyectos de riesgo. Fracasan el 30% de ellos, y dicen que la tasa de fracaso es baja”. Obvio… Si los proyectos fueran seguros, los debería financiar el mercado, no una agencia pública de desarrollo. Los proyectos financiados por TEKES siguen (todavía hoy, y desde hace 30 años) la lógica de: a) muy alto nivel de reto tecnológico, b) impacto en la economía, c) efecto multiplicador por coinversión privada, d) fórmula consorciada con universidades y centros de investigación para crear relaciones de confianza entre ellos, y  d) creación de empleo.

Según Jean-Jaques Rousseau, filósofo ilustrado, para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito que les otorga ciertos derechos y obligaciones, a cambio de que el Estado les garantice un marco legal que les permita ejercer esos derechos. El Estado es la entidad creada para hacer cumplir ese contrato. Rousseau vivió en el siglo XVIII, y, desde entonces, un cambio fundamental se ha producido en las sociedades. Fue Peter Drucker, padre del management moderno quien nos hizo notar ese cambio: desde el siglo XX el agente fundamental de desarrollo económico (y, en parte, social) es la empresa. Vivimos, trabajamos e interaccionamos en el seno de organizaciones. El siglo XX fue el primer siglo de las organizaciones. En el siglo XVIII la vida de los seres humanos no discurría en entornos organizativos. Hoy sí, vivimos en entornos organizativos que, además, compiten globalmente. Y un nuevo agente ha irrumpido en escena: la empresa como mecanismo de creación de valor económico y social.

Creo que Finlandia ha actualizado su contrato social, y ha incorporado a este nuevo agente. La nueva propuesta de valor finlandesa es taxativa: “Empresa, no te preocupes de la investigación y desarrollo. Dado que es una actividad de alta incertidumbre te la paga el estado. A cambio, te exigiré que crezcas y crees empleo”. Efectivamente, un flujo económico de 600 M€ anuales para investigación industrial en una economía como la finlandesa significa, virtualmente, que el estado finlandés se hace cargo de la práctica totalidad de la investigación en sus pequeñas y medianas empresas.

Sabemos que la crisis europea, y especialmente del Sur de Europa no es (solo) una crisis de exceso de gasto, sino de defecto de gasto en algunos ámbitos específicos. No es una crisis que se resuelva (solo) mediante la contención extrema del gasto público, sino mediante el incremento de inversiones estratégicas en I+D y educación, entre otras cosas. Esperemos que el nuevo contrato social se extienda, com en Finlandia, a los países del Sur de Europa.




27 de noviembre de 2014

COMO PONER EN MARCHA LA INNOVACIÓN ABIERTA EN LA PYME

Ángel Alba, consultor, experto en innovación y director de Innolandia, me pidió hace unos días publicar un post en este blog. Ahí va, de su puño y letra:

La innovación abierta representa el quinto paradigma de la innovación y el que han desarrollado bastantes empresas grandes en los últimos años. Sin embargo, tiene un potencial enorme aún por explorar para las empresas pymes, especialmente aquellas intensivas en conocimiento.

Las pymes innovadoras en España

Decía Xavier en un artículo anterior y suscribo completamente, que en España somos buenos investigando pero bastante malos innovando. Somos sabios pobres.
Generamos conocimiento, pero no sabemos llevarlo a mercado, como hacen por ejemplo los alemanes. Según en la Radiografía de empresas innovadoras en España, elaborada por Innolandia.es, apenas el 0,4% de las empresas son innovadoras, es decir lo hacen de forma consistente.
Eso significa, unas 11.000 empresas.
Si bajamos un escalón y miramos en las pymes, que conforman el 98% del tejido empresarial del país, el panorama puede ser aún más desolador:

·         Sólo el 0,3% de las pymes españolas innova, dedicando apenas 330.000 €
·         De entre las empresas de entre 10 y 50 empleados, son innovadoras el 4%
·         De las empresas de entre 50 y 250 empleados, son innovadoras el 13%
·         Las microempresas, que tienen entre 1 y 10 empleados

Aunque sí que me gustaría destacar que existe una categoría de pyme, las intensivas en conocimiento, que prestan servicios de innovación a otras empresas y dedican el 20%
Por aquí podemos salvarnos.
Además de innovar poco, las empresas que lo hacen siguen el modelo “yo me lo guiso, yo me lo como”. Apenas se aplica la innovación abierta, la colaboración con otros agentes.
Solo el 31% de las empresas colabora con otros actores de su ecosistema de innovación. En la práctica esa es la cantidad de empresas que aplican la innovación abierta en España.

Dos estrategias de open innovation: TICs y relacional
Como hemos visto, poner en marcha un sistema de innovación abierta en una pyme española no va a ser fácil, porque hay pocas que estén dispuestas a hacerlo.
Pero siempre hay empresas lanzadas y que quieren aventurarse.
En mi experiencia con las pymes, hay dos tipos de estrategias fundamentales para aplicar, de forma efectiva, un modelo de innovación abierta:

·         Métodos basados en la relación.
Es la forma tradicional en la que ha funcionado la innovación abierta. A través de los contactos personales, acudiendo a las universidades y centros tecnológicos, han ido generando oportunidades de colaboración y transferencia entre las empresas dinámicas colaborativas.
La formalización de redes y ecosistemas en los últimos años, está favoreciendo este modelo de innovación abierta.
Cada vez es más importante estar presente físicamente en estos ecosistemas, pero sólo en los adecuados para los intereses de la empresa. Estar ubicados en parques científicos, o clusters ayuda a que la transferencia de conocimiento y con ella, la generación de oportunidades de innovación se produzca por “ósmosis”.
Por ejemplo, Silicon Valley para TICs o Massachusents para biotech son dos ejemplos de este modelo de ecosistema que favorece la innovación abierta.

·         Métodos basados en las TICs
De unos años a esta parte, han surgido plataformas online que acercan oferta con demanda tecnológica para promover la innovación abierta.
Con Internet, estas plataformas superan la barrera física de la distancia geográfica y cualquier pyme puede registrarse en uno de estos portales y encontrar una tecnología desarrollada por una Universidad de la India en apenas 30 minutos.
Como gestionar el acuerdo para la transferencia ya es otra historia y de nuevo entran factores de relación para la negociación de las condiciones.
Estos portales se pueden categorizar en dos:

-          los multilaterales, gestionados por organizaciones privadas y que ponen en contacto oferta con demanda tecnológica. Ejemplos de esta tipología son la Enterprise European Network, Innoget, Innocentive o Innoversia
-          los privados, desarrollados por empresas privadas que lanzan retos a la comunidad sobre innovación que quieren desarrollar. Los ejemplos más claros son el portal Connect&Develop de Procter&Gamble o el de la farmacéutica Lilly.

Pasos para poner en marcha la innovación abierta en una pyme
Cada empresa es diferente y cuando los profesionales nos acercamos a ayudarlas debemos adoptar un enfoque casi artesano, en función de sus características, sí que creo que podemos seguir una serie de pasos para poner en marcha la innovación abierta en una pyme.
Vamos a ver un caso real, sin nombre, de cómo se puede aplicar este método.

1)      Definición de los objetivos del programa
Tenemos una empresa de 30 trabajadores, que opera en la un sector de alta tecnología y exporta el 70% de su facturación fuera.
Debido a su tamaño, se ven obligados a competir por especialización en nicho, pero además tienen que lanzar al mercado continuamente productos, aprovechando las principales ferias del sector a nivel internacionales.
La empresa define como objetivo estratégico lanzar tres nuevos productos innovadores al año.
Debido a los enormes costes de desarrollo, que han realizado en los últimos años, se han dado cuenta que para acelerar la innovación, necesitan localizar tecnologías muy cercanas a mercado que permitan un tiempo de desarrollo rápido.
La solución que les proponemos es montar un sistema de innovación abierta.

2)      Implantación de un proceso ágil de vigilancia tecnológica
Una vez definido qué es lo que necesitan (tecnologías muy cercanas a mercado), la empresa necesita detectar qué tecnologías puede utilizar.
Para ello, organiza un sistema de vigilancia tecnológica ágil, basado en las plataformas multilaterales de innovación abierta.
Los pasos a seguir son:
·         Definir los conceptos clave a seguir, sobre los que quiere desarrollar sus productos
·         Darse de alta en los portales. En nuestro caso particular, lo hicimos en la Enterprise European Network y en Innoget
·         Crear una demanda tecnológica, qué tipo de tecnologías necesita la empresa, para ver las respuestas.
·         Crear una alerta en Google e identificar profesionales clave en Twitter, para seguirlos
·         Recopilar la información periódicamente
Si la empresa ha recibido respuestas a su solicitud de tecnologías, o bien ha identificado soluciones interesantes, el paso siguiente es ponerse en contacto con los proveedores para ver las posibilidades de colaboración.
En caso afirmativo, pasamos a la siguiente etapa.

3)      Diseño de conceptos
La pyme ha identificado tecnologías e ideas interesantes. Por ejemplo, han identificado una tecnología disponible para monitorizar los niveles de glucosa en sangre de manera no invasiva, sin pinchazos (es un supuesto inventado).
A partir de esta información, entra en marcha el departamento de marketing, en colaboración con innovación, para pensar qué podemos hacer con esta tecnología. Diseñamos los conceptos o ideas preliminares de producto.
Una herramienta absolutamente imprescindible y realmente ágil para desarrollar estos conceptos es Design Thinking.
En sesiones de apenas un par de días, podemos desarrollar conceptos muy potentes e innovadores, que terminan en prototipos, que poder mostrar a potenciales clientes.
Todo esto, sin todavía haber invertido un solo euro en desarrollo y en plazos de tiempo muy cortos, apenas semanas.
Esto es una gran ventaja respecto a los modelos más clásicos de innovación y una oportunidad enorme para las pymes.
Si cuando hayamos expuesto a algunos clientes el prototipo vemos potencial de venta, es cuando nos lanzamos al desarrollo.

4)      Desarrollo de productos y servicios
La fase de desarrollo de productos y servicios es otra etapa en la que la colaboración con otros agentes es fundamental.
Todavía no tenemos pedidos en firme, pero sí hay cierto interés de algunos clientes.
Cerramos el acuerdo con el proveedor de tecnología, que será el responsable de hacer el desarrollo o buscamos una tercera parte que realice ese trabajo.
Y a partir de aquí, toca salir al mercado.

5)      Instalación en ecosistemas
Esta etapa depende del dinero del que disponga la empresa, pero desde mi punto de vista es una oportunidad que no debe dejar escapar.
Es utilizar el método de la relación para la innovación abierta.
¿Por qué las empresas no tienen problemas en abrir oficinas comerciales en el exterior y en cambio nadie abre oficinas de innovación?
Se trataría de algo parecido: cuando se compite en innovación, debes estar presente donde “se cuece el bacalao”.
El hecho de tener una pequeña oficina en un parque tecnológico clave o en Massachussets, te permitirá acceder a oportunidades que de otra forma será imposible.
Como me comentaba hace años Ángel Arboniés, para que surja la confianza para colaborar mediante la innovación abierta y de ellas las oportunidades, primero tienes que estar en la máquina de café con las personas interesantes.
Si eres una pyme, ¿estás dispuesto a dar el paso?



Ángel Alba - Bio
Tengo más de 20.000 horas de experiencia en proyectos de innovación. Mi trabajo consiste en ayudar a que las organizaciones innoven de forma sostenible y continua y en diseñar nuevos productos y servicios innovadores con herramientas ágiles, como Design Thinking o Lean Start-up.
Durante más de 13 años he estado trabajando en el sector de la innovación, primero en Arbora&Ausonia (filial de Procter&Gamble en España) durante 7 años y después como Director del primer centro tecnológico de consultoría de España, el CGCE.
En 2012 lancé mi propio proyecto Innolandia.es, orientado a conseguir visibilidad e impacto de la innovación en las empresas, a través de productos y servicios online.
Colaboro habitualmente como consultor de innovación con la EOI (dependiente del Ministerio de Industria) y trabajo con organizaciones de España y LatAm en proyectos de consultoría de innovación e impartiendo charlas y cursos.
He sido cocinero antes que fraile, tocando casi todos los ámbitos de la innovación: tutorizando spin-offs universitarias en transferencia tecnológica, desarrollando productos y servicios innovadores, liderado equipos de proyectos de innovación tecnológica para pequeñas y grandes empresas, ayudado a crear culturas innovadoras implantando sistemas de innovación sostenibles y desarrollado modelos de open innovation para clusters.
Tengo una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas por ICADE (Madrid), una estancia de un año por la UCD (Dublín) y MBA Executive por Fundesem Business School.
He publicado el ebook “La caja de herramientas del innovador” en Amazon.es.
Manchego, casado y con una princesa nacida en Alicante. Fanático de U2, y aprendiz de cocinero de fin de semana.


23 de noviembre de 2014

I+D EN CHINA

Vuelvo de un viaje a China. Un amigo me envió un mail preguntándome si era cierto que se percibía una ligera desaceleración de la economía china, como le habían comentado. No se percibe. Se percibe un cambio de dirección, un punto de inflexión. El inquietante paso de una economía low-cost a una auténtica economía de la innovación. China quiere liderar el mundo, y lo va a hacer pronto, con tecnología e innovación.

Según las proyecciones esperadas, China superará a USA en inversión agregada en I+D hacia 2020. En 2011 ya desplazó a Japón de la segunda posición, y en 2007, según KPMG, ya era el mejor destino del mundo para las inversiones en I+D. Las reformas favorables a la protección de la propiedad intelectual ya llevaron a China al liderazgo mundial en patentes en 2011 (con 525.000 nuevos registros, por encima de los 500.000 de USA). En 2005, sólo 8 empresas chinas se encontraban entre las 1.000 más intensivas en tecnología en el mundo. Ahora son 114 (un incremento del 1325%). En 2014, las empresas chinas de alta tecnología han incrementado sus presupuestos en I+D un estratosférico 45% respecto al año anterior. 



La emergencia de China como motor de innovación global, según BoozAllen Hamilton, se está realizando con “una característica aproximación china: top-down, rápida y decisiva”. En el mercado interior se han desarrollado fieras rivalidades entre empresas emergentes locales y multinacionales extranjeras, intentando conquistar el inmenso segmento de las clases medias que se están formando en el país. La innovación es una prioridad estratégica del gobierno para consolidar esas clases medias y estabilizar políticamente la sociedad, evolucionando hacia una estructura industrial de valor añadido y generando empleos de mayor salario. Si la percepción externa es de modelos de empresa rígidos y orientados a la copia de tecnología, lo cierto es que las empresas chinas abrazan una combinación de apertura hacia las ideas exteriores, experimentación continua y ritmo despiadado de progreso tecnológico, en ocasiones adquiriendo compañías externas para consolidar su base tecnológica (como fue el caso de Lenovo, comprando la división de PCs de IBM).

La inversión agregada china en I+D se ha triplicado desde 1995, llegando a los 163 billones de dólares (el 1,98% de su PIB, superando ya la media de la UE -1,96%-). Una progresión extraordinaria, considerando que el sistema chino de innovación se inicia en 1976, tras el final de la Revolución Cultural. Definitivamente, si durante los últimos 30 años el desarrollo chino ha sido de naturaleza exógena y manufacturera (atracción de actividades por la baja estructura de costes del país), durante las siguientes décadas será endógeno e intensivo en I+D. El ecosistema chino no sólo es interesante por los incentivos estatales a la atracción y desarrollo de actividades de I+D, sino también por el explosivo crecimiento del mercado interno. Los programas estratégicos del gobierno (“National Program for Science and Technology 2006-2020”) incorporan agresivos incentivos a las inversiones en I+D, como ayudas directas de hasta el 30% en proyectos de innovación disruptiva en sectores de alta tecnología, o deducciones fiscales de hasta el 100% del coste de la I+D. Todo ello, acompañado de una política educativa orientada a las vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería, física y matemáticas. 900.000 ingenieros surgen de las universidades chinas cada año, frente a los 80.000 de USA.


Vuelvo de China con la sensación de haber estado no en un país, sino en un gran proyecto. En un proyecto de país líder, con organización y con visión de futuro. Con ilusión por conquistar dicho futuro. Con una vibrante economía dinamizada por un estado que, pese a sus infinitos defectos, ha detectado que la innovación está en la base de la prosperidad de las próximas generaciones, y se ha comprometido con ella. Es una sensación de país grande, de ambición, de confianza en el futuro y de ilusión. Una sensación que ya he tenido en USA, Canadá, Finlandia o Australia. 

Y vuelvo también con sensación de urgencia y furia: España sigue cayendo. Las últimas estadísticas del INE muestran un retroceso hasta el 1,24% de la inversión en I+D sobre PIB. Pero aquí no pasa nada. Nadie dimite. Nadie se preocupa. Esta vergüenza y este fracaso no atrae la atención de periodistas. No merece titulares indignados. No precisa que ningún supuesto representante empresarial o sindical haga declaración alguna… Al fin y al cabo, ninguno de ellos sabe de qué va esto de la I+D, pero en todo caso sí saben que no da votos.

11 de noviembre de 2014

NOTICIAS DE ECONOMÍA

Ayer, al volver a casa, cometí el error de escuchar en la radio las noticias de economía: 

"El IBEX pierde los 10.300 puntos. Pérdidas en los mercados financieros de toda Europa. El DAX alemán retrocede un 1%. La prima de riesgo sube 5 enteros, hasta 130,9. La inestabilidad financiera se extiende por el viejo continente, en medio de rumores de nueva recesión. La Troika reafirma su apuesta de contención del déficit público, aunque no se espera ningún movimiento del Banco Central Europeo. El Euribor se mantiene a 0,34 puntos, mientras los últimos datos del IPC indican una tendencia a la deflación y el euro se deprecia frente al dólar y al yen"...

Me fui a dormir frustrado, deprimido e indignado. No por la evolución en sí de la economía, sino porque tengo la impresión de que hablar de macroeconomía es la excusa perfecta para que los gobiernos no hagan absolutamente nada para corregir las tendencias competitivas de los países, que se deciden en la proximidad, no en la esfera de las entelequias macroeconómicas. Al fin y al cabo, contra la macroeconomía poco pueden hacer.

Pensando impotente en la trampa en que la ciudadanía ha caído cuando permite que la prensa (y, detrás de ella, los gobernantes) fijen su atención sólo en datos macroeconómicos, me dormí profundamente. Y soñé que volvía a escuchar la radio. Ésta vez, una voz firme y jovial decía:

"Noticias de economía: hoy se han publicado los últimos datos de I+D. La inversión agregada del país alcanza los objetivos marcados por la UE, llegando al 3'5% sobre PIB. Algunas comarcas superan ya el 4%, acercándose a los estándares de los Países Nórdicos. Las inversiones empresariales en investigación industrial, estimuladas por la última reforma fiscal, continúan al alza, llegando a los 15.000 M€. Dos importantes multinacionales de los sectores de semiconductores y química fina han trasladado sus sedes de I+D al país, tras firmar contratos de investigación estratégica con universidades locales, atrayendo con ellas los grupos de investigación de 5 científicos de élite. El número de patentes por millón de habitantes ha alcanzado la cifra de 310, todavía ligeramente por detrás de Alemania, sin cumplir los objetivos marcados en el Plan Estratégico para la Competitividad firmado por gobierno y agentes sociales. Cámaras de Comercio, organizaciones empresariales y sindicatos se han reunido de urgencia para exigir al gobierno medidas en este sentido. La agencia pública de desarrollo industrial ha comunicado su inversión en 53 nuevos proyectos capital-semilla de muy alta tecnología. Tres jóvenes empresas de base científica preparan su salida al NASDAQ, sumándose así a las 120 start-ups locales que han colonizado los índices europeos y norteamericanos. El sector del capital riesgo incrementa su peso específico en el sistema local de innovación, con la apertura de la nueva filial del fondo SEQUOIA, originario de San Francisco. El peso de los sectores de alta y muy alta tecnología alcanza ya el 30% del PIB, mientras se han creado 200.000 empleos en sus cadenas de valor. La productividad bate récords. Los salarios se incrementan un 4% anual"

Lamentablemente, me he despertado... y me he dado cuenta de que solo era un dulce e improbable sueño. Aunque unos cuantos continuaremos trabajando obstinadamente para que sea una realidad...


1 de noviembre de 2014

LAS EMPRESAS MÁS INNOVADORAS DEL MUNDO 2014

La consultora Booz Allen Hamilton ha publicado esta semana su nuevo ránking de empresas más intensivas en I+D del mundo.  La inversión en I+D de las 1000 empresas que mayor esfuerzo realizan en desarrollo tecnológico ha superado ya la barrera de los 600.000 millones de dólares. Esto va en serio. El liderazgo mundial continúa estando en manos de Volkswagen, que incrementa nada menos que un 18’3% su inversión en I+D en un año, situándose en 13.500 millones de dólares. Le sigue, muy de cerca, Samsung, con 13.400 millones, habiendo incrementado su partida en I+D en un apabullante 28% en un año. A nivel agregado, los sectores más intensivos en desarrollo tecnológico son el de Electrónica y Computadores (absorbiendo un 25’9% del total de la inversión), seguido de Salud (21,1%) y automoción (16,2%). Como dato espectacular, el conjunto de empresas chinas analizadas incrementan su inversión en I+D en un 46%, acelerando su crecimiento respecto al año anterior (en que creció otro impresionante 34,4%). China avanza decididamente en su propósito de dejar atrás su carácter manufacturero para convertirse en líder mundial en la economía del conocimiento.


Los estudios de Booz Allen, a lo largo de 10 años, han puesto de manifiesto la existencia de tres estrategias diferenciadas en la gestión de la innovación. Así, los “Need Seekers” son creadores de nuevas necesidades. Generan ventajas competitivas a partir de la interacción directa con el usuario, buscando detectar nuevas propuestas de valor no explícitamente demandadas, para desarrollar productos y servicios basados en una comprensión superior del mercado. Su objetivo: encontrar las necesidades emergentes del futuro, y ser los primeros en resolverlas. Apple, Procter & Gamble o Tesla estarían en esta categoría. Los “Market Readers”, como Samsung, Caterpillar o Visteon centran su esfuerzo escuchar las necesidades de sus clientes y ofrecerles un flujo continuo de innovaciones incrementales, siguiendo estrategias más conservadoras o de “follower” en la innovación radical. Por último, los “Technology Drivers”, como Google, Bosch o Siemens, utilizan potentes motores de I+D interno para desarrollar tanto innovaciones de ruptura, creadoras de nuevas necesidades, como innovaciones incrementales. En este último caso, su estrategia de innovación es ofrecer productos técnicamente superiores, desarrollados en el seno de empresas de fuerte cultura tecnológica.


Sin embargo, sabemos que la intensidad en I+D no es sinónimo de éxito de mercado, ni de percepción de compañía innovadora. Booz Allen en su estudio anual, y también Boston Consulting Group han hecho públicos esta semana sus rankings de empresas más innovadoras del mundo, realizados por encuesta a un conjunto significativo de altos ejecutivos. Los resultados son similares. Destaca el empuje del sector del automóvil, y la irrupción de Tesla como icono innovador de esta segunda década del siglo XXI.